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El juez que investiga el contrato “masivo” del Servicio Andaluz de Salud (SAS) con el sector sanitario privado de Cádiz por cargos de corrupción ha adoptado un enfoque radical en la investigación, pidiendo a la Intervención General del Estado que preste “asistencia experta” para analizar todos los documentos de gasto cuestionables y preparar informes sobre la razonabilidad del contrato, los precios autorizados por el SAS y “los daños (incluso aproximados o potenciales) causados ​​a las finanzas públicas”.

En un auto dictado el 4 de diciembre y obtenido por este periódico, el juez de Instrucción número 3 de Cádiz, Manuel Jesús Gómez, reconoció la solicitud del PSOE de acusación general de que intervinientes estatales estuvieron involucrados en casos que afectaban directamente al gobierno de Juan Manuel Moreno, a quien se le atribuía responsabilidad civil. El documento afirma que los objetivos de los expertos incluyen “realizar un análisis global exhaustivo de las sospechas de subcontratos ilegales a pequeña escala”.

Actualmente, dos juzgados investigan la práctica de contratación en el SAS sin publicidad ni competencia competitiva: un juez de Sevilla ha acusado a los tres últimos responsables sanitarios andaluces de presunta prevaricación, alegando abuso de un contrato de emergencia para el período 2021 a 2024 y recurso a un marco jurídico especial para la pandemia que ha sido suprimido (declararán ante el juez en noviembre).

Otro caso gaditano investiga presunta corrupción en la firma de cientos de pequeños contratos por valor de 235 millones de euros en la provincia durante el ejercicio fiscal 2021, que fueron divididos en tramos. El responsable de adquisiciones de SAS en Cádiz está imputado aquí y ha declarado ante un juez, mientras que la interventoría provincial también ha emitido un informe muy condenatorio condenando el “abuso” de los pequeños contratos y la “fragmentación” a gran escala de estos contratos con las mismas empresas y para los mismos intereses.

En octubre del año pasado, un juez de Cádiz rechazó un recurso de los abogados de SAS para archivar la investigación y decidió prorrogarla otros seis meses. Ahora el magistrado ha solicitado a la Dirección General de Intervención del Estado que le remita una serie de peritajes sobre el presunto gran número de subcontratas.

En el “informe técnico” solicitado, “la determinación del daño causado a las finanzas públicas, incluso de forma aproximada o potencial, se basa en un análisis de las consecuencias presentes o ausentes en los documentos analizados, con base en el modelo contractual adecuado y las obligaciones legales de publicidad, competencia y competencia”.

El magistrado también pidió al interventor estatal que revise los “precios” que genera la contratación descentralizada y realice una “evaluación comparativa” con los costos que genera el “debido proceso conforme a la ley de contratos del sector público y mediando publicidad y competencia en la contratación”. El propósito de este paso en la Directiva también es determinar “si existen razones justificables para proporcionar los servicios contratados y pagados”.

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