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El Gobierno, a través de la Sociedad Nacional de Participación Industrial (SEPI), respondió a las críticas de la oposición por el relevo de los presidentes de Indra y Telefónica, dos empresas cuyo mayor accionista es el Estado. El Ejecutivo se desmarcó de los procedimientos de salida de José María Álvarez-Palet y Ángel Escribano, limitándolos a los procedimientos habituales de gobernanza de las empresas públicas, según dos respuestas parlamentarias enviadas a la Cámara de Representantes.

Dos consejeros se dispondrán a dejar sus cargos como consejeros ejecutivos de dos de las empresas más estratégicas de España tras ser citados en La Moncloa, donde comunicaron de forma más o menos clara la intención del Gobierno de pedirles que cesen en sus cargos, según diversas fuentes presentes.

Sin embargo, los funcionarios del gobierno no quieren involucrarse en este tema. Preguntado por la reunión de Paleta en La Moncloa del 17 de enero de 2025 y la citación de Ángel Escribano el 4 de febrero de 2026, la administración prefirió no responder a las preguntas de varios representantes de Vox, que son miembros del tercer grupo parlamentario con más representación en la Cámara Baja.

El gobierno respondió al parlamento que los despidos eran un asunto autónomo de la empresa. “Cabe destacar que Indra es una empresa pública y todas las decisiones se toman dentro del proceso de gobierno establecido en sus estatutos”, afirmó el ejecutivo. “El Gobierno respeta las decisiones empresariales tomadas por los accionistas del órgano de gobierno de esta empresa estratégica en el sector de defensa y tecnología”, añadió.

La respuesta llegó el 18 de marzo, dos semanas antes de que Ángel Escribano presentara finalmente su dimisión ante el comité especial. La respuesta se registró a las 16:16 horas. Aprobado por la Cámara de Representantes. Unas horas más tarde, la SEPI, máximo accionista con un 28,5% de las acciones de Indra, remitía los hechos relevantes a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) en un intento de obligar a Escribano a marcharse. Esto significa que existe un conflicto de intereses y para proceder con la adquisición de Escribano Mechanical & Engineering (EM&E), el ejecutivo debe renunciar ya que es el dueño de la empresa adquirida.

El 19 de marzo, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, aseguró que la SEPI estaba trabajando para resolver los conflictos de intereses. Las acciones de la compañía han experimentado cambios bruscos desde que surgieron especulaciones en enero de que Escribano podría ser despedido. De un nivel inicial de casi 65 euros por acción, ahora ha caído por debajo de los 50 euros por acción.

decisiones de negocios

El Gobierno endureció su postura con el despido de José María-Álvarez Pallete, presidente de Telefónica. “Se trata de una decisión comercial, adoptada por los órganos de gobierno corporativo, respetando las reglas del mercado y el buen gobierno corporativo”, respondió la administración al parlamento. La marcha de Pallet se produjo tras una reunión en La Moncloa el viernes por la tarde. El expresidente de la operadora fue citado para comunicarle la decisión.

Además del responsable de asuntos económicos del gobierno del presidente Manuel de la Rocha, a la reunión también asistió Ángel Simón, entonces director general de Criteria Caixa. El sucesor de Pallet es Marc Murtra, que anteriormente ejerció como presidente de Indra. Ángel Escribano fue elegido para el cargo. Tras el despido de Escribano, la SEPI nombró como presidente de Indra a Ángel Simón, destituido el año pasado como máximo responsable del holding inversor que preside Isidro Fainé.

La decisión de Pallete de sustituir a Murtra fue cuestionada por el importante asesor de inversores mundial ISS, que pidió un voto en contra del nombramiento en la junta de accionistas de 2025: “Han surgido más preocupaciones por la falta de transparencia en torno a los cambios inesperados de liderazgo de la empresa. El proceso parece haber sido influenciado por influencias externas y ha alimentado el debate sobre la interferencia del gobierno en la gobernanza de algunas empresas cotizadas en España”. También pidió que se votara en contra del informe de remuneraciones de este año.

De hecho, en la junta de accionistas de Telefónica del 26 de marzo, los inversores institucionales, incluidos grandes fondos internacionales como Norges Bank o Calpers, votaron a favor de sancionar a José María Álvarez-Pallete con la compensación que habían acordado pagar por su salida de la compañía. La agenda recibió sólo el 65,29% de apoyo de capital. El técnico, que nunca se quejó de su despido, recibió un total de 44,5 millones de euros en primas.

También el lunes, el principal partido de la oposición, el Partido Popular, se unió a las críticas a las acciones del gobierno contra las empresas controladas por la SEPI. Juan Bravo, subsecretario de Hacienda, Vivienda e Infraestructuras del PPP, acusó al Gobierno de “poner en peligro” la credibilidad de Indra. “Vemos al Gobierno volviendo a hacer lo mismo que Telefónica, quitando y añadiendo a su antojo, poniendo en riesgo la credibilidad de las empresas que también cotizan, con inversores, y difamando a sus propios designados”, lamentó.

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