Es el primer ayuntamiento amonestado por exigir un nivel demasiado alto de catalán a los funcionarios públicos. En primer lugar, exige que los solicitantes alcancen el B2 (nivel de idioma intermedio). Plaza del Albañil cementerio, aunque la justicia lo condenó y … Los requisitos tuvieron que bajarse al nivel A2 (básico). Él no se dio cuenta y al cabo de unos meses alcanzó el nivel B1 y le ofrecieron el puesto de albañil general. Ahora el mismo ayuntamiento de Junts ha hecho obligatorio el catalán para las empresas que presten servicios de desratización y control de plagas en la ciudad.
Ciudadanos catalanes por la convivencia (CCC) ha conseguido que la justicia obligue al ayuntamiento a abandonar “catalánTodos los servicios municipales han interpuesto recurso administrativo contra cláusulas administrativas específicas del contrato de servicios contra roedores y plagas del Ayuntamiento de Vic emitido el 12 de enero de 2026 y han solicitado la suspensión cautelar de esta cláusula, que utiliza la contratación pública para imponer un modelo lingüístico obligatorio a las empresas privadas y vulnera los principios de neutralidad, igualdad y libre competencia.
Según el CCC en un comunicado, el documento “no se limita a garantizar las preocupaciones catalanas, sino que también impone catalán Ser el idioma obligatorio y “predeterminado” al hacer cumplir contratos y comunicarse con los destinatarios de servicios relega efectivamente al español (el idioma oficial) a un estado subordinado y residual.
La entidad destaca que la contratación pública no puede ser un instrumento de política lingüística implícita, ni puede utilizarse para imponer obligaciones generales ajenas al objeto del contrato, especialmente cuando dichas obligaciones afectan a terceros privados y restringen el acceso al mercado. Asimismo, en su impugnación recordó que “la contratación pública está sujeta a principio de igualdadneutralidad y libre competencia, con el objetivo de obtener el mejor servicio posible en condiciones objetivas, más que disciplinar lingüísticamente a las empresas o, en su caso, transferirles obligaciones que corresponden al propio Gobierno.
Convivencia Cívica considera que el Código del Ayuntamiento de Vic va más allá de estas limitaciones al imponer pautas de lenguaje común para contratistas y subcontratistas, estipulando servicios de organización, comunicaciones, letras y la relación con el destinatario, independientemente de la naturaleza técnica del contrato. Según la entidad, el núcleo más problemático del documento es una cláusula que estipula literalmente que “por defecto se utilizará la lengua catalana” en las relaciones con los destinatarios de los servicios.
«No se trata de una recomendación ni de una garantía de atención, sino de una norma de funcionamiento de obligado cumplimiento que establece el catalán como guía general de prestación. él resultados reales “Está claro: el marco comunicativo inicial está predeterminado en catalán, y cualquier otra elección lingüística depende de la acción explícita del receptor o proveedor”, subraya la entidad. Para el CCC, “este diseño no es una neutralidad institucional, sino una preferencia lingüística estructural que convierte el español en una elección reactiva o excepcional”. “
La entidad enfatizó que la imposición del lenguaje no se limita a los contratistas principales sino que “también se extiende a las empresas subcontratistas, afectando señales, avisos, Comunicaciones generales y documentos relacionados con la ejecución del contrato. También denunció que tales disposiciones “tienen un impacto directo en la competencia al introducir cargas organizativas y costos adicionales, particularmente para los operadores que no están establecidos localmente”. “La contratación pública no puede utilizarse para erigir barreras de acceso al mercado bajo la apariencia de condiciones de aplicación”, advirtió.
En caso de discrepancia prevalecerá la versión catalana.
El Código también contiene una cláusula adicional que, según la Asociación de Denunciantes, “refuerza la preferencia“En caso de discrepancia entre las versiones lingüísticas de los pliegos del contrato, prevalecerá la versión catalana.” La CCC sostuvo que esta cláusula no era un detalle técnico sino “una norma jurídica que otorga primacía normativa a un lenguaje específico en la interpretación y ejecución de los contratos”.
La entidad consideró que la combinación de las dos disposiciones de uso “tácito” y el uso general del documento constituía un sistema coherente de preferencias lingüísticas que era incompatible con el principio de oficialidad común y el principio de neutralidad que debe observarse en la ejecución de los contratos administrativos públicos. basado en todos estos argumentola CCC ha solicitado la suspensión cautelar del procedimiento para evitar que las ofertas se consoliden sobre esta base en espera de una decisión judicial.
«Fecha límite de presentación descuento Convivencia advirtió: “El proceso aún está en curso, por lo que permitir que el procedimiento avance podría tener un impacto irreversible en la asistencia y debilitar el control judicial posterior sobre su contenido”.
“El Gobierno no puede utilizar la contratación pública para imponer un modelo lingüístico a las empresas privadas. No se habló de los servicios en catalán, sino de imponerlo como norma obligatoria y por defecto. El presidente de la entidad, Ángel Escolano, dijo que también se deben seguir los principios de neutralidad e igualdad en la contratación de servicios ordinarios como el control de plagas. La entidad también destacó que el recurso se interpuso “no para paralizar la prestación de servicios, sino para suspenderlos temporalmente”. cláusula de idioma Aún más perjudicial sería permitir que se llevaran a cabo licitaciones sin imponer un determinado idioma como obligatorio o popular y garantizar la atención en cualquier idioma oficial a elección del destinatario.
La entidad finalmente anunció que seguiría oponiéndose a todas las acciones normativas y administrativas que “utilicen la contratación pública para imponerse a otros”. sistema de lenguaje La exclusividad puede hacer que el español pierda su condición de lengua oficial.