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En los últimos dos años, la Fundación Belén, que trabaja para orientar y apoyar a las familias, ha visto un fuerte aumento en el número de jóvenes que se autolesionan durante las consultas. Dada la magnitud del problema y el asombroso número de suicidios de adolescentes—Con 76 menores de entre 15 y 19 años falleciendo en 2024, según el INE, la fundación decidió investigar las percepciones de los estudiantes de Grado y Formación Profesional sobre el sentido de la vida y su relación con la desesperanza y la depresión. Así nació el proyecto. “Yo precedo a la vida”.

El informe afirma que se produce un vacío existencial cuando los jóvenes no pueden encontrar una misión más allá de ellos mismos (personas a las que amar, valores por los que vivir, proyectos…). Por el contrario, si encuentra sentido, conduce a un estado protector de salud psicofísica. Comprender y reconocer los talentos personales, así como mirar fuera de nosotros mismos y notar dónde vemos necesidades, conduce a la alegría interior, incluso cuando nos encontramos en situaciones difíciles.

Reconocer los talentos personales y centrarse en el exterior de uno mismo puede generar alegría interior, incluso en situaciones difíciles.

El cuestionamiento del sentido de la vida, la desorientación… “no es una enfermedad, pero este vacío existencial es un caldo de cultivo para los problemas”. María Ángeles Noblejas, doctora en Filosofía y Ciencias de la Educación por la Universidad Complutense de Madrid, consultora de la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid y líder del proyecto, afirma: “La falta de objetivos atrapa a los jóvenes en una dinámica egocéntrica, de búsqueda de sentimientos placenteros, lo que les hace vulnerables a las crisis”. Explica que el neurocientífico y psiquiatra Viktor Frankl afirmó que el vacío existencial está asociado con el alcoholismo, el abuso de drogas, el crimen, la agresión, el comportamiento destructivo, la depresión y el suicidio.

Los expertos dicen que el vacío existencial es un fenómeno común hoy en día. “Durante la adolescencia, las personas tienen muchas preguntas sobre su identidad: ¿Quién soy? ¿Cuál es mi lugar en el mundo?… Con los comportamientos predominantes, las tendencias del pensamiento social, la moda… es difícil encontrar una respuesta personal que responda a la existencia única, única e irrepetible de cada persona”.

“Cuanto mayor es el significado de la vida, menores son los niveles de indicadores de depresión, y viceversa”.

El estudio “Me Before Life”, realizado en colaboración con la Asociación Española de Logoterapia y la Fundación Jérôme Lejeune, analizó a 700 adolescentes (de 16 a 19 años) de la Comunidad de Madrid. Aunque el tamaño de la muestra no es grande, es un punto de partida importante para una pregunta que rara vez se aborda y que puede proporcionar información muy valiosa a las familias y a los profesionales de la salud mental.

En los datos iniciales, estaba claro que el sentido de la vida de los adolescentes se había deteriorado, pero lo encontraron más en la familia y más tarde en los amigos. Sin embargo, concluyó que el 28% de los jóvenes hicieron recomendaciones para la evaluación clínica de la depresión y que existía una relación negativa significativa, ya que un mayor significado en la vida se asociaba con niveles más bajos de indicadores de depresión y viceversa.

En el escenario actual, el uso de la tecnología y las redes sociales también está afectando a los jóvenes. Noblehas señala que “ya existen estudios, como el realizado por el grupo Psicosoc, que demuestran que cuanto más tiempo se pasa en línea, menos sentido tiene la vida. Al mismo tiempo, aprender, leer o interesarse por el conocimiento se asocia a un propósito significativo y puede proporcionar retroalimentación (cuanto más aprendes/lee, más significado tienes, y cuanto más lees/aprendes, más significado tienes)”.

No hay duda de que resulta muy angustiante para los padres ver a sus hijos perdidos y sin rumbo. Para apoyarlos, María Ángeles Noblejas los anima a pensar en la vida como un proceso más que como un estado definido; es decir, su hijo no permanecerá en un estado incierto e incierto para siempre. «Es muy importante vuestra actitud a la hora de participar en todo el proceso. Una conciencia clara de que cada persona debe descubrir su propio significado y su forma única de ser cocreador de sí mismo y del mundo.

Sin embargo, tuvo un fuerte mensaje para los jóvenes: “La vida siempre tiene sentido”. No importa cuán difícil o esquivo pueda ser para usted el significado a veces; Seguramente llegará un momento en el que la vida te necesitará desesperadamente, y en cierto momento, habrá algo que sólo tú podrás hacer. No importa cuán pequeño o grande te parezca algo, sólo tú puedes hacerlo realidad. El significado está ahí; sigue buscando y acércate a lo que te parezca valioso.

peso monótono

Según el estudio Me Before Life, los jóvenes interpretan su vida diaria, sus estudios y sus jornadas laborales como aburridas y dolorosas y, a su vez, consideran que los días, festivos, fines de semana o vacaciones más especiales representan buenos momentos para ellos. Por tanto, la carga más pesada para ellos es la vida diaria, los estudios y la monotonía. Los adolescentes siguen una agenda que deben cumplir sistemáticamente, momento en el que ven pocas novedades, sólo fotocopiar día tras día. Sin embargo, María Ángeles Noblejas explica que vivir todos los días la misma vida “ayuda a mantener el orden y evitar el caos; en este sentido, una vida normal no puede explicarse del todo como una molestia, sino como un proceso inevitable que nos permite desarrollar nuestra vida personal y profesional.

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