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El caso de Vanessa ilustra claramente el estado actual de las leyes de interrupción voluntaria del embarazo (IVE) en gran parte de Argentina. La mujer de 42 años, madre de seis hijos de bajos ingresos de la provincia de Catamarca, no estaba segura de sobrevivir a su embarazo. Tiene diabetes descompensada, lo que le provoca sangrado, coágulos sanguíneos y dolores intensos.

Luego de numerosos retrasos por parte del sistema de salud, llegó a las 16 semanas de embarazo. Le habían informado que no había medicamentos disponibles para abortar, por lo que se rechazó la derivación. El médico le dio los datos de contacto de los “socorristas” de la provincia (grupos feministas que brindan apoyo a personas que quieren abortar). “¿Qué pasará conmigo?” Se preguntó Vanessa.

Leyes con obstáculos crecientes

Los programas de desarrollo de salud sexual y paternidad responsable casi no tendrán financiamiento en 2024, según un informe del Grupo Latinoamericano de Igualdad y Género (ELA) y la Asociación de Ciudadanos por la Igualdad y la Justicia (ACIJ). Su implementación representa sólo el 20% de la inversión en 2023 y sólo el 8% de los niveles de inversión de 2021.


El pañuelo verde se convirtió en un gran símbolo de la legalización del aborto.

A pesar de una recuperación parcial en 2025, el presupuesto de 2026 consolidó cambios metodológicos que afectan a la IVE en todos los ámbitos: se eliminaron metas para la provisión de medicamentos, consejería y capacitación, y la cobertura de métodos anticonceptivos se redujo del 54% al 34%.

“En muchas provincias la ley ha sido efectivamente derogada”, dijo Ruth Zurbriggen, socorrista de Neuquén. “Lo más grave es la suspensión del financiamiento del misoprostol y la mifepristona y la disolución de la Agencia Nacional de Salud Sexual y Reproductiva”, agrega Lucía de la Vega de la Agenda Feminista Transversal del CELS.

Lucila Galkin, directora de género y diversidad de Amnistía Internacional, dijo: “Debido a que se han cancelado las campañas oficiales y los canales de comunicación, la gente ya no tiene acceso a la información; el 60 por ciento de las quejas que recibimos son sobre mujeres que no saben cómo ni dónde abortar”.

Sin datos no hay política pública

Peor aún es la falta de estadísticas oficiales actualizadas. El CELS advirtió que “no hay datos ni estadísticas ni nada” desde el cambio de gestión, siendo los últimos registros nacionales de 2023. “Sin datos es imposible evaluar políticas ni comprar insumos correctamente”, advirtió el grupo de derechos humanos.

La falta de información también hace invisibles las barreras de acceso, especialmente en las provincias con menos recursos. No existen registros que permitan estimar cuántas personas quedan fuera del sistema o tienen que viajar para abortar, según organizaciones regionales entrevistadas. “No lo sabemos”, admiten. Aseguran que están viendo que cada vez más personas pierden el acceso al aborto.

“En Catamarca, por ejemplo, la maternidad provincial ya no garantiza el IVE, por eso hoy la salud de Vanessa está en riesgo”, advirtió la “salvavidas” de la provincia Victoria Llarens.

Una tarde de principios de noviembre, Vanessa estaba limpiando una casa en Catamacatinogasta cuando sospechó que estaba embarazada. Pidió prestados 26.000 pesos (15 euros) para hacerse una ecografía. Diez semanas después, volvió al médico, quien le recetó medicamentos que no podía permitirse. En la tercera consulta le informaron que el equipo de intervención fue suspendido por tiempo indefinido. Las barreras al aborto se habían multiplicado y Vanessa ya tenía 16 semanas de embarazo.

barreras al aborto

Según Amnistía Internacional, las quejas sobre las barreras al aborto se triplicaron en 2025 en comparación con 2024. Los principales obstáculos siguen siendo la falta de misoprostol y mifepristona (el gobierno argentino ha dejado de comprarlos), así como la desinformación dentro del sistema de salud, lo que provoca viajes innecesarios y retrasos irrazonables.

La investigación también reveló prácticas como desalentar el asesoramiento sexual, los malos tratos y el uso indebido de la objeción de conciencia, que reducen el acceso a los servicios, especialmente en zonas remotas. Las Obras Sociales (seguro social obligatorio para los trabajadores) y las prepagas (compañías privadas de seguros de salud) replican estas barreras mediante denegaciones de cobertura y barreras administrativas.


    El presupuesto de 2026 reduce la cobertura de anticonceptivos del 54% al 34%.

“En Formosa, por ejemplo, grupos que antes garantizaban el aborto ahora se declaran objetores de conciencia”, dice de la Vega del CELS. “En muchos casos esto es ideológico y se inspiran en la retórica oficial, pero en otros casos está relacionado con la falta de compromiso, el deterioro de las condiciones laborales y el miedo a enfrentar problemas legales si las cosas van mal. Ser disidente es, en definitiva, más fácil porque implica menos trabajo y menos riesgos”.

El experto agregó: “El personal se reduce, los salarios bajan y la carga de trabajo aumenta. Muchos médicos tienen tres o cuatro empleos. En este contexto, la atención se vuelve rápida, fragmentada y en algunos casos se evitan prácticas que requieren más tiempo y responsabilidad, como la atención del aborto”.

Aplicación desigual

“El nivel de atención depende mucho de la jurisdicción”, explica Galkin, directora de género de Amnistía Internacional. La implementación de la IVE es desigual entre las provincias, y la brecha se amplió aún más después de que el estado anunció en el Consejo Federal de Salud que dejaría de ejercer el liderazgo en salud. “Las garantías de derechos en la provincia de Buenos Aires son diferentes a las de Misiones o Santiago del Estero”, advierte de la Vega, del CELS, destacando que la residencia es una condición de ingreso.

Las provincias más críticas incluyen Misiones, que tiene altas tasas de embarazo adolescente pero pocos servicios, y Santiago del Estero, donde las mayores barreras se centran en torno al aborto en el segundo trimestre. Problemas similares se replican en Santa Cruz, San Juan, Jujuy y áreas rurales, donde las largas distancias, la falta de equipos, las discontinuidades en la atención postaborto y las reducciones en el programa Remediar (que brinda acceso y cobertura de medicamentos esenciales) han llevado a mayores desigualdades.

Protegido por “salvavidas”

Vanessa es una trabajadora informal sin educación primaria completa, sin trabajo social, y con seis hijos y una sobrina que mantener. Proviene del pequeño pueblo de Tinogasta, al oeste de Catamarca, rodeado de montañas que influyen en su vida diaria. Con un clima templado y árido, grandes distancias y pocas conexiones y servicios, su paisaje refleja las características de los Andes, al tiempo que muestra las dificultades de acceso a la salud.

“Esta ley se hizo primero para personas vulnerables como Vanessa, que creció sin derechos. Ahora se supone que la ley la protege, pero el Estado le ha vuelto a fallar”, dijo Larens, un “salvavidas” de Catamarca, que tomó el caso por consejo de un médico que no podía garantizar el material y el material para el aborto.

Los expertos dicen que en muchas áreas las organizaciones que salvan vidas están retomando el papel que desempeñaban antes de la Ley 27.610, atendiendo casos que el sistema de salud no puede atender. “Estamos desbordados y todo el sistema sanitario ha colapsado literalmente”, advirtió Larrance.

“Apoyaremos la decisión del aborto con o sin ley”, concluyó Zurbriggen, el “salvavidas” de La Revuelta de Neuquén. “El derecho al aborto todavía se defiende porque todos los segmentos de la sociedad se preocupan por el derecho al aborto”.

derogar una política clave

También fue abolido el programa ENIA, que se centraba en la prevención de embarazos no deseados en la adolescencia. Según los expertos, la tasa de natalidad entre adolescentes se redujo un 58% entre 2017 y 2023 y ahorró al país 140 millones de dólares al año.

El gobierno de Javier Milley despedirá al 80% del personal y recortará el 85% del presupuesto entre 2023 y 2025. El Grupo Latinoamericano de Igualdad y Género (ELA) y la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ) advirtieron que para 2026, la implementación proyectada equivaldría a menos del 3% de las inversiones en 2023, mientras que objetivos clave como asesoramiento a adolescentes, formación en educación sexual y acción comunitaria fueron cancelados.


Fuente: ACIJ y ELA en base a Ministerio de Economía y proyectos de presupuesto 2026. *Utilizando créditos acumulados hasta 2024, 2025 utilizando créditos efectivos a partir del 15 de septiembre de 2025 y 2026 utilizando proyecciones de gasto incluidas en las partidas presupuestarias de 2026.

“Esta es una política que descuida a las niñas y adolescentes”, advirtieron los grupos territoriales, recordando que los organismos internacionales consideran la entrega forzada de niñas como un trato cruel, inhumano y degradante.

“Logró reducir a la mitad la tasa de natalidad entre adolescentes”, afirmó Galkin, de Amnistía Internacional. “Este es un tema fundamental en el que debemos trabajar porque profundiza las desigualdades y pone en riesgo físico y emocional a niñas y adolescentes”, concluyó de la Vega.

Al momento de escribir este artículo, Vanessa ha dejado de atender llamadas del “salvavidas” de Catamarca, quien tiene lista una denuncia. “Tuvo que obtener el consentimiento de su marido para proceder con el procedimiento ante el tribunal. Quizás él no se lo permitiría”, lamentó Lallence.



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