No hay nombre para lo ocurrido con el Sevilla y Morant. Bueno, sí. Es cariño, aprecio, apego… No, no. Quizás haya algo más, amor, adoración. Ni. Es locura, es explosión, es pasión, es explosión… así es.
El Sevilla aplaudió a Morant toda la tarde. ¡Cuál es la diferencia entre jubilarse y no volver…!
Se abrió la puerta de circunvalación, el matador se dirigió hacia la primera línea y sonaron los primeros y calurosos aplausos. Tras el paseo, la plaza de pie le obligó a saludar a partir del tercero. Los vítores fueron más fuertes cuando mató al cuarto toro, y aún más fuertes cuando puso a Montella patas arriba… sin mencionar cuando abrió su capa antes de la primera cojera, y cuando pintó algo de Verónica en el otro extremo.
Un poco exagerado. Lo que pasó fue que esa corriente se convirtió en un virus, contagiando a todos; Así, uno a uno, el veneno llegó a la caja, y sin dudarlo, el presidente, Gabriel Fernández, sacó dos pañuelos y le entregó a Morant dos trofeos que no merecía en absoluto.
Su juego con el cuarto toro estuvo lleno de energía y determinación, tanto en el lanzamiento inicial como en el saque, todo al estilo Verónica, ejecutado con más voluntad que acierto y calidad media. Luego, apoyándose en su bastón y utilizando su mano derecha, avanzó, dejando que el toro (una canica) aceptara la invitación de realizar tres guiones con su mano derecha, en los que se entremezclaban algunos paquetes concretos con otros que habían sido enganchados. Unos cuantos golpes en el rostro con el bastón, un grácil movimiento y un ligero empujón hacia abajo provocaron el éxtasis, y las dos orejas finalmente cayeron en las manos del artista.
Pero no terminó ahí. David de Miranda tuvo mala suerte y dio un enorme salto mortal al convocar a la sexta estatua en medio de la arena. El animal lo atropelló y lo pisoteó, pero el incidente no parece haber tenido mayores consecuencias. Ya sabes: una cogida, media oreja. El matador estaba decidido a triunfar a toda costa, y con el apoyo entusiasta del público, se mostró muy valiente, calzando zapatos, intentándolo por ambos lados, y así se robó algún muletazo, que fue ovacionado por el público. Pero ese tipo de trabajo dedicado no merece un trofeo. ¿No? Enseñanza del oído. Su primer balón no pasó.
Otro acercó a Rocca Ray a un toro, manso y noble, y el quinto le permitió utilizar las manos para unos cuantos golpes de muleta, técnicamente correctos pero faltos de profundidad. El segundo fue suavemente dulce, lo cual fue suficiente para él, pero sin elegancia.
No olviden hablar de los Toros: García Grande debería estar sancionado. El sonido de los petardos -más toros adornados, domados, apagados, abandonados y letárgicos- marcó las festividades de principio a fin.
De todos modos, nada parece molestar a este miembro de la audiencia triunfalista y condescendiente. Unas cuantas protestas aisladas y ya está.
Se ha dicho: con este presidente, o sin él, el Sevilla está perdido.
Galcigrande/Morant, Rocca, DeMiranda
toros galcigrandeEl sexto es como un sombrero, mal educado, manso, impotente, abandonado, noble y lento.
Morante de Puebla: Estocada caída (silenciosa); estocada ligeramente caída (ambas orejas)
roca rey: Estocadas y empujones hacia abajo (aplausos); estocadas hacia atrás (orejas).
david de miranda: media caída y cuatro locuras (silencio); estocada hacia atrás (orejas).
Plaza de la Mestranza. La temporada comienza el 5 de abril. Llena de “no votos”. El Rey de Honor y la Infanta Elena estuvieron presentes en el palco que habitualmente utilizan los profesores. Un minuto de silencio por Rafael de Paula, Álvaro Domec, las víctimas del accidente del tren Adamus y Ricardo Ortiz. Tres matadores sacrifican su primer toro a Don Juan Carlos.