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Portugal estará preocupado durante las próximas horas. Aunque las pérdidas causadas por la Gran Depresión en Christine aún no se han calculado, a partir de esta noche las condiciones climáticas volverán a deteriorarse, con lluvias continuas, fuertes ráfagas de viento y un deterioro significativo de las condiciones climáticas. Las condiciones cambiantes del océano pueden complicar la situación. El suelo está saturado de agua, los ríos fluyen rápidamente y miles de casas tienen techos dañados, lo que hace que cualquier nueva lluvia sea un riesgo adicional.

El Instituto Portugués de Investigaciones Marinas y Atmosféricas (IPMA) mantiene una alerta activa en gran parte del país, alertando de que el mayor peligro no es sólo la intensidad del fenómeno, sino también su persistencia. Después de varios días de lluvias continuas, incluso lluvias moderadas podrían provocar nuevas inundaciones, deslizamientos de tierra y cortes de energía en zonas que aún no se han recuperado del impacto inicial.

España también está sintiendo el mal tiempo que afecta a Portugal. El Servicio Meteorológico Nacional (AEMET) advirtió que el breve respiro de las últimas horas sería temporal, con un nuevo frente atlántico que traerá nuevamente precipitaciones generalizadas a partir del domingo, especialmente en el noroeste peninsular. Es probable que Galicia, las zonas del oeste de Castilla y León y el mar Cantábrico experimenten precipitaciones persistentes, acompañadas de fuertes vientos y mar agitado, mientras que las zonas del interior no pueden excluir la nieve en las zonas de elevación media.

En Portugal, el equilibrio sigue siendo crucial. Los datos de la red mostraron que cientos de miles de personas seguían sin electricidad, principalmente en el centro del país. En muchos lugares, la falta de luz provoca problemas básicos: el deterioro de los alimentos, la imposibilidad de cocinar y la falta de calefacción en el hogar en pleno invierno. Algunos vecinos llevan varios días sin poder conseguir comida caliente.

La situación de los grupos más desfavorecidos es particularmente vulnerable. Las personas mayores que viven solas, las personas con movilidad limitada o las familias aisladas por los cierres de carreteras dependen en gran medida de la ayuda y la solidaridad temporal de los vecinos.

Coímbra está en alerta

Las dos ciudades más afectadas fueron Marinha Grande y Leiria, donde la tormenta sumió a comunidades enteras en la oscuridad, arrancó tejados y dañó decenas de infraestructuras. El alcalde de Leiria, Gonzalo López, admitió públicamente que la ciudad no estaba preparada para un impacto de tan gran escala y pidió al Gobierno central más recursos, más personal y una respuesta más rápida para evitar que la situación empeore con la llegada de nuevas lluvias.

También ha habido críticas a la gestión política de la crisis en los últimos días. El alcalde de Leiria calificó de “ridícula” la visita a la zona de André Ventura, líder del partido radical de derecha Chega y actual candidato presidencial, acusándolo de presentarse con botellas de agua cuando, según el ayuntamiento, lo que faltaba no era un gesto simbólico sino maquinaria pesada, equipamiento técnico y apoyo logístico real para atender a la población.

El punto focal de Coimbra es el río Mondego. Si bien las represas pueden controlar algunos flujos, las autoridades locales temen que las nuevas lluvias obliguen a controlar las emisiones, lo que plantea riesgos para las áreas circundantes. El alcalde de Coimbra, José Manuel Silva, confirmó que la ciudad mantenía vigilancia permanente y pidió a la población evitar las orillas del río y seguir las instrucciones del Departamento de Protección Civil.

Unidad vecinal

El alcalde lamentó que a pesar de que el gobierno de Luis Montenegro declaró desastres en varias ciudades, los recursos no llegan con la rapidez necesaria y advirtió que el cansancio ya empieza a pasar factura a las personas que aún no se recuperan de los efectos del temporal.

Más al sur, Saalburg sigue luchando contra las inundaciones provocadas por el desbordamiento del río Sado. El alcalde de la ciudad, Vito Proenza, advirtió que algunas zonas bajas seguían inundadas y algunas vías de acceso seguían cortadas, al tiempo que pidió más apoyo gubernamental para hacer frente a lo que calificó como una situación “muy difícil” para el ayuntamiento.

Los funcionarios de la ciudad denunciaron la falta de medios humanos y técnicos para responder a las emergencias, mientras que los vecinos expresaron su preocupación de que otro regreso de las lluvias exacerbaría una situación ya extrema.

Más allá de las denuncias institucionales, la solidaridad ciudadana se ha convertido en un pilar fundamental. Vecinos ayudando a retirar tierra, asociaciones repartiendo alimentos y ciudades menos afectadas enviando voluntarios y suministros a las zonas más afectadas. En muchos lugares se están recolectando lonas para cubrir los techos dañados con el objetivo de proteger las casas hasta que vuelvan las lluvias.

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