Después de ganar una batalla que duró casi 9.000 días para regresar a la élite del fútbol español el 21 de junio, el Real Oviedo llevaba meses perdiendo la batalla por permanecer en la Serie A. Esta es una historia de club. … El jueves 26 de marzo de 2026 celebró su centenario con su lema: Orgullo, Coraje y Determinación. Sentido de pertenencia, coraje para afrontar enormes desafíos de todo tipo y determinación para superarlos.
El primer gran conflicto que Oviedo resolvió con éxito fue el de su fundación. El 26 de marzo de 1926 se firmó en la sede del periódico asturiano un acuerdo pacífico de fusión entre el Club Estadio Real Ovitens y el Club Deportivo Real Oviedo, después de que ambos equipos se disputaran la supremacía futbolística en la capital asturiana.
Se confirmó que, al igual que el escudo de la ciudad, el escudo del nuevo equipo será azul y contará con la imagen de una cruz de ángel. Carlos Tatier fue designado primer presidente.
El equipo ovetense está demostrando “orgullo, valentía y garra”.
(MovistarPlus+)
Informes que conmovieron a Cazorla
“Estaba a punto de llorar”, admite Santi Cazorla para concluir Orgullo, Coraje y Determinación. “Cien años del Real Oviedo” es una serie de reportajes de Informe Plus+ dirigida por Menchu de la Iglesia y se ha estrenado este jueves en un palco del Estadio Carlos Tartier de la capital asturiana. Al acto asistió toda la plantilla de BLU, con el capitán de BLU Cazorla al frente; el presidente del club, Martín Peláez; y exfutbolistas históricos como Carlos, Willy o César. Este emotivo audiovisual, ya disponible en Movistar Plus+, resume los mejores y más cruciales momentos de la entidad ovetense en un siglo de existencia, celebrado el pasado 26 de marzo. El cantante Javi Robles completó los actos de celebración del aniversario entonando el himno nacional “Vamos, el Real Oviedo”.
En 1929 nació la Liga Nacional y el Oviedo fue adscrito a la segunda división. No pasó mucho tiempo antes de que ascendiera por primera vez a Primera División. En 1933 reunió un excelente equipo de jugadores, liderado por el fenómeno Langara.
Isidro Lángara Galarraga (Pasajes, Guipúzcoa, 25 de mayo de 1912 – Andouin, Guipúzcoa, 21 de agosto de 1992) fue un destacado delantero. Fue un goleador incomparable en su época, rivalizando con los mejores delanteros de la historia del fútbol. Impulsado por sus goles -fue conocido como Picchi en 1933-34 (27), 1934-35 (26) y 35-36 (28)-, el Oviedo vivió su primera época dorada en la máxima categoría del fútbol español. En apenas una década de existencia, ya estaba entre los clubes punteros y sólo necesitaba un título para dar el salto definitivo a la élite.
Pero llegó la guerra. Real, no metafórico. Guerra Civil Española. El club asturiano afrontó su primera gran prueba. Perdió a sus jugadores, a su entrenador y a su sede. El Estadio Buena Vista quedó destruido: el campo de césped quedó atravesado por enormes zanjas de tierra; los soportes utilizados como nidos de ametralladoras quedaron destruidos en la explosión. Lángara fue exiliado a Estados Unidos -primero a Argentina (San Lorenzo de Almagro) y luego a México (club español)-, Casuco murió en el conflicto y muchos jugadores abandonaron la disciplina de Cabayona.
El club no optó por participar en la temporada liguera 1939-40 y por ello solicitó una suspensión a la Asociación de Fútbol. Ganó el campeonato y su lugar lo ocupó la aerolínea, que finalmente ganó el campeonato.
Fachada principal, tribuna, campo y marcador del Estadio Real Oviedo Buenavista tras el final de la Guerra Civil. El Real Oviedo no pudo participar en la temporada 1939-40 debido a la destrucción del estadio. La federación mantuvo su plaza, permitiéndole competir en la temporada 40-41. pic.twitter.com/lk13wHm79w
— Nostálgica Futbolera ® (@nostalgiafutbo4) febrero 2, 2020
Es difícil de superar en estas circunstancias, pero el Oviedo reconstruyó el césped, recuperó a los jugadores y los bluseros volvieron a lucirse en primera división. Además, el conjunto asturiano revitalizó su pujanza futbolística y extendió su primera etapa dorada de la historia hasta 1950, cuando descendió por primera vez a la Serie B.
Como entidad deportiva, los llamados equipos elevadores (es decir, equipos que no alternaban por mucho tiempo entre primera y segunda división) vivieron sus altibajos durante las décadas de los años 1950, 1960 y 1970.
En un hecho destacable, Marianín ganó el Trofeo Pichichi en la temporada 1972-73. El potente delantero leonés, apodado “El Jabalí del Bierso”, marcó 19 goles en el año que aterrizó en Oviedo. Es un feliz interludio antes de los tiempos oscuros que una vez más acechan en la distancia.
Así, cinco años después, en el curso escolar 1977-78, el equipo carbayón cayó por primera vez en su historia a los infiernos, cayendo a Segunda B (actualmente Primera RFEF). Supo escapar del fuego dolorosa y rápidamente, y ascendió al año siguiente, pasando otra década gris, la de los 80, iluminada sólo por el título de segunda Copa de la Liga en 1984-85.
Sin embargo, volvió a las andadas. O casi. Aunque volvió a descender a Segunda División en la temporada 1986-87, la reorganización de categorías (la Segunda División se amplió a 20 equipos) lo salvó. Y, en una paradoja de la vida y de Oviedo, doce meses después, la capital asturiana estalló en vítores para celebrar el ansiado regreso a La Liga. Impresionante rotación azul, bajo el liderazgo de Vicente Miera, con la aparición de otro delantero legendario, Carlos (Pichichi de la liga, anotó 25 goles), Ovidimo pasó del abismo al paraíso.
Un récord tan alto se mantuvo durante trece temporadas consecutivas inolvidables en Primera División, especialmente en la 90-91, cuando el Oviedo terminó sexto y se clasificó para la Copa de la UEFA (ahora Europa League) por primera vez. Sólo jugaron un partido contra el Génova. Ganaron el partido de ida por 1-0 en el Carlos Tatier pero quedaron eliminados tras perder el partido de vuelta ante Italia (3-1).
Luego vino el Sporting Limited (1992), un año inestable en el banquillo de los ‘bleus’ y el regreso a Segunda División en junio de 2001, a principios del nuevo siglo. El Oviedo estaba entrenado por Luis Aragonés, que ya había debutado como jugador de la Serie A con la camiseta azul en 1960, y que vaticinó este desastre con su filosofía característica: “Jaula nueva, pájaro muerto”.
El sabio ortalezano se refería al recién inaugurado nuevo Estadio Carlos Tartier. Su apertura coincidió con la reciente etapa desastrosa del club. Porque después de descender a segunda división, descenderán dos veces a la vez. En el mismo verano de 2003 el equipo deportivo descendió a Segunda B y el equipo administrativo a Tercera por impago de jugadores.
En lugar de ayudar, el ayuntamiento quiere acabar con Oviedo creando un nuevo club basado en sus cenizas, historia y colores. La oscuridad sonaba más oscura que nunca, pero la determinación de los aficionados de Cabuones por mantener vivo a su habitual Ovidio avivó las llamas de la resistencia y salvó al club de desaparecer.
Aun así, el sentimiento público intensificado no fue suficiente para llenar las arcas de un club golpeado y en quiebra. En 2013, la ampliación de capital era obligatoria. Intervinieron pequeños accionistas de Oviedo y de todo el mundo, pero para evitar otra disolución faltaba 1 millón de euros. Llegó el multimillonario Carlos Slim, quien aportó los fondos necesarios -y casi un millón extra- y abrió la puerta a la fantasía, un año antes, con el desembarco del Grupo Pachuca, también de México, para un eventual ascenso a la Serie A.
Tras el éxtasis, Oviedo encontró el dolor. En un año tan especial como el centenario, es una combinación de mala planificación deportiva y mala gestión. Por supuesto, no es un plato elegante, pero para el club y la afición, que ha vivido momentos extremadamente difíciles como las trágicas muertes de Dubovski, Armando o Pelayo, entre otros, además de los ya mencionados, no se puede hacer nada.
Es doloroso estar una vez más al borde del abismo y apenas poder disfrutar de un logro conseguido a tan alto coste, pero en el año de su centenario nada ni nadie puede eclipsar los nombres de tantos futbolistas y entrenadores que regalaron innumerables tardes de gloria: Oscar Álvarez, Herrelita, Emiline, Tensi, Garland, Lombard Dia, Carret, Javier Irureta, Luis Manuel, Gorialan, Sanudo, Jankovic, Willy, Rakatoush, Yelkan, Jokanovic, Prosinecki, Radomir Antic, Onopko, Bangor, Deli Valdez, Rivas, Esteban, David Fernandez, Michu, Servero, Cazorla…
Por supuesto, nada ni nadie podrá borrarlo de la memoria de los aficionados del Oviedo. Miles de fieles seguidores, en las buenas y en las malas, sobre el césped o en el barro, son un rayo de luz, pierden el miedo a la oscuridad, emergen de ella y siguen brillando de azul.