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Está claro: el gobierno está haciendo todo lo posible. La concentración de poder desplegada por la presidenta Scheinbaum y sus asesores estos días es un recordatorio (en caso de que alguien lo haya olvidado) de que tienen poder, y el poco poder que les falta les fue concedido apenas unos meses después. También es digna de mención su celebración de la demostración de poder del presidente. Imagino que las manifestaciones fueron realizadas por los propios militantes de Morena, que no compartían las opiniones del presidente. Ha quedado claro para el resto de nosotros que lo que consideramos prudencia y equilibrio, fomentar el diálogo o la coexistencia democrática, no tiene cabida en esta tarea.

La “toma” de la Fiscalía, el “Quinazo”, la “toma” del Presidente fueron celebrados como si fuera un revés devastador para los opositores, cuando en realidad este acto demostró el desastre de la justicia en la era López Obrador. Por ejemplo, el presidente ya tiene todo lo necesario para actuar en cuestiones de seguridad, sin ningún obstáculo. Nadie, ningún presidente de los tiempos modernos, ha amasado tanto poder como Sheinbaum: bajo su mandato ninguna protesta de ninguno de los tres poderes llegó a oídos del presidente. Aquí está: el ganador se lo lleva todo.

Esta frase se ha repetido hasta la saciedad: la 4T es un viaje a la época dorada del priismo. Luego fue López Obrador, ahora es Sheinbaum. Quienes tenían alguna fe en la organización izquierdista del presidente tal vez hayan perdido toda esperanza. Así, en pocos días pasamos de una fiscalía llamada autónoma a una fiscalía adscrita al palacio presidencial, como en el pasado. Hacer justicia será la misión del nuevo fiscal, y ha dejado claro que uno de sus objetivos es intentar enfrentar a la oposición. “No habrá impunidad”, dijo en el Senado, aparentemente apuntando a los legisladores de la oposición. Ya ha comenzado. La nueva fiscalía es un lugar donde se trata a los disidentes. Esta misma semana, un miembro del PRI fue encarcelado –sin duda un criminal codicioso– y se anunció que se iniciaría un proceso penal contra el presidente de la Asociación Contra la Corrupción y la Impunidad de México. Por supuesto, quitaron la palabra “terrorista” de la explosión del coche bomba en Michoacán para que los narcotraficantes no se enojaran. Todo es contra el oponente, contra el narcotraficante, sin importar el nivel de precaución.

Quizás estos dos ejemplos de Godoy sacien al morenismo, siempre sediento de la sangre de la oposición, y sean una clara advertencia de lo que está por venir. No pararán. Noviembre fue un mes inolvidable para el presidente. El país se ha convertido en un polvorín para protestas de todos lados: desde agricultores y transportistas hasta jóvenes urbanos. Y no es gratis. No es sólo noviembre, el verano de corrupción de Morena ha dejado a los ciudadanos enojados. Meses de escándalos sobre la dirección del partido gobernante finalmente han pasado factura. bajo investigación nkol y naciónel 59% del público desaprueba la forma en que el presidente intenta combatir la corrupción.

El encarcelamiento del priísta César Duarte y la persecución de la opositora María Amparo Casal pueden haber estado relacionados con la creación de escándalos opositores. Esperan reemplazar a Duartes del PRI con Adán Augusto y Pedro Hasces. Como todos sabemos: si te ven como un cerdo, lo mejor es ensuciar a tu oponente para que todos luzcan iguales. Aquí es donde nos encontramos ahora: se acerca el atolladero.

@juanizavala

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