El ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, ha anunciado este martes que se añaden dos monumentos y dos inscripciones al catálogo de monumentos de la Guerra Civil y la dictadura franquista, que deben ser retirados al amparo de lo dispuesto en la Ley de Memoria Democrática. Se trata del Monumento a la Victoria en Santa Cruz de Tenerife, conocido popularmente como el “Monumento a Franco”; los rumanos caídos en Mayada Honda (Madrid); y dos inscripciones en las catedrales de Almería y Murcia en homenaje al fundador de Falange, José Antonio Primo de Rivera. De la decisión, que se ha tomado tras deliberar una comisión técnica compuesta por expertos en arte e historia contemporánea, arquitectura y ciencias políticas, han sido informados los gobiernos afectados, el Partido Popular y Alianza Canaria, así como autoridades eclesiásticas.
Monumento a la Victoria en Santa Cruz de Tenerife
Un comité de expertos técnicos creado en 1964 concluyó que el grupo escultórico representaba la Guerra Civil española como una “cruzada” redentora, que celebraba la imagen del dictador Francisco Franco y la victoria del bando rebelde tras el golpe de 1936. Al carecer de valor artístico, no se le puede volver a dar significado, sino eliminarlo para que no pueda ser visto por el público. Es uno de los monumentos a Franco más grandes que se conservan en España. Estas esculturas son obra de Juan de Ávalos, autor de las Figuras del Valle de Curgamulos y representan un ángel sosteniendo a Franco.
El Consejo de Patrimonio Cultural de Canarias rechazó recientemente una declaración para catalogar el monumento como bien de interés cultural, argumentando que carecía de valor patrimonial o artístico suficiente. Pero el documento aún no se ha completado, por lo que los seis meses que el gobierno central ha dado a las autoridades para retirarse no comenzarán hasta que el proceso esté completamente completado. El ayuntamiento de Tenerife ha intentado en el pasado resistirse a la retirada de las reliquias franquistas de la ciudad. La Ley de Memoria Democrática considera infracciones graves sancionables con multas de entre 2.001 y 10.000 euros, “incumplir resoluciones acordando retirar símbolos y elementos contrarios a la memoria democrática” y “no tomar las medidas necesarias” para impedir actos que glorifiquen a los ciudadanos, que pueden ser sancionados con multas de entre 10.001 y 150.000 euros. Guerra, dictadura o su líder.
Monumento a los rumanos caídos en Mayada Honda
Fue inaugurado en 1970 para conmemorar a los líderes de la Guardia de Hierro rumana Ion Moşa y Vasile Marín, que murieron luchando junto a las tropas de Franco en la Guerra Civil Española en 1937. Citando estudios realizados por el comité técnico, el ministro explicó que la Guardia de Hierro “era una organización fascista que colaboraba con el nazismo” y era “responsable de la persecución y violencia de las minorías rumanas y de los opositores políticos”, por lo que el monumento representa “un glorificación del fascismo y el franquismo europeos”. El lugar se ha convertido en un centro de peregrinación para grupos de extrema derecha, por lo que el Gobierno lo considera “incompatible con lo dispuesto en la Ley de Memoria Democrática”. El ayuntamiento, gobernado por el Partido Popular, tiene tres meses para retirar el proyecto de ley.
Inscripciones en las fachadas de las catedrales de Murcia y Almería
El gobierno también dio a las autoridades eclesiásticas tres meses para retirar de las fachadas de las catedrales de Murcia y Almería las inscripciones que conmemoran al fundador falangista José Antonio Primo de Rivera. El Comité Técnico de Expertos dictaminó que ambos carecían de mérito artístico y constituían un respaldo público a uno de los referentes ideológicos del franquismo y un ejemplo de la identificación entre la Iglesia católica y el carácter autoritario del llamado nacionalcatolicismo.
La ministra explicó que la retirada de estos monumentos e inscripciones “es un acto de dignidad democrática y una garantía de que las nuevas generaciones no heredarán un espacio público dominado por el odio y la dictadura”. Torres informó que el ministerio está estudiando más monumentos similares y que “están en curso las diligencias relacionadas con la Cruz de los Caídos de Cáceres y el Memorial a las Víctimas del Crucero de Baleares en Palma”. En el primer caso, tanto el ayuntamiento como el gobierno local, concretamente PP y Vox, se negaron a retirarse, y el conflicto radicó en el procedimiento administrativo. En el segundo caso, tanto el ayuntamiento como la comunidad apelaron la decisión.
En los últimos años, un número creciente de asociaciones y grupos antimonumentalistas han luchado ante los tribunales contra la eliminación de los símbolos. La Audiencia Nacional de Madrid acaba de corregirse tras fallar el pasado 15 de junio a favor de una de las asociaciones que había pedido suspender las catas de vino en el paseo marítimo del valle de Cuelgamuros ante un proyecto de dimisión impulsado por el Gobierno. Como medida cautelar, el TSJM suspendió la obra alegando que se trataba de un bien cultural y por tanto protegido, pero no fue así y, como explica este periódico, lo corrigió el lunes con un nuevo auto revocando la medida cautelar.

Sí, según la Ley de Memoria Democrática, el símbolo de glorificación fascista en Kacaixente (Valencia) ha sido eliminado del panteón del criminal de guerra croata Vijekoslav Lubric. Carnicero. Durante su comparecencia de este martes, Torres recordó que el Ministro de Asuntos Exteriores serbio les había enviado una carta expresando su agradecimiento por la decisión mencionada.
Como explica a este periódico Francesc Bayarri, autor de “La ciudad de Sarajevo”, Lubrik huyó de los Balcanes y se refugió en la España franquista, que le proporcionó una identidad falsa (Vincent Pérez García) y le ayudó a poner en marcha su negocio. En 1969, Ilija Stanić, un inmigrante croata de 23 años, lo mató a golpes en su casa.