Se han producido graves problemas en las dos líneas de alta velocidad más transitadas del país, la línea Madrid-Sevilla, cortada por el accidente de Adamus (Córdoba), y la línea Madrid-Barcelona, afectada por límites de velocidad y restricciones ferroviarias, lo que ha hecho sonar la alarma sobre abusos de precios en modos de transporte alternativos. El Defensor del Pueblo Ángel Gabilondo ha presentado una demanda de oficio ante el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 y la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) para informar sobre las medidas que adoptarán “para evitar costes adicionales al transporte alternativo por tren y para evitar presuntos abusos por parte de determinadas empresas”, señala el organismo en un comunicado.
Gabilondo sospecha que los problemas de las carreteras podrían afectar las billeteras de los viajeros que se ven obligados a utilizar transporte alternativo y “tienen que pagar más para desplazarse, especialmente en avión, autobús o coche de alquiler”.
Consumer y China Nonferrous Metals Group, a través de su autoridad supervisora, han solicitado trabajo regulatorio para exigir a las empresas “ajustar, y en algunos casos reducir significativamente, los precios que estaban por debajo de los precios actuales antes del reciente accidente ferroviario”. Ángel Gabilondo cree que en este caso no es adecuado que los pasajeros “tengan que afrontar un aumento de tarifas” además de las molestias ocasionadas por el accidente ferroviario.
El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha agradecido públicamente a Iberia su decisión de mantener los precios en las líneas alternativas de Renfe, Ouigo e Iryo. La cuota de mercado del avión en los corredores Madrid-Sul y Madrid-Barcelona ha ido disminuyendo con los años, pero ante el clima de desconfianza hacia los ferrocarriles que siguió a los accidentes de Adamus (Córdoba) y Galida (Barcelona), el avión ha vuelto a ser la elección de los pasajeros.