dormir1-U01011507383Inb-1024x512@diario_abc.jpg

Mucha gente piensa que si no duermes bien sólo estarás más cansado al día siguiente, pero en realidad, hay más motivos detrás de la falta de descanso, porque también cambiará el mecanismo que regula el apetito. No sólo eso, pero también nuestra elección de comida Esto tiene un impacto directo en la salud metabólica. La falta de sueño de calidad afecta a hormonas clave como la leptina y la grelina, que son responsables de las señales de hambre y saciedad. Promover la ingesta Más calorías y alimentos ultraprocesados. A esto hay que sumar que la falta de sueño se asocia con una peor gestión del índice glucémico, mayor riesgo cardiovascular e inflamación.

¿Qué pasa si dormimos menos?

Cuando nuestro descanso es insuficiente o de mala calidad, nuestro cuerpo entra en En modo de compensación de energía. Esto se traduce a nivel hormonal en una disminución de la producción de leptina (la hormona que nos indica que estamos llenos) y un aumento de la grelina, lo que pone nuestro apetito en modo “ON”. Puedes imaginar el resultado: hambre intensa A veces ni siquiera comer es suficiente.

No sólo aumenta el hambre, también aumenta nuestras ganas de comer. Por lo tanto, dormir menos hace que comamos más alimentos ricos en azúcar, grasas y sal. Nuestros cerebros no descansan y toman peores decisiones. Entonces, después de una noche de insomnio, es posible que parezcas tener más hambre, y no es un plátano lo que te calmará, sino Tendemos a picar más.

Además, la falta de sueño no sólo está relacionada con lo que comemos sino que también afecta la forma en que metabolizamos los nutrientes. Según numerosos estudios, un mal descanso se asocia con una peor sensibilidad a la insulina. Esto impide que la glucosa sea utilizada adecuadamente por las células y favorece su almacenamiento en forma de grasa.

También aumenta la inflamación de bajo grado, que con el tiempo puede provocar aumento de peso, diabetes y un mayor riesgo cardiovascular.

Si a esto le sumamos que el cansancio hace que realicemos menos actividad física, acabamos en un ciclo en el que el cuerpo gasta menos energía y gestiona peor su alimentación.

El equilibrio hormonal también cambia a medida que aumentan los niveles de cortisol (la hormona del estrés), lo que se asocia constantemente con respuestas metabólicas más deficientes.

Por tanto, un buen descanso es uno de los pilares importantes para disfrutar de una buena salud.

Para esto debemos Prestar más atención a cómo descansamos Y entender que puede ser una herramienta para regular el apetito, cuidar la salud metabólica y proteger nuestra salud a largo plazo.

No se trata sólo de dormir lo suficiente, sino también de promover un descanso de calidad.

Referencia

About The Author