En enero, una disputa entre dos familias madrileñas, Pan Bendito y Orcasitas, por su negativa a fumar en una discoteca desembocó en una ejecución a gran escala desde la casa de Perico y Bola hasta Taruco, de 38 años. … Unos años más tarde, fueron a pedirles explicaciones sobre el último insulto: un encuentro casual entre los “niños” (como los llamaban) la tarde anterior, el 16 de julio de 2023, en el centro comercial Parquesur de Leganés, donde milagrosamente la sangre no acabó en el río, a pesar de que la pandilla los sacó a pasear.
A medianoche del día 17, en el número 21 de la calle Besola (Carabanchel), se produjeron al menos 10 disparos contra cinco miembros de la familia contraria, dos de los cuales alcanzaron a Tarruco en la espalda, y cuando llegó al hospital 12 de Octubre, una noche de verano, falleció. Ahora, los dos acusados que han comparecido ante el tribunal desde el 7 de abril se enfrentan a un total de 122 años de prisión. Las tensiones alcanzarán un punto álgido en el tribunal provincial.
La venganza comenzó a gestarse hace seis meses cuando Borah le pidió tabaco a un menor en un club nocturno. Las siguientes veces que se encontraron, ya fuera en el mercado laboral o en cualquier evento social, enseñaron los dientes. Hasta lo que pasó en el centro comercial. Cuando los patriarcas se enteraron de esto, Antonio BB, Taruco se mudó con otros familiares de Ocasitas a Pampendito.
Le gritaron a Perico en campo abierto que bajara para que les explicara lo que pasaba y no se atreviera a hacer más amenazas contra ellos. Pero el interrogado se negó a reunirse. En cambio, sucedió lo contrario: fueron alcanzados por balas desde ambas ventanas. Uno de ellos es Pedro MM, de 62 años, portando un revólver; en otro, su hijo Bora, de 39 años, empuña un arma y cuenta la calificación provisional de la Fiscalía Provincial. Los otros cuatro objetivos, padre e hijo, no resultaron heridos.
Los dos acusados huyeron de Madrid durante varios meses. Fueron detenidos el 27 de enero de 2024 en Alicante, de donde huyeron. Tras comparecer ante la justicia al día siguiente, fueron llevados a prisión, donde permanecen. Su víctima estaba casada en ese momento y tenía cuatro hijos, de los cuales sólo uno era mayor de edad.
Ahora, Bora enfrenta 20 años de prisión por asesinato; once por cada otros cuatro familiares del fallecido; y un año y medio por posesión ilegal de armas. Escapó por poco de que le ordenaran cumplir una pena de prisión permanente y revisable.
Su padre, Perico, fue responsable de cinco intentos de asesinato (aunque no mató a Tarruco, sí lo intentó) y fue condenado a 55 años por estos delitos y 18 meses adicionales por posesión de arma de fuego y uso sin licencia. Una pena total de 122 años de prisión, además de 100.000 euros de indemnización para la viuda; 90.000 por cada niño; 50.000 para el padre y la madre, y 30.000 para sus hermanas.
El Juzgado de Instrucción número 19 de Madrid remite el caso al jurado, que debe decidir. Las vistas orales comenzarán el próximo 7 de abril en la Sala 5 de la Audiencia Provincial bajo estrictas medidas de seguridad en previsión de posibles altercados entre miembros de ambas tribus, que ya se han mostrado capaces.