Todo es paz en el entorno de la mujer hasta que recibe una llamada telefónica inesperada. La calma puede convertirse en malestar y poco a poco en algo parecido al miedo. Podría estar hablando de la película Scream, en la que un asesino se esconde en … Ghostface Mask llama a su próxima víctima. Pero también podría mencionar que a la alcaldesa de Valencia, María José Catara, le dijeron que tendría a Mónica Oltra como rival en un intento de reconfirmar el cargo.
Ghostface es un asesino que siempre regresa. Lo ha hecho con todas las secuelas de Scream y acaba de estrenar la séptima, lo que demuestra que la saga tiene una clara ventaja: el público ya conoce a los personajes. Son casi una familia. La innovación siempre es más riesgosa que restaurar números identificables.
Algo parecido está sucediendo ahora en la política valenciana. Mónica Oltra, una de las líderes de izquierda más influyentes de la última década, vuelve a estar en primera línea tras abandonar el país en medio de acusaciones de encubrimiento de abusos judiciales a menores en el centro del ministerio que ella dirigía. Aunque el juicio oral aún está en curso, su regreso ha sido acogido con entusiasmo por la izquierda valenciana, que hace tiempo que carece de capacidad real para competir con el Partido Popular.
María José Catalá ha gobernado hasta ahora como una figura de oposición discreta, y sus acciones más destacadas a veces se limitan a gestos simbólicos como posar con una camiseta de la extinta y autoritaria República Democrática Alemana. En este contexto, se prevé que su principal rival sea la actual representante del Gobierno y posible candidata socialista Pilar Bernabé. Sin embargo, más allá de sus títulos falsopor mucho que los medios estatales intenten elevarlo a un pedestal, su proyección pública y la gestión discutida durante y después de la donación aún no lo han solidificado como una alternativa creíble.
De hecho, el apoyo inequívoco al regreso de Oltra por parte de figuras como la ministra Diana Morant fue alarmante, y algunos interpretaron el gesto como una señal de sospecha dentro del propio espacio socialista.
Así, en apenas unas horas, Mónica Oltra volvió a situarse en el centro del escenario político. Es innegable que es una política con una fuerte intuición y una extraordinaria capacidad de movilización. No sólo puede activar a sus votantes más leales, sino que también aspira a expresar una porción significativa del voto que se encuentra a la izquierda del Partido Socialista, algo que otros partidos tendrían dificultades para lograr.
Ahora, su regreso no ha estado exento de polémica. Si se le impusiera el mismo nivel de exigencia en términos de gestión política que en otros casos recientes, como el de Masson, su situación tendría al menos más matices. Este doble rasero de la izquierda es percibido por algunos votantes y forma parte del contexto de su regreso.
Más allá de los procesos judiciales pendientes y de la evaluación de su gestión como ministro, hay otro factor que juega a su favor: su capacidad para proyectar su propia imagen. Durante el periodo Botánico, Oltra evitó con éxito que el Compromiso se diluyera en el Gobierno de coalición liderado por Simón Puig y supo tensar las negociaciones en momentos críticos, como la elaboración de los presupuestos o el reparto de competencias a las regiones.
Entre el PPP, a pesar de los intentos de restar importancia a la situación, el cambio de circunstancias no ha pasado desapercibido. Como los competidores están menos claramente definidos, los directorios son más predecibles. Ahora, sin embargo, se enfrentan a un hombre con experiencia, reputación y confrontación política.
Además, el factor valenciano es decisivo en cualquier cálculo electoral autonómico. Lo que suceda en esta plaza puede determinar decisivamente el resultado final de las elecciones.
Falta poco más de un año para las elecciones, pero la confrontación ya ha comenzado. Ultratra y Katara encabezan una competencia, mientras que el resto del elenco parece permanecer en un segundo plano por ahora. Como toda buena saga, ésta está llena de giros, tensión y más de una sorpresa. Como dicen en la película Inmortales: “Sólo queda uno”. Bueno, uno.
final. Hay un momento de autoexamen cinematográfico en la saga Scream, con una película llamada “Assassination” que recrea los asesinatos originales. En cuanto al espionaje político, un buen ejemplo es la destitución por parte de Mónica Oltra de Gloria Marcos de la Unión de Ezkildas como portavoz tras asistir a una reunión electoral. Hoy, sin embargo, los actuales líderes de Izquierda Unida prefieren olvidar el pasado que podría impedirles volver a salir adelante. La política, como la leyenda, tiene memoria selectiva.