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Lucía Cárdenas llegó a Los Ángeles en 1983 y allí permaneció. Se casó con un venezolano, tuvo hijos y luego nietos. El jueves, bailó en las gradas del Memorial Stadium con una camiseta verde, sintiéndose relajada, sonriente y feliz. En la pantalla grande del estadio——Fueron cuatro: fue testigo de la victoria de México, animó los goles, cantó con un mariachi. La policía empezó a sospechar luego de que su nieto Matías observara al desconocido hablando con su abuela Lucía. También viste una camiseta verde con dibujos precolombinos, aunque para él México es un país un poco más lejano, la tierra de sus antepasados, a donde iba de vacaciones. “Tratamos de preservar su cultura – enfatiza Lucía – y ellos hablan español desde la cuna. Luego aprenden inglés en la escuela. Matías la mira pero no entiende muy bien lo que dice – el disc jockey hace mucho ruido – pero señala que habla español e inglés y sobre todo le gusta el fútbol. Su ídolo es Bellingham, pero como a veces juega de portero, Memo Ochoa también lo descarta.

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