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A poco más de una hora de vuelo al sur de Mallorca, las Islas Cabrera son un bastión de la biodiversidad mediterránea. La isla ha sido testigo de la historia de civilizaciones como la fenicia, cartaginesa y romana, y ha servido a la vez de refugio y fortaleza. Durante la época pirata berberisca, su puerto natural se convirtió en un punto de ataque estratégico, por lo que se construyó un castillo en su entrada como símbolo de la lucha por proteger sus aguas.

Actualmente, Cabrera es un espacio protegido, pero su rica historia pone de relieve la paradoja de su presente: a pesar de su protección, su entorno marino se enfrenta a graves amenazas. Más del 80% del parque está cubierto de aguas cristalinas y alberga praderas marinas de Posidonia y una rica biodiversidad, y como han advertido algunos grupos conservacionistas marinos, la falta de una protección efectiva se ha convertido en un problema apremiante. Entre ellos, Oceana criticó al gobierno de Marga Prohens en Baleares por “retrasar la actualización de la gestión del Parque Nacional de Cabrera hasta 2027”.

Michael Sealey, científico marino de Oceana, lamentó: “Dedicar ocho años a desarrollar un plan de gestión es irresponsable y viola la ley. El plan actual permite actividades que son incompatibles con la misión de la región, que debería ser un punto de referencia para la protección del Mediterráneo occidental”. Otra organización de conservación de los océanos, la Fundación Mariles, presentó denuncias contra el proyecto de la administración regional para hacerlo más ambicioso. Aniol Esteban, biólogo marino y director de la fundación, afirmó: “Las palabras son buenas, pero falta presupuesto y hay que aumentar la ambición. Además de palabras, las promesas necesitan recursos para convertirse en realidad. Si no, corremos el riesgo de mantenerlas en el manifiesto preelectoral”.

Tomarse ocho años para desarrollar un plan de gestión es irresponsable e ilegal. El plan actual permite actividades incompatibles con la misión de este espacio, que debería convertirse en un referente para la conservación en el Mediterráneo Occidental.

Michael Seeley
Científico marino de Oceana

El paisaje costero de Cabrera es también un hábitat importante para aves marinas y especies endémicas, por lo que ha sido declarado Zona Especial para las Aves (ZEPA), Zona Especial de Conservación (ZEC) y Lugar de Interés Comunitario (LIC) en la red Natura 2000. Además, es Zona Especialmente Protegida de Importancia Mediterránea (ZEPIM). De hecho, más del 80% del parque es océano, y sus aguas transparentes albergan en sus profundidades vastas praderas oceánicas de Posidonia -clave para la vida marina- que se entrelazan con comunidades de corales y algas calcáreas, creando hábitats ideales para cientos de especies de peces, moluscos y crustáceos. Se trata de un ecosistema muy rico donde conviven meros, pulpos, morenas y austromerluzas con tortugas y delfines, formando una auténtica reserva natural valorada desde hace décadas.


El momento en que se liberan las tortugas marinas en el Parque Nacional Cabrera.

La riqueza de los recursos de los fondos marinos no es sólo un tesoro ecológico, sino también un símbolo de la necesidad de protección y gestión eficaz para garantizar su conservación para las generaciones futuras. Esta joya de la biodiversidad consta de 807 kilómetros cuadrados de superficie marina incorporados en 2019, un hito para la protección marina en España, sin embargo, esta zona no está incluida en el actual Plan Director de Uso y Gestión (PRUG), que cubre sólo una décima parte del parque. Como resultado, alerta Oceana, “falta una protección efectiva para corales, cetáceos, tortugas, tiburones y aves marinas”. Asimismo, investigaciones científicas han confirmado que “la biodiversidad ha disminuido durante la última década” debido a la falta de una protección eficaz.

protección más urgente

El 27 de noviembre, el gobierno propuso el establecimiento de la mayor zona protegida estricta del Mediterráneo, con una superficie de aproximadamente 600 kilómetros cuadrados, prohibiendo todas las actividades extractivas. Oceana apoya la iniciativa, aunque recomienda modificar la zona de uso restringido propuesta para que incluya también entornos muy importantes como los arrecifes de coral de Fort Moru y parte de los acantilados de Emir Bodo (zonas del fondo marino con cambios bruscos de topografía, formando taludes o paredes submarinas).

Se trata de hábitats de aguas profundas con corales centenarios “que sufren por el contacto de los aparejos de pesca con el fondo marino”, lamenta el grupo marino. “Las Illes Balears tienen la oportunidad de mostrar liderazgo en conservación marina, pero para ello necesitan pasar del compromiso a la acción efectiva”, subrayó Sealy.

Por otro lado, la Fundación Mariles se ha quejado del Plan Director de Uso y Gestión del Parque Nacional de Cabrera (PRUG), “que pretende potenciar la eficacia real de la protección del medio marino y garantizar la protección de los hábitats más valiosos”. El grupo marino propuso ampliar la estricta zona protegida para incluir Fort Moru, un “espacio de gran valor ecológico que alberga hábitats frágiles como corales, gorgonias, fondos de maërl (un hábitat marino muy especial y frágil formado por algas rojas calcáreas) y especies de aguas profundas con una resiliencia muy limitada”. Agregaron que la zona debe ser declarada “libre de cualquier actividad extractiva”.


Virot, una de las cinco islas del Parque Nacional Cabrera

“Cabrera es uno de los espacios marinos más valiosos del Mediterráneo, pero hasta el momento el nivel de protección ha sido insuficiente para que la conservación de la biodiversidad no haya tenido el efecto deseado”, afirma Núria Salmerón, técnica de espacios marinos de conservación de la fundación. En este sentido, Mariles insiste en la necesidad de incrementar la investigación sobre los hábitats más valiosos y vulnerables para poder diseñar subdivisiones teniendo en cuenta funciones ecológicas clave y la recuperación de especies con capacidad regenerativa limitada.

Cabrera es uno de los espacios marinos más valiosos del Mediterráneo, pero hasta ahora los esfuerzos de protección han sido insuficientes y la conservación de la biodiversidad no ha logrado los resultados deseados.

Nuria Salmerón
Mariles Tecnología Básica

Fuera de las zonas protegidas, la eficacia de estas medidas dependerá de una intensificación real de la vigilancia y del seguimiento científico. Los grupos advierten que la caza furtiva sigue siendo un problema en el parque y que sin controles efectivos es probable que cualquier expansión regulatoria resulte ineficaz. Insisten en la necesidad de mejorar el seguimiento ecológico y la planificación de la biodiversidad marina, con indicadores claros para evaluar “el estado de los hábitats y la eficacia de las medidas de gestión” con el objetivo de “una gestión adaptativa de los espacios marinos protegidos, lo cual es particularmente importante en el contexto de la incertidumbre del cambio climático”, ya que las olas de calor de los océanos y los cambios en la química del agua amenazan los ecosistemas más sensibles.

Asimismo, subrayan que “no se trata sólo de ampliar la superficie, sino de proteger mejor los lugares que más lo necesitan”. Es decir, es necesario intensificar la investigación para identificar los hábitats de mayor valor ecológico y garantizar una “planificación basada en criterios científicos y ambientales”. Por ello, es importante “considerar los hábitats y las funciones ecológicas a la hora de diseñar subdivisiones y garantizar la coherencia con otras áreas protegidas del Canal de Mallorca para garantizar la conectividad ecológica”, afirmó Mariles.


El Parque Nacional Cabrera está formado en un 80% por océano.

No hay suficiente mejora

El plan, impulsado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Medio Natural, pretende dar un paso adelante y analiza Mariles, apostando por la creación de nuevas zonas protegidas estrictas, un mayor seguimiento, el desarrollo de planes de conservación de especies y hábitats vulnerables y la extensión de la cogestión pesquera a toda la flota profesional de aquí a 2030. Sin embargo, el grupo marino advierte de que la mayoría de estas nuevas protecciones se concentran en Cabrera, donde los niveles de protección ya son elevados, y que el incremento real estará en este rango. estará restringido. “Hay que prestar atención a cómo se implementa el plan y tener en cuenta la financiación que tiene mayor valor ecológico a la hora de ampliar la protección”, aclaró Esteban.

Sin embargo, el conseller del departamento, Joan Simonet, ha defendido que la gestión del nuevo PRUG “es un paso importante para solidificar el futuro de Cabrera”. “Estamos discutiendo una herramienta de planificación que mejorará la protección del parque y satisfará la necesidad de establecer un marco actualizado, riguroso y coherente para los desafíos ambientales actuales”. Asimismo, cree que la creación de cerca de 60.000 hectáreas de zonas estrictamente protegidas “nos convertirá en un referente en el Mediterráneo occidental”. “Cabrera es un patrimonio natural único y esta ampliación representa nuestro fuerte compromiso con la protección del medio marino”, afirmó.

Para Mariles, la conservación estricta es la herramienta más eficaz para regenerar ecosistemas, restaurar poblaciones de peces y generar beneficios sociales y económicos, incluidos los relacionados con el sector pesquero. Declarar el área libre de actividades extractivas, junto con un riguroso seguimiento científico, podría solidificar la posición de Cabrera como referencia internacional en el campo de la conservación marina. Sin embargo, advirtieron que el éxito dependerá de la participación de los sectores oceánicos (pesca, navegación y turismo), así como de la cooperación con autoridades no autónomas.

Los investigadores recuerdan que Cabrera no era sólo un refugio de biodiversidad, sino un ecosistema que podía guiar la gestión de los espacios marinos en todo el Mediterráneo Occidental. “Creemos que el proceso de aprobación del PRUG será una oportunidad para convertir a Cabrera en un referente internacional en protección marina efectiva, en línea con los objetivos europeos y globales de conservación de la biodiversidad”, concluyó Salmerón. Destacaron que para lograr este objetivo, los gobiernos deben traducir los compromisos en acciones concretas y proporcionar suficiente presupuesto y ambición para restaurar el medio ambiente a su función como área protegida para la vida marina. Factores como las actividades extractivas no gestionadas, la mala gestión de los parques y las presiones del cambio climático plantean desafíos de conservación que han sido destacados por científicos y grupos ambientalistas, enfatizando la necesidad de acciones de conservación continuas y mejoradas.

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