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La presidenta mexicana, Claudia Scheinbaum, ha impulsado una reforma constitucional para poner fin a las llamadas “pensiones doradas” para ex funcionarios públicos, que considera onerosas y un privilegio heredado de administraciones anteriores. La propuesta, presentada al Senado a principios de este mes, limitaría estas pensiones al 50% del salario del presidente, equivalente a unos 70.000 pesos mensuales. Se discutirá y votará esta semana.

La iniciativa se lanzó en febrero, cuando Scheinbaum anunció en su reunión matutina que era necesario recortar pensiones millonarias de hasta 1 millón de pesos mensuales a exdirectores de entidades estatales como Pemex, CFE y Luz y Fuerza del Centro. Según explicó, reducir estos pagos significaría un potencial ahorro anual de 5 mil millones de pesos, fondos que se destinarían a fortalecer los programas sociales. El mandatario destacó que estos altos salarios contrastan con la pensión promedio de los trabajadores mexicanos, que es mucho menor: 7 mil 92 pesos, según el Inegi, y de 6 mil 676 a 8 mil 400 pesos en instituciones como el IMSS y el ISSSTE.

¿Qué sugiere la iniciativa?

Al presentar la iniciativa, denominada “Pensión Sin Privilegio”, la Consejera Jurídica Presidencial, Esthela Damián, explicó que la propuesta se basa en tres principios básicos: austeridad republicana, humanitarismo mexicano y responsabilidad fiscal.

Las reformas proponen modificar el artículo 127 de la Constitución para estipular que las pensiones o pensiones para servidores públicos de confianza (organizaciones descentralizadas, empresas que cotizan en bolsa, bancos de desarrollo, fideicomisos y sociedades anónimas estatales) no deben exceder la mitad del salario del presidente. Esto aplica tanto para pensiones futuras como para pensiones ya pagadas, aunque Sheinbaum aclaró que no sería retroactivo: no revertiría pagos anteriores sino que limitaría montos futuros. Las excepciones incluyen trabajadores de base sindicalizados con contratos colectivos y remuneración por una variedad de trabajos o profesiones técnicas.

Oposición, de acuerdo, pero no al 100%.

La propuesta ha sido enviada a los comités del Senado y las discusiones formales comenzarán hoy. Los senadores de la oposición, entre ellos Ricardo Anaya, expresaron su apoyo a la iniciativa del presidente, pero con reservas. Anaya aseguró que era partidario de suprimir la “pensión dorada”, pero que la reforma se “hizo con piernas” y estuvo “muy mal planificada”. Criticó que el tope de las pensiones se fija en función del salario del presidente y que si Sheinbaum o un futuro presidente decide subir o bajar el salario, la pensión se verá afectada directamente.

Anaya sugirió fijar límites en Unidades de Medida y Actualización (UMA), como es el caso de las pensiones del IMSS y del ISSSTE, y ajustar por inflación. “No se puede hacer esto con las pensiones de la gente”, afirmó el coordinador del grupo parlamentario del Partido Acción Nacional. Por lo tanto, si la reforma avanza de esta manera, el tope pensional será de 596,71 UMA y el valor diario de la UMA será de 117,31 pesos. Manuel Añorve Baños, coordinador parlamentario del Partido Revolucionario Institucional (PRI), confirmó que su partido también apoyará reformasindependientemente de quién o durante qué sexenio generó estas exorbitantes pensiones.

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