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La dirección nacional del Partido Popular ha entregado la decisión de celebrar posibles elecciones anticipadas a la presidenta de las Islas Baleares, Marga Prohens, en un revés el martes cuando se levantaron los límites de gasto, votando en contra de Vox y todos los grupos de izquierda en un paso importante hacia la aprobación del presupuesto de 2026. La nueva crisis que ha estallado entre el Partido Popular y sus socios de mandato ha vuelto a poner en riesgo la gestión de las cuentas y ha abierto una nueva fase de inestabilidad para el gobierno local.

Cuando se le preguntó si se podrían celebrar elecciones anticipadas en comunidades como las Islas Baleares, donde la extrema derecha está poniendo obstáculos a la aprobación del presupuesto del próximo año, la portavoz parlamentaria del Partido Popular, Esther Muñoz, entregó la responsabilidad a los presidentes regionales, afirmando que tenían la capacidad y la legitimidad para convocarlos.

Aun así, la diputada dejó claro a quién culpa de la situación actual: “Vox debe decidir qué quiere ser de mayor: apoyar a gobiernos no de izquierdas o hacerle el juego al PSOE”.

En todo el archipiélago, Vox y la izquierda se levantaron contra la reducción del límite de gasto no financiero de la comunidad autónoma, que el consejo regional fue testigo de una caída, mientras que los conservadores lo denunciaron como una “verdadera estafa” y un “engaño vulgar”. Como en otras comunidades autónomas gobernadas por la minoría del Partido Popular, el gabinete del Prons no cuenta con los números para ejecutar el tercer presupuesto de la legislatura, un hecho que Antoni Costa, vicepresidente primero del Consejo Ejecutivo balear -foco de las acusaciones lanzadas por la organización en la reunión de ayer- atribuyó a órdenes directas de la sede nacional PSIB-PSOE y de la extrema derecha, más que a “diferencias técnicas o diferencias económicas”.

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