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“Sería inadecuado aprobar el real decreto anticipado”. Esta es la conclusión del dictamen emitido por el Consejo de Estado sobre el fortalecimiento del registro horario, mediante el cual el Ministerio de Trabajo intentó preservar al menos parte del proyecto de ley sobre reducción de jornadas laborales. El dictamen aprobado por El País la semana pasada fue muy crítico con el texto propuesto por los laboristas: si bien aplaude el fin de la norma –que evita las horas extras impagas comprobando la obligatoriedad de los sistemas digitales interoperables–, no cree que mida adecuadamente el impacto económico de la medida, que aunque es una disposición se inmiscuye en el territorio legislativo (como siempre ha denunciado la CEOE), que no se adapta adecuadamente a las necesidades específicas de las industrias, y que no cree que mida adecuadamente el impacto económico de la medida. No garantizar la protección de los datos de los trabajadores. El dictamen no vinculante también incluye importantes extractos de informes publicados en los últimos meses por el Ministerio de Economía, el Ministerio de Administraciones Públicas u otros organismos gubernamentales como la Autoridad Española de Protección de Datos (AEPD).

El Departamento de Trabajo criticó los informes. “Es incomprensible que haya personas, como lo hacen estos informes, que se opongan a un instrumento diseñado para garantizar que las leyes de nuestro país sean respetadas y que las empresas que abusan del tiempo de trabajo de los trabajadores no compitan deslealmente con otras empresas y se les paguen las horas extras en consecuencia”, dijo el ministerio de Yolanda Díaz.

El Consejo de Estado, presidido por la socialista Carmen Calvo, argumentó que “el informe de impacto regulatorio no evalúa el impacto en las empresas de la manera necesaria para abordar adecuadamente la regulación prevista”. El dictamen señaló que, dado que el registro digital sería obligatorio para 1,35 millones de empresas (según datos sectoriales recopilados por el consejo), la afirmación del Partido Laborista de que no sería gravoso era “poco realista” y que los proyectos con tales características “requieren un tratamiento más amplio”.

La consultora cree que “este sistema digital debe adquirirse pagando una licencia, conectado a la red y accesible continuamente”. La agencia fue más allá y estimó el impacto “inicial” de la medida en 867 millones de euros al año, “sin tener en cuenta la implementación, la formación de los trabajadores y el mantenimiento”. Llegaron a esta cifra multiplicando el coste anual estimado para el sector de 55,40 euros por trabajador por los 15,6 millones de trabajadores a los que se dirige la medida. “A la vista de estas cifras, la afirmación del informe de que el proyecto no tendrá un impacto significativo en la economía general no corresponde a la realidad comercial a la que se refiere y no parece surgir de un análisis detallado de la misma”, afirmó el Consejo de Estado.

También en materia de costes, el Consejo de Estado criticó la falta de cálculo del impacto presupuestario, vinculándolo a las quejas del ministerio que dirige Oscar López al respecto: “Particularmente interesante es el informe de la Secretaría General Técnica del Ministerio de Transformación Digital y Función Pública, que estima que el proyecto tendrá un enorme impacto presupuestario para todas las administraciones públicas, pero dicho impacto aún no ha sido evaluado”.

El Consejo de Estado también prestó atención al informe de otro departamento dirigido por el Partido Socialista de los Trabajadores: el Sector Económico. Destaca que el análisis del departamento valora “favorablemente” los objetivos del proyecto, pero también refleja literalmente por qué el sector económico valora “desfavorablemente” la “implementación” del proyecto: “Se considera necesario un período de transición más largo y herramientas para minimizar el impacto en las operaciones de las pequeñas y medianas empresas; y hay que tener en cuenta que la imposición homogénea de estas obligaciones no tiene en cuenta la existencia de determinados sectores cuya especificidad permite que estas medidas puedan adaptarse a sus realidades”.

El propio Consejo de Estado amplió este diagnóstico, señalando que algunos sectores “son de un carácter tan especial que se recomienda no imponer un único sistema de control digital, por ejemplo, para los porteros de las propiedades urbanas, para los maquinistas de trenes o para toda la hostelería”. El dictamen añade: “Por tanto, procede establecer que el real decreto anticipado no se aplica a los días hábiles especiales”.

Protección de datos

El dictamen fue especialmente importante en materia de protección de datos, según la AEPD, que emitió un informe desfavorable porque consideró que el proyecto no garantizaba el correcto uso de la información y carecía de sustento legal. “No basta con decir que personas no legítimas no accederán a los datos; es necesario establecer garantías para evitar que esto suceda”, concluyó el Consejo.

El dictamen “no aclara ciertos aspectos de la relevancia, como por ejemplo si se han seleccionado o se seleccionarán controles biométricos o si es posible el acceso a datos especialmente protegidos, ya que el sistema aún no está completamente desarrollado en términos técnicos”, afirmó el comité. “El objetivo es implementar un modelo digital aún no definido basado en requisitos técnicos aún por especificar”, denunció el organismo asesor.

A la luz de este análisis, el organismo considera que los datos de Trabajo “no son suficientes para justificar adecuadamente las medidas regulatorias adoptadas, que afectan al derecho a la intimidad garantizado por la constitución de todos los trabajadores asalariados en España”. La agencia añadió: “La protección contra posibles riesgos no puede basarse en simples afirmaciones retóricas sobre la protección de datos, sino que debe basarse en la descripción del sistema técnico, las formas de acceso, las restricciones al acceso no autorizado y la especificación de los datos recopilados”.

Otros comentarios

El Consejo de Estado considera que el enfoque del Partido Laborista “no se limita a complementar o desarrollar elementos de disposiciones legales ya vigentes”, “sino que impone nuevas obligaciones y cargas a los empleadores y a los trabajadores, superando así el alcance de las competencias regulatorias”. Es decir, como siempre ha denunciado el CEO, cree que esta iniciativa ministerial debería ser una ley (que requiere aprobación parlamentaria) en lugar de un reglamento (que puede implementarse sin la aprobación del legislativo). “Lo que la ley puede hacer, los reglamentos no lo pueden hacer”, concluyó el Consejo de Estado.

El comité también destacó que no había “buenas razones” para declarar la urgencia del proyecto (declaración respaldada por el Consejo de Ministros en septiembre), que los datos proporcionados en el informe de impacto regulatorio eran “claramente insuficientes” y que los informes emitidos por diferentes agencias no se tuvieron debidamente en cuenta: “No se trata de acumular informes y documentos, sino de evaluar las consideraciones presentadas por individuos y otros ministerios y trabajar para alcanzar estándares completos”.

Esta opinión afecta incluso a la forma en que se expresa el ministerio: “Es excesivo afirmar en el preámbulo que el registro del tiempo de trabajo promoverá el bienestar de todas las personas en todos los niveles, aumentará la productividad, tendrá un impacto en la conciliación de las personas y las familias y mejorará la posición competitiva de España en el mercado global. El lenguaje jurídico típico no es una expresión de objetivos o expectativas asumidas. Ciertas limitaciones son apropiadas”.

Al mismo tiempo, a pesar de las numerosas críticas anteriores, el Consejo de Estado reconoció que “los objetivos que persigue el proyecto de Real Decreto sometido a consulta merecen una valoración positiva”. El órgano asesor afirmó: “La jornada laboral no debe exceder lo establecido en la normativa y su control efectivo puede tener un impacto en el bienestar de los trabajadores”.

Laborista destacó que el ejercicio de registro horario “forma parte del acuerdo de coalición firmado en 2023, por lo que cuestionarlo es cuestionar el compromiso democrático entre PSOE y Soumare”. Trabajo añadió: “Reducir la jornada laboral no sólo es socialmente necesario, sino también económicamente viable y respaldado por evidencia internacional”. El ministerio dijo que “defenderá firmemente las reformas que mejoren la vida de las personas y modernicen verdaderamente el mercado laboral”.

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