El último desafío de Javier Ortega Smith acabó dividiendo en dos a un grupo municipal ya asediado. Su negativa a cumplir una orden del Ejecutivo nacional de entregar el presidente a la diputada Arancha Cabello provocó un conflicto entre ambas facciones. … Según los más activistas, los principales problemas locales de Vox se resolverán en última instancia con la expulsión de los partidarios de Ortega.
Algunos permanecieron en silencio, presentándose como un líder “tranquilo pero herido”; otros, sin embargo, se pronunciaron exigiendo responsabilidades al “jefe” que “nunca” aclaró cómo pasó de ser uno de los fundadores de Vox y amigo personal de Santiago Abascal, a ser el padrino de una de sus hijas, para ser apartado paulatinamente de su cargo. “Nos debe una explicación”, señalan a ABC quienes advierten que Ortega Smith tiene “trece años” para seguir desafiando al liderazgo del país para mantener su último bastión político. Fuentes internas creen que “algo debe haber hecho mal para que su relación con Abascal se agriara” y se negaron a hablar en detalle con un portavoz que permitió que su red personal “traiga a todos”.
La crisis interna estalló a principios de esta semana cuando los líderes nacionales enviaron un correo electrónico a cinco legisladores informándoles de la decisión de ceder la presidencia a Cabello. Así que la concejal convocó una reunión del panel municipal el martes por la mañana para anunciar formalmente que asumiría la tarea. Sin embargo, esto no sucedió. Pues bien, Ortega Smith, Carla Toscano e Ignacio Ansaldo se presentaron para mostrar su rechazo a la decisión.
Así, los dos únicos concejales presentes en la reunión, Cabello y Fernando Martínez-Vidal, firmaron un acta explicando al jefe del Ejecutivo por qué no se celebró la reunión. Al día siguiente, Vox hizo pública su decisión de suspender temporalmente de los combates a Javier Ortega Smith por no haber acatado una orden de entrega de su cargo de portavoz del Palacio de Cibeles.
Sin embargo, Ortega Smith volvió a desafiar a Abascal en la mañana del jueves. Primero, públicamente, cuando compareció ante el Comité de Portavoces -pareciendo “nervioso”, como indicaron los presentes, pero sin criticar a su partido- para dejar clara su posición. En segundo lugar, internamente, durante la última reunión. Ese mismo jueves, los grupos municipales se reunieron por primera vez desde que comenzó la crisis.
Las contradicciones en ambos bandos ya son claras: por un lado, Arantxa Cabello se levantó de la mesa tras defender su nuevo encargo y avisó a Ortega Smith por no reconocerle como portavoz; y Fernando Martínez-Vidal, que también la acusó de tirar piedras a Vox en los últimos días de la campaña de Aragón; Al otro lado de la mesa, dos diputados leales al actual presidente guardaron silencio. Es por este motivo, y por el acta de la reunión firmada el pasado martes como respuesta a su grosería, que Vox ha sabido que el despido de Ortega Smith conllevará también el despido de Toscano y Ansaldo.
Esto allanaría el camino a la dirección nacional, que dependerá de las decisiones del grupo municipal y de las normas del pleno del Ayuntamiento de Madrid, por muchas órdenes que dicte sobre la sustitución del presidente. En cualquier caso, la situación administrativa y jurídica de Ortega Smith sigue en manos del Pleno de Cibeles, que estudia su futuro desde que ha recibido este jueves un oficio del secretario general de Vox, Ignacio Garriga, a la Secretaría General del Pleno del Ayuntamiento de Madrid, indicando el procedimiento sancionador al concejal.
Ortega Smith no reconoce a Arantxa Cabello como presidenta, ni el diputado le reconoce a él, pero la decisión es del pleno de la Secretaría
De esta manera, la Secretaría del Pleno y el presidente de la Cámara de Comercio, Borja Fanjul, deberán revisar el contenido escrito e identificar posibles escenarios. Este es un caso complicado dada la naturaleza especial de Ortega Smith, quien ha sido retirado temporalmente de la abreviatura y el hecho de que aún puede apelar la decisión. Por tanto, se desconoce qué hará con su asiento. Podría unirse al grupo de no afiliados, quedarse en Vox como independiente o abandonar el Acta. Eso es lo que exigen las voces más fieles al partido, argumentando que si no se está de acuerdo con las órdenes, hay dos opciones: irse o cumplir. “Lo que no se puede hacer es declararse en rebelión”.
En cualquier caso, no es la primera vez que se produce esta situación en el pleno de Cibeles. Al menos hubo un precedente en el último Yuan Legislativo. En este caso, cuatro concejales de Mas Madrid decidieron abandonar la estructura al conocer que era diferente a la propuesta en las elecciones. Con esta excusa, los llamados carmenistas, por su estrecha relación con el exalcalde de Madrid y exlíder de la plataforma de izquierdas, decidieron formar un grupo mixto, ya que esto les otorgaba más ventajas políticas y económicas. Posteriormente, el pleno de Cibeles, presidido por el Partido Popular, autorizó la creación del Centro de Rehabilitación de Madrid.
Sin embargo, tanto Más Madrid como Vox recurrieron la decisión y consiguieron que los tribunales les obligaran a pasar a grupos no afiliados. Aún así, los votos de estos cuatro concejales (que luego se convirtieron en tres) fueron tan decisivos que el alcalde José Luis Martínez-Almeida emitió su tercer presupuesto de acuerdo con ellos. Por supuesto, nunca volvieron a aparecer en el censo electoral.
Es más tranquilo sin un monasterio como portavoz
En el Congreso de Madrid, los representantes de Vox consideraron que la medida adoptada por el Comité Ejecutivo Nacional de Vox de suspender temporalmente el derecho a luchar de Javier Ortega Smith era lógica y respetaba las normas internas marcadas por el partido. En una declaración a los medios de la asamblea regional, Isabel Pérez Moñino, portavoz del grupo parlamentario de Vox, rechazó hablar de la crisis del grupo municipal de su partido en el Ayuntamiento de Madrid y tachó de “normales” las medidas contra uno de los fundadores de Vox. Destacó que en todas las organizaciones se produce un “cambio natural”. Pérez Monino destacó que en lo que respecta al Congreso, el grupo de Vox tiene perfecta cohesión y sintonía con la dirección nacional.
Fuentes de Vox admiten que, desde un punto de vista personal, les duele lo ocurrido con Ortega Smith, que se negó a acatar la decisión de la dirección nacional de sustituirle como portavoz del partido de Cibeles. En este nivel, admiten que “obviamente” sienten lástima por él. Pero desde una perspectiva política e interna, dentro del partido Vox prima la disciplina y la jerarquía, lo que es un punto fundamental en esta formación.
Estas fuentes explican que Vox es todo lo contrario del “individualismo” e insiste en desviarse del rumbo marcado por la dirección del país. “A veces se toman decisiones que nos afectan y nos cuestan los puestos, pero debemos acatarlas”, advirtieron. Destacó que aquí hubo una cuestión “disciplinaria”, por lo que ahora Ortega Smith ha sido suspendido.
En los pasillos del parlamento, Vox destacó que su fuerza reside en tener un discurso nacional único que funcione en todas las instituciones. Éste es el mensaje enviado por el Comité Ejecutivo Nacional y respetado estrictamente en el Parlamento Nacional. Por eso los 11 escaños del partido en Vallecas están ahora tranquilos, libres de tensiones internas y unidos, aunque sus representantes puedan diferir en temas concretos. En cualquier caso, reconocen que el grupo vive ahora más tranquilo que cuando tenían a Rocío Monasterio como portavoz, principalmente por la coordinación y sintonía con la dirección nacional.