Los exministros Luis Fernando Velasco (Interior) y Ricardo Bonilla (Hacienda) fueron acusados este lunes de estar involucrados en el mayor caso de corrupción que enfrenta el gobierno de Gustavo Petro, relacionado con la transferencia de contratos en la unidad de gestión de riesgos del país. La fiscalía los acusó de conspiración para cometer un delito grave, interés indebido en la ejecución de un contrato y soborno por dar o proporcionar obsequios a miembros del Congreso a cambio de apoyo del Congreso. La fiscal del caso, María Cristina Patiño, también solicitó al juez de la Corte Superior de Bogotá a cargo del proceso que coloque a los dos exfuncionarios bajo arresto domiciliario mientras avanza el proceso.
Aunque Velasco y Bonilla se declararon inocentes, la fiscalía insistió durante la audiencia en que ellos eran los autores intelectuales de la conspiración y estuvieron todo el día discutiendo. El exjefe de la cartera política, un veterano político de formación liberal, prometió que presentará una versión del caso diferente a la defendida por el principal testigo de la fiscalía. “Señora Fiscal, espero con el mayor respeto que cuando nos escuche pueda enfrentar lo que le están diciendo porque este país solo escucha una voz”, dijo en un discurso virtual. Bonilla, que llegó a Stagecoach en taxi, también defendió su accionar. El economista afirmó: “Cumplí plenamente con mis deberes como Ministro de Finanzas y respeté la Constitución y la ley. Estoy convencido de que no he cometido ningún delito y defenderé mi inocencia”.
Según la Fiscalía, entre mayo de 2023 y febrero de 2024, exministros desviaron fondos públicos de la UNGRD y del Instituto Nacional de Investigaciones Viales (Invías) a contratistas designados por varios congresistas para asegurar una mayoría legislativa para el gobierno de Gustavo Petro. Los cargos indican que la red promovió 79 contratos por valor de P612 mil millones pero otorgó sólo siete contratos. Según las instrucciones, los beneficiarios serán los miembros de la Comisión Interparlamentaria de Crédito Público, las Comisiones Primera y Séptima del Senado, y las Comisiones Tercera y Cuarta de la Cámara de Representantes y del Senado. Uno de los hechos documentados corresponde a tres contratos de Invías en los municipios de Bolívar, Córdoba y Arauca, que originalmente fueron administrados por el senador independiente del partido La U, Julio Elías Chagüi.
Según la entidad acusadora, Velasco era la principal voz política: intervino en la selección de los congresistas beneficiarios, determinó los montos y priorizó los proyectos que debían ser aprobados antes de que se pudieran transferir los recursos. Los fiscales del caso explicaron que esta coordinación se debió a reuniones periódicas con otros funcionarios, donde revisaron los avances y discutieron cómo garantizar que el gobierno tuviera una mayoría. “En la reunión se tomaron decisiones relevantes sobre cuestiones presupuestarias y la implementación de los recursos planificados, p. hambre cerocomo base de la necesidad de atender emergencias y restaurar la infraestructura”, explicó el fiscal.
Durante la audiencia, la Fiscalía presentó parte del material obtenido durante la investigación, incluidas interceptaciones telefónicas y conversaciones de WhatsApp, a partir de los cuales reconstruyó una reunión celebrada en Casa Nariño el 27 de febrero de 2024. Velasco presidió la reunión, a la que también asistió el prófugo Carlos Ramón González, entonces director de la Administración Presidencial, según los investigadores. En esa reunión, el presidente del partido Alianza Verde ordenará a varios diputados que se les ofrezcan contratos. El ex socio del presidente Petro en la guerrilla del M-19 abandonó el gobierno tras estallar el escándalo y luego viajó a Nicaragua, donde hoy se protege de una notificación roja de Interpol.
La reconstrucción parte de declaraciones del exdirector de la UNGRD, Olmedo López, quien se convirtió en testigo de la Fiscalía tras aceptar su responsabilidad. El político de izquierda y su ex subdirector Sneyder Pinilla, también confesado delincuente, describieron reuniones en Casa Nariño, instrucciones para conseguir apoyo legislativo y conversaciones sobre “cuotas” y la asignación de congresistas específicos. El fiscal Patiño dijo durante el proceso: “Durante las reuniones entre ministros y el director de la UNDC, también se habló de ‘cerrar la puerta’ a algunos parlamentarios que no apoyaban al gobierno”.
Entre otros episodios. López ha ordenado a Bonilla que le dé instrucciones para firmar tres contratos por valor de P92 mil millones que beneficiarán al senador Chagui. Para justificar el uso de los recursos de la UNGRD, los municipios deben declarar que no existe desastre para poder entregar los contratos a los proponentes, quienes, según confirmó la Fiscalía, habían acordado previamente con los legisladores.
Aunque todos coinciden en que la conspiración se produjo a espaldas del presidente, el caso afecta a la bandera anticorrupción que el mandatario de izquierda mantiene en alto desde hace décadas. En mayo fueron capturados los dos congresistas antes mencionados: Andrés Calle, un liberal petrista que era presidente de la Cámara de Representantes al momento del incidente, e Iván Name, entonces presidente del Senado, aliado y asociado de González y fuerte crítico de Petro. La fiscalía dijo que esto se basó en acusaciones de que aceptaron dádivas a cambio de promover reformas sociales y compromisos políticos en el poder ejecutivo, que son componentes importantes de la maquinaria de corrupción.
Sandra Ortiz, exasesora presidencial cercana a Name, también fue puesta en prisión preventiva en diciembre de 2024 por presuntamente actuar como intermediaria entre funcionarios del gobierno y miembros beneficiarios del Congreso. Ortiz negó estar involucrado en un expediente cada vez más amplio que la fiscal Patiño describió al final de su intervención como una “empresa criminal” liderada por Velasco y Bonilla.