9 de abril de 2026 12:53 p.m.
En “Tres Idiomas” firmado por Martín Miguel Rubio Esteban y publicado el día 3, el autor mezcla indiscriminadamente conceptos como judaísmo (religión), judíos (un grupo nacional y cultural diverso), sionismo (una doctrina política de múltiples corrientes de pensamiento) y Occidente (un concepto histórico y político muy amplio). Esto lleva a confusión y error, porque no todos los judíos son sionistas, ni todos los sionistas son judíos, y Occidente no se basa únicamente en el judaísmo: también tiene fundamentos fundamentales en la filosofía griega, el derecho romano, la Ilustración, etc.
Expresiones como “exterminio”, “exterminio” o “la mentalidad judía busca la destrucción” significan achacar a todo un grupo humano características violentas, lo que es antisemita según la Alianza Internacional para la Memoria del Holocausto, de la que España es miembro. Además, argumentó que los judíos eran intrínsecamente peligrosos, un argumento que se ha utilizado ampliamente en el pasado para justificar los horrores del Holocausto, el Holocausto y el Holocausto.
El artículo promueve teorías de conspiración contra los judíos (y también es antisemita) mediante el uso de expresiones como “anglosionismo”, “el útero del globalismo” o asociando a Occidente con los amigos de Epstein. Tampoco le falta el más maloliente y típico antisemitismo al comparar al Dios del Antiguo Testamento (el Dios de los judíos, violento) con el Dios del Nuevo Testamento (el Dios de los cristianos, amoroso). Por cierto, esta simplificación es ampliamente discutida dentro del cristianismo porque el Antiguo Testamento contiene mensajes de justicia, compasión y misericordia. En cuanto a “Europa era hospitalaria cuando creían en Jesús”, esto es históricamente incorrecto. ¿Qué pasa con la persecución de los judíos, la Inquisición o el Holocausto?
El enfoque propuesto no constituye una crítica legítima al Estado de Israel, a determinadas corrientes políticas o incluso a interpretaciones religiosas específicas, sino que reproduce tramas clásicas de antisemitismo. El artículo alimenta directamente el discurso antisemita porque atribuye características innatas negativas a los judíos, generaliza sobre grupos humanos enteros, difunde conspiraciones, deshumaniza con lenguaje violento, utiliza dobles estándares históricos y convierte a los judíos en culpables globales. Dado que el antisemitismo ha alcanzado niveles alarmantes en los últimos dos años, exigimos mayor rigor, responsabilidad y conciencia de que dar voz a dicho contenido es la antítesis de promover la diversidad y el respeto.
David Obdías Chocrón. Presidente de la Federación Española de Comunidades Judías
Vaticano III
Me sorprende el último artículo de Guy Sorman que ataca el papel de la mujer en la liturgia, el matrimonio de los sacerdotes, el aborto y la sexualidad, pero no estoy de acuerdo. Como el autor dice que no es católico, al menos debería leer los Evangelios y algunas cosas de los Padres de la Iglesia. O mejor que no decirnos cómo debería ser la Iglesia Católica.
Miguel Ángel Picón Alonso. Madrid