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Australia vive actualmente un debate nacional ya que las restricciones de edad para el uso de redes sociales por parte de menores de 16 años están a punto de entrar en vigor. Es el primer país en implementar medidas de este tipo destinadas a controlar los efectos nocivos de estas plataformas en los niños, como la adicción o la exposición a contenidos para adultos. El gobierno español espera hacer lo mismo ya en 2026.

El ministro de Transformación Digital, Óscar López, anunció la noticia este jueves. El límite de edad para utilizar estos servicios en España es actualmente de 14 años, pero una nueva normativa propone elevarlo a 16. Se trata de la ley orgánica para la protección del menor en el entorno digital, que comenzó su tramitación en el Congreso en septiembre. Fuentes parlamentarias explicaron que el texto probablemente ganaría el apoyo de otros grupos, incluido el Partido Popular.

De aprobarse, los niños y adolescentes sin la aprobación de sus padres tendrían prohibido el acceso a la red social.

Sin embargo, López recordó que la discusión sobre la edad mínima “habría sido inadecuada” sin un verdadero sistema de verificación de la edad. “Esta herramienta es tan importante como la legislación”, subrayó. En este sentido, la ministra confirmó que Cartera Digital Beta, la herramienta de verificación de edad que implementa la medida, está técnicamente lista, tal y como adelanta elDiario.es.

Actualmente se está probando en proyectos europeos junto con soluciones propuestas por otros países, pero la ministra ha recordado que España “es el más avanzado y el único que está preparado”. Destacó que este es un proyecto en el que la administración quiere trabajar de la mano de la UE, pero el objetivo es que el proyecto esté terminado “en 2026” con todos los mecanismos establecidos.

Beta Digital Wallet es una herramienta de verificación de edad que permite comprobar si un usuario tiene más de cierta edad sin revelar datos personales innecesarios, como explica el gobierno en su documento técnico. Funciona de manera similar a las credenciales digitales emitidas por el gobierno: el teléfono genera una prueba criptográfica que la plataforma puede verificar, pero sin acceder a un DNI ni almacenar información sensible.

El objetivo es que sin dicho control los menores no puedan abrir cuentas en redes sociales ni acceder a páginas pornográficas, garantizando que el proceso respete la privacidad de los adultos.

Aprobado por el consejo asesor

López hizo el anuncio en una conferencia de prensa luego de una reunión del Comité Asesor de Inteligencia Artificial del ministerio, que está compuesto por algunos de los expertos internacionales más destacados en el campo. Los miembros del órgano asesor, que se reúne en Madrid el miércoles y jueves de esta semana, no recibirán compensación económica por asesorar al Gobierno sobre el tema.

Uno de los puntos centrales de la conversación fue exactamente lo que estaba sucediendo en Australia. Uno de los miembros del comité es la australiana Kate Crawford, cofundadora del centro de investigación AI Nos Institute y autora del AI Atlas, uno de los libros de referencia en la materia, que documenta los intentos del país de separar a los menores de los algoritmos de las plataformas y sus efectos más nocivos.

“Este es claramente un paso en la dirección correcta”, dijo en un comunicado de prensa Jeroen van den Hoen, filósofo especializado en tecnología e inteligencia artificial, profesor de la Universidad Tecnológica de Delft en los Países Bajos y miembro del consejo asesor. “Basándonos en nuestras conversaciones, pensamos que lo correcto era proporcionar herramientas de verificación de edad que respeten la privacidad y al mismo tiempo garanticen a los padres cierto control sobre lo que les sucede a sus hijos en línea. Todo el mundo está preocupado por lo que está pasando”, reveló.

“Llevamos mucho tiempo estudiando lo que les pasa a los jóvenes y a los niños en las redes sociales y sabemos que no es bueno”, prosigue el catedrático respondiendo a preguntas de elDiario.es. “Las personas que ofrecen estas plataformas, servicios y aplicaciones no están interesadas en la salud mental de los menores, sino que se benefician de ella, por lo que tienen todos los incentivos para desarrollar todo tipo de productos que no estén orientados a su bienestar, sino todo lo contrario. Su interés es hacerlos cada vez más adictos”.

Para poner este debate, que ha movilizado a todos los sectores de la sociedad civil en Australia, en contexto con el debate actual sobre la regulación de la inteligencia artificial, los expertos querían escuchar a la ex comisaria de la Comisión Europea, Margrethe Vestager. “Si hubiésemos sabido hace 20 años el impacto total que la aparición de las redes sociales tendría en la sociedad, no seríamos tan ingenuos. Estaríamos dando los pasos que estamos dando ahora”.

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