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La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) publicó este miércoles sus recomendaciones sobre el proyecto de Ley de Consumo Sostenible, instando al Gobierno a mantener la flexibilidad del sistema dinámico de precios. El regulador cree que estas tarifas variables -que bajan cuando pocas personas las necesitan y suben bruscamente cuando la demanda es alta- constituyen una “herramienta de competencia” que debe mantenerse, aunque coincide con el Departamento de Consumo en la necesidad de una mayor transparencia y la información que reciben los usuarios.

El estado técnico de la organización introduce un matiz en la estrategia del departamento que dirige Pablo Bustinduy, que aceleró la norma tras denuncias de que las subidas de precios en servicios de transporte alternativos se consideraban abusivas tras el accidente de tren de Adamus (Córdoba). El ministerio insiste en que los desastres o las emergencias no pueden ser el escenario para aplicar subidas anormales de tipos impulsadas por algoritmos.

El Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 argumentó que el borrador representaba un salto cualitativo respecto a la legislación actual. El precedente más directo es el real decreto aprobado tras los daños sufridos en Valencia, pero la nueva normativa pretende ampliar el marco de protección a los consumidores. En primer lugar, el texto amplía el concepto de emergencias. Las reglas anteriores sólo prohibían los aumentos de precios en situaciones que fueron declaradas oficialmente una “emergencia de defensa civil”, mientras que la nueva propuesta extendería las restricciones a otras situaciones de desastre que no requieren una declaración formal. Además, la normativa introducirá una obligación de previsión según la cual las empresas deberán informar con antelación de los cambios previstos en sus tarifas y, una vez comunicados, no podrán superar el precio anunciado en esa fecha.

Sin embargo, la CNMC advirtió que cualquier restricción a estas prácticas debe ser “plenamente razonable” y respetar el principio de libertad comercial. En su informe, recomendó que las nuevas obligaciones se apliquen proporcionalmente y tengan en cuenta su impacto en las PYME para evitar cargas regulatorias excesivas.

La organización también comentó algunos de los elementos ambientales incorporados al texto. El anteproyecto de ley contempla prohibir la publicidad de combustibles fósiles, como los derivados del petróleo o el carbón, y determinados servicios o productos relacionados, una medida que el Gobierno pretende utilizar para impulsar la transición energética y combatir la llamada “transición energética”. lavado verde. En concreto, el borrador propone vetar la promoción comercial de productos energéticos compuestos únicamente de derivados fósiles y limitar la publicidad de transportes o vehículos propulsados ​​únicamente por estos combustibles. Sin embargo, la CNMC impugnó la prohibición y pidió al Gobierno que “reconsidere la prohibición general de la publicidad de combustibles fósiles y evalúe alternativas menos restrictivas, como campañas informativas”.

Otro punto de conflicto entre el Código del Consumidor y la Comisión Nacional de Color son las restricciones a la reventa de entradas. La norma prohíbe la reventa de entradas por un precio superior al precio original más el cambio acumulado en el Índice de Precios al Consumidor (IPC) desde la compra inicial, y tiene como objetivo desalentar la especulación asociada con la compra en grandes cantidades y su posterior reventa a precios inflados. Además, se recomienda que las autoridades puedan bloquear páginas web e imponer sanciones a quienes incumplan esta norma. Sin embargo, el comité advirtió de que se trata de una intervención regulatoria severa y recomendó evaluar medidas menos restrictivas para mejorar el acceso a los espectáculos “antes de imponer restricciones directas a los precios y, en su caso, especificar adecuadamente las referencias al Índice de Precios al Consumo”.

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