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José Manuel Cuenca (jefe de gabinete del presidente de la Generalitat Valenciana) era una de las dos únicas personas, junto con Pilar Montes (su secretaria), que sabían que Carlos Masson estaba en El Ventorro, el restaurante donde almorzó con la periodista Maribel. Veeraplana – En la tarde del 29 de octubre de 2024, ese día tuvo lugar una fatal limosna que se cobró la vida de 229 personas. Compareció ante la comisión de la Cámara de Representantes que investiga la tragedia el lunes por la tarde, cuando el ex mano derecha del líder popular negó haber ordenado no molestarlo. Esta historia contradice la revelada por la exministra de Emergencias Salomé Pradas en el programa “El Salvador” de La Sexta. Sin embargo, Cuenca afirmó haber perdido el partido.

“Mazón no necesita que la molesten”, respondió a la diputada de Compromiso Águeda Micó, actualmente en la mesa mixta de la Cámara Baja, quien le preguntó al inicio del juicio si había recibido órdenes de Masson, según informó el exasesor Pradas. “(Mazon) es incapaz de dar instrucciones de esta naturaleza debido a su carrera en el servicio público, así que dejemos de ser frívolos”, insistió un momento después, en respuesta a una pregunta de la socialista Patricia Blanker. Cuenca le acusó de querer “dañar su reputación personal”. No sólo a ella, sino también a otros oradores, pero sólo a la izquierda política.

Chocó con Micó, sobre todo por los intereses de El Ventorro. “Como jefe de gabinete, ¿no es usted responsable de recoger al presidente y llevarlo a Sekopi?” De hecho, según Cuenca y desestimando de nuevo al exjefe del servicio de urgencias de la Comunidad Valenciana, la comunicación entre Pradas y Masson fue “permanente”. En este sentido, afirmó que se le había olvidado al recordar su conversación con Pradas, con quien dijo que solo tuvo una llamada telefónica antes de las 14.00 horas. “No la recuerdo en absoluto”, admitió. Aun así, dijo: “Le diría que como (Mazon) tuvo estos incidentes (se refería a los dos incidentes que aparecieron en la agenda del ‘expresidente’ la mañana del 29 de octubre, uno en el Ministerio de Salud y otro con el sindicato en Palau), era normal que me llamara. Era algo común. Insistí en que no recordaba esa conversación, pero me parecía normal”.

“Parece estar diciendo que el asesor miente abiertamente”, afirmó Sagazadi Zabal, del PNV, quien también pidió a la persona que diga la verdad y aclare lo sucedido, ya que a su juicio hasta el momento sólo ha habido “contradicciones que levantan sospechas”. Todo esto ocurrió después de que Cuenca utilizara en ocasiones frases como “el tema no es materia del plan de trabajo” al no denunciar los temas sobre los que fue interrogado y que fueron abordados en el juzgado de Cataloja la semana pasada para evitar responder a determinadas preguntas que le formularon los miembros de la comisión investigadora. La lógica sugerida por el representante del Sí puede ser “cínica”. “Sabemos que hay un proceso judicial, pero eso no impide que los responsables de la gestión den una respuesta clara, en general, o no saben o no entienden. No entiendo a quién se está protegiendo. Después de tantas vidas perdidas, nadie se critica, lo cual es inaceptable”, dijo Sagastizavar.

“Si hubiéramos sabido lo que pasó al final, hubiéramos actuado de otra manera”, admitió Cuenca.

De todos modos, Cuenca dijo que informó a Masson del llamado de Pradas, quien, por cierto, “nunca” le pidió al presidente que asistiera al Palacio de Gran Gobierno, donde se realizaba una reunión del Centro de Coordinación de Operaciones Integradas (Cecopi). Según él, el consultor se limitó a explicarle que Ribera Arteta sería examinado. “Nunca me dijo que no podía encontrarlo”, reiteró más de una vez, defendiendo al ahora popular exdirigente. Esto se debe a que “si hubiéramos sabido lo que finalmente sucedió, habríamos actuado de manera diferente”.

Fue en ese momento cuando la mano derecha de Masson, como lo había hecho unas horas antes el Ministro de Educación, José Antonio Rovira, y como había dicho el propio Masson hace dos semanas cuando pasó por el Congreso, insistió en que Emmett había dicho que la tormenta “desaparecería” a las 6:00 p.m. También se señaló que se espera producir aproximadamente 180 litros de agua por metro cuadrado en un día, en lugar de los casi 800 litros previstos. Hacen una crónica de ese fatídico día. “Nadie sabe nada, por increíble que parezca”, lamentó Cuenca.

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