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“Algunos perros son sensibles a la sal del camino”, explica Hellemans. “La sal de la carretera puede causar irritación adicional, especialmente si las patas ya están ligeramente dañadas. Cuando hay escarcha, también puede haber hielo debajo de la nieve y los cristales de hielo tienen bordes afilados. Esto puede provocar heridas en las patas de los perros. Si luego caminan sobre la sal de la carretera, les duele”.

Por lo tanto, según el veterinario, tiene sentido evitar, en la medida de lo posible, las zonas encurtidas. “Es mejor evitar las zonas donde se ve que se ha esparcido arena”.

“Cuando tu perro se lame las patas, ingiere sal, que contiene todo tipo de sustancias nocivas”.

Si un perro entra en contacto con la sal del camino, es importante tener mucho cuidado después del paseo. “Después de regresar a casa, límpiate las piernas con una toalla mojada y luego sécalas bien”, aconseja Hellemans. En su opinión, es importante limpiar los espacios entre los dedos, ya que allí se acumula fácilmente la sal. “Si un perro se lame para limpiarse, ingiere sal y otras impurezas. Eso no es nada bueno para tu amigo de cuatro patas”.

Además, el veterinario destaca la importancia de tener unas patas bien cuidadas, especialmente en perros con pelaje más largo. “Lo mejor que puedes hacer es afeitarte el pelo entre las plantas de los pies”, dice. “Esto les da más apoyo con sus plantillas”. En su opinión, esto no sólo evita resbalones sino también enredos. “Siempre es recomendable mantener las patas libres de exceso de pelo, no sólo en la nieve sino también en la hierba mojada”.

“Las patas de los perros no están hechas para los zapatos”

No sólo la sal, sino también el aire frío del invierno pueden afectar las patas de los perros. “El aire frío es más seco y a algunos perros se les secan las patas. A veces esto también se nota en la nariz”, dice Hellemans. En tales casos, puede resultar útil un cuidado especial. “Luego ponte un poco de vaselina en las plantas de los pies”.

Su consejo es hacer esto sólo si realmente tiene las patas secas o irritadas. “Si no hay grietas, entonces no es necesario”.

Hellemans duda que los zapatos para perros sean una buena solución. Desaconseja su uso porque a muchos perros les resultan molestos e incluso pueden provocar molestias. “Las patas de los perros no están hechas para los zapatos”, dice. Según el veterinario, los zapatos pueden provocar rozaduras y manchas entre los dedos, arrancar pelos e incluso dañar las uñas.

Finalmente, Hellemans advierte contra los perros que comen nieve durante largos períodos de tiempo o continúan persiguiendo bolas de nieve fanáticamente. “Si un perro hace esto durante un período prolongado de tiempo, puede provocar hipotermia o intoxicación por agua por ingerir cantidades demasiado grandes”, dice. “Es tan peligroso como el envenenamiento por sal”.

Por lo tanto, un paseo invernal está bien siempre que los dueños vigilen de cerca a su perro y tomen las precauciones adecuadas.

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