Fue un ataque sorpresa, un golpe en la mesa que nadie esperaba. Ojo, Nahuel Molina lideró al equipo, marcaron dos debutantes Iker Luque y Cubo, la versión liguera del Atlético de Madrid de suplentes y canteranos ganaron el partido con solvencia … Valencia se llenó de dudas y urgencia.
Los rojiblancos han ganado cuatro partidos fuera de casa esta temporada: esa es una de sus señas de identidad. En Mestalla, sin sus grandes estrellas, se vivió uno de los mejores partidos lejos del Met de un equipo ya centrado en Londres y la posibilidad de llegar a una nueva final de la Champions. Caminaron hasta allí sonriendo.
La mayor parte de lo que pasó fue a través de Nahuel Molina, quien estuvo eléctrico en la primera mitad y si bien no hubo oportunidades claras, fue bastante entretenido dadas las opciones. Golpeó el balón casi dos veces seguidas, despertando la admiración unánime de todo Mestalla. Su primer disparo, similar al que tuvo contra el Real Madrid, lo despejó Dimitrievski. Poco después, el argentino volvió a probar suerte, esta vez desde más lejos y con más concentración. Su proyectil salió disparado casi desde el centro del campo, golpeó la madera con inusual violencia y rebotó hacia afuera.
Valencia
0
–
2

existir. Madrid
Dimitrievski; Renzo Saravia (Raba, 82), Tárrega, Pepelu, Gayá (Jesús Vázquez, 73); Xavi Guerra, Guido Rodríguez, Uglinic (Hugo Duro, 59), Ramazani (Danjuma, 73), Rioja (Diego López, 59) y Sadiq.
Musso; Bonnier (Pric, 97), Lenormand, Lenglet, Julio Díaz; Obed Vargas, Mendoza (Koke, 73), Molina, Mosillo (Iker Luque, 63); Almada (Griezmann, 73) y Reyan (Cubo, 63).
-
Objetivo
0-1. Íker Lucas (74). 0-2. Cubo(82). -
árbitro
Munuera Montero (Consejo de Andalucía). Reprendió a Almada, Mendoza, Vargas, Tárrega.
En esas once situaciones que presenta Simeone, Nahuel tiene que posicionarse casi como lateral, posición que suele corresponder a Giuliano. A partir de ahí se movió por distintas zonas del campo con soltura. Justo antes de sus dos disparos, el argentino se vio implicado en la primera ocasión del partido: un brillante contragolpe lanzado por Vargas que Mendoza no pudo rematar tras un taconazo del ex ilicitano Nahuel.
Esta serie de ataques acabó con los intentos iniciales del Valencia de hacerse con el control del partido. Hasta entonces, el Atlético parecía pensar que era un día doloroso. Pero fue la propia incapacidad de los locales para crear oportunidades o incluso sacar discretamente el balón fuera de su campo lo que alentó el crecimiento del Colchonero.
Fue aquí donde Obed Vargas realizó su mejor actuación desde que llegó en enero. El mexicano dejó a un lado su timidez y echó sus galones a la conducción. Su disparo fue el inicio de la última gran ocasión del Atlético en la primera parte: un disparo, pase de Rhian al centro, que no podía ser otro, Nahuel.
El Valencia intentó aprovechar el breve descanso del Atlético para meterse de lleno en el partido. Por lo general, se excede para lograrlo, pero con poco éxito. Además, va acompañado del silbido de un aficionado cansado de la temporada de su equipo.
Ramazani tuvo el mejor disparo desde la frontal cuando superó a Musso y pegó un centro al poste. El Atlético protestó al inicio del partido, con Sadiq robándole el balón a Julio Díaz de forma poco ortodoxa.
El segundo acto comenzó con un plan bastante similar, aunque esta vez el Valencia tuvo aún menos tiempo para ceder el control. Nahuel aparece nuevamente como un elemental retorcido. El argentino estuvo omnipresente y destacó en todos los partidos dignos de mención, tanto en defensa como en ataque.
Cuando Nevers lo hizo y canceló, Valencia se hizo cada vez más pequeña, cada vez más acosada por multitudes hostiles. Estos cambios no provocaron reacción en el equipo de Corberan, pero sí fueron cruciales en los de Simeone. El técnico argentino, que estuvo en el banquillo durante 1.000 partidos, dio entrada a Griezmann y Koke, sustituyó a dos niños, Mosillo y Reane, y presentó nuevos jugadores. Diez minutos más tarde debutó Iker Luk, que se estrelló en el palo con un potente disparo con la derecha que Dimitrievski no pudo alcanzar.
Tras el inicio del partido, después de que el VAR revisara el fuera de juego de Griezmann, el gol de Kubo llegó rápido. El juez de línea levantó el banderín, el árbitro no pitó y los valencianistas dudaron. El partido continuó y Griezmann le dio al joven una brillante asistencia que acabó con todos los goles marcados.
Con poca ventaja, el Valencia seguía persiguiendo lo imposible. Su situación no es dramática, pero la amenaza del descenso aún acecha. El Atlético, por su parte, celebra los minutos de calidad de jugadores que no suelen tenerlos, así como la progresión de los pocos canteranos que parecen tener agallas suficientes.