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Los ministros de Relaciones Exteriores de Colombia y Venezuela, Rosa Villavicencio e Iván Gil, anunciaron este viernes en Caracas que los presidentes de ambos países, Gustavo Petro y Delcy Rodríguez, se reunirán finalmente en la ciudad venezolana de Maracaibo los días 23 y 24 de abril. El encuentro será el segundo intento de ambos mandatarios, que cancelaron un encuentro bilateral previsto para el viernes en la ciudad fronteriza de Cúcuta por “fuerza mayor”.

Al final, los ministros colombianos de Relaciones Exteriores y Defensa, Comercio y Energía llegaron a Caracas el viernes para reanudar el diálogo con el gobierno venezolano en lugar de recibir a Rodríguez en Colombia. La reunión está diseñada para prepararse para una nueva reunión y prevenir punto muerto La agenda bilateral retomada por los dos países después de que se paralizara la intervención estadounidense del 3 de enero.

En Caracas, las dos delegaciones discutieron los temas previstos para el encuentro presidencial: la seguridad y la lucha contra el narcotráfico, la reanudación del comercio bilateral y la cooperación energética.

En las primeras imágenes difundidas por la televisión pública venezolana se puede ver a delegaciones de ambos países repartidas en distintos puestos de trabajo en el Palacio de Miraflores. En el frente de seguridad, el ministro de Defensa venezolano, Vladimir Padrino López, se reunió con el ministro de Defensa colombiano, Pedro Sánchez, para discutir la cooperación a lo largo de los más de 2.200 kilómetros de frontera donde existen grupos armados y economías ilegales.

Posteriormente, pasadas las 21, Petro habló del acuerdo en su cuenta X. “Tomaremos medidas integrales y coordinadas para expulsar a las bandas armadas de narcotraficantes de la frontera entre Colombia y Venezuela”, escribió. El presidente también propuso la “doble ciudadanía” para los ciudadanos venezolanos en Colombia y los colombianos en Venezuela. “Recomiendo aranceles cero para todo el comercio bilateral, una integración energética integral y priorizar las energías limpias”, añadió.

Además de seguridad, sus grupos de trabajo ministeriales se especializan en temas de comercio, turismo, energía y relaciones exteriores. A este último asistieron la canciller colombiana, Rosa Yolanda Villavicencio, y el canciller venezolano, Iván Gil, con el objetivo de “fortalecer la hoja de ruta para la reconciliación bilateral”. En el encuentro también se estableció una mesa de negociación energética con el ministro de Minas y Energía de Colombia, Edwin Palma, el presidente de Ecopetrol, Ricardo Roa, y autoridades venezolanas, centrándose en la cooperación entre PDVSA y Ecopetrol y el eventual suministro de gas natural venezolano a Colombia.

La energía se ha convertido en un tema clave en la agenda bilateral. El plan que están desarrollando las autoridades haría que Venezuela suministrara gas natural para satisfacer algunas de las necesidades de Colombia, mientras que Colombia racionaría la electricidad en las zonas fronterizas de Venezuela. A cambio, Caracas aprovechará la infraestructura energética de Colombia, monetizará sus reservas de gas y petróleo más rápidamente, y los dos países podrán explorar proyectos conjuntos de interconexión eléctrica y energía renovable. Sin embargo, todo el plan depende de la autorización de Estados Unidos, ya que las sanciones restringen los negocios entre Ecopetrol y PDVSA en Colombia, y cualquier acuerdo energético requiere licencias específicas.

El desarrollo más concreto en esta área es el gasoducto binacional Antonio Ricaurte, un gasoducto de 225 kilómetros de longitud entre La Guajira, Colombia, y el estado Zulia, Venezuela. Las operaciones de infraestructura cesaron alrededor de 2015 y el mantenimiento se paralizó en 2019 tras la ruptura de las relaciones entre los dos países. Bogotá y Caracas han reanudado el proyecto mientras el gobierno de Gustavo Petro reconstruye las relaciones y Colombia se ha comprometido a reparar los tramos dañados de la carretera en el lado colombiano. Si se completan las reparaciones, el gasoducto podría transportar hasta 500 millones de pies cúbicos (unos 14 millones de metros cúbicos) de gas natural por día, lo que permitiría a Colombia satisfacer algunas de sus necesidades internas mientras Venezuela busca utilizar el gasoducto para impulsar sus exportaciones de gas natural.

Según ambos Gobiernos, la reunión presidencial prevista para celebrarse en el puente Atanasio Giraldot entre Cúcuta y el estado venezolano de Táchira fue suspendida a última hora el jueves por “razones de fuerza mayor” y la reunión ministerial fue una alternativa encontrada rápidamente por ambas partes. La cancelación se produce después de que se haya acreditado a los medios y se haya desplegado la logística del evento.

Gustavo Petro

Ninguno de los gobiernos ha explicado qué significa una causa de “fuerza mayor”, pero a medida que pasa el tiempo otra explicación se vuelve más fuerte: una alerta de seguridad que podría poner en riesgo a los líderes de ambos países. La zona es particularmente sensible. Grupos armados como el Ejército de Liberación Nacional o ex disidentes de las FARC operan a lo largo de la frontera, controlando las rutas de contrabando, narcotráfico y migración irregular. Además, desde que Estados Unidos intervino en Venezuela el 3 de enero, algunos de estos actores creen que su estabilidad en la región puede verse amenazada.

Lo que no está claro es por qué la reunión entre los dos presidentes finalmente no tuvo lugar en Miraflores, si la delegación ministerial normalmente podría reunirse horas más tarde.

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