IAPDV43XMRF2NE45UASBVWNFUM.jpg

En su primer discurso como presidente de Chile, José Antonio Castro afirmó que el gobierno de emergencia que prometió durante la campaña estaría formado el miércoles por la noche – “Esto no es un eslogan, esta es la realidad que vamos a vivir. Donde hay caos hay orden” – y criticó duramente al gobierno de Gabriel Boric sin mencionarlo. “Dejaron a nuestro país en peor estado de lo que pensábamos”, dijo desde el balcón presidencial frente a la plaza Syntagma repleta de seguidores. Criticó el estado de las finanzas públicas, el crecimiento del crimen organizado y el tráfico de drogas, y prometió crear un país “donde las familias se sientan abandonadas por el Estado”. Entre fuertes aplausos de sus seguidores, subrayó que pedía a los ministros que realizaran una auditoría del Gobierno de izquierda, que había anunciado el 3 de marzo cuestionando las informaciones proporcionadas a sus funcionarios por el Gobierno saliente durante la transición. “No es excusa decir que recibimos a este país en condiciones pésimas. Lo decimos porque Chile merece saber la verdad”, señaló.

“Esta noche, si lo hacemos bien y trabajamos juntos, tenemos la oportunidad de iniciar una nueva era para Chile. Una era de orden, libertad y justicia”, dijo Castro, acompañado de su esposa, la primera dama Pía Adriazola, en un discurso de 22 minutos. “Esta administración no ha logrado gestionar lo que existe. Se trata de corregir errores, restaurar lo que se perdió y construir lo que nunca se terminó. Ese será el sello distintivo de esta administración desde el primer día”, añadió.

El Presidente recordó la figura histórica de Diego Portales (1831-1841), exvicepresidente de Chile y exministro de Joaquín Prieto, argumentando que un país debe gobernarse con carácter, que, en palabras de Castel, es la voluntad de hacer lo que hay que hacer, aunque sea incómodo, impopular o difícil. “La autoridad debe ser fuerte porque nuestro país la necesita en este momento. No para conquistar, sino para proteger”, añadió en un discurso que tocó la fibra sensible de los votantes, que lo respaldaron con el 58 por ciento de los votos en las elecciones de diciembre.

Custer invitó a sus seguidores y a quienes no lo apoyaban a unirse a lo que dijo era la “unidad” que buscaba en el gobierno. Aseguró que los opositores no eran los que pensaban diferente, sino los que ocupaban los pueblos, y los que cruzaban la frontera hacia los pueblos. “Les digo a los opositores de Chile: no negociaremos. Los perseguiremos, los encontraremos, los juzgaremos y los condenaremos”, subrayó, retomando el discurso antiinmigración que le valió las elecciones presidenciales.

Antes de su primer discurso, el presidente chileno aprobó un decreto ante las cámaras de televisión y firmó una serie de medidas que cubren seguridad, finanzas, obras públicas, defensa, salud y justicia. Entre ellos, una auditoría integral, integral y profunda encaminada a esclarecer la situación del país y el nombramiento del teniente general retirado de la Armada de Chile, Alberto Soto Valenzuela, como Comisionado de la Macrozona Norte, cuya tarea es promover una mayor coordinación entre las agencias de trabajo fronterizo y acelerar el proceso de deportación y reasentamiento de migrantes irregulares.

Otros decretos incluyen el estudio y diagnóstico de proyectos problemáticos para garantizar la celeridad en la tramitación de los permisos ambientales -conocidos como Licencias– y la reconstrucción de las zonas afectadas por los incendios.

El discurso de esta noche en La Moneda coronó un día lleno de simbolismo y otros triunfos mientras la derecha tradicional ocupa las presidencias en la Cámara, la Cámara y el Senado antes de la toma de posesión del presidente, lo cual es una buena noticia para el poder ejecutivo.

La mañana de Castillo comenzó en el Palacio Cerro Castillo, en Viña del Mar, cuando posó para fotografías con miembros de su gabinete, integrado por 13 hombres y 11 mujeres. Al mediodía, como estaba previsto, comenzó el cambio de mando en la Asamblea Nacional en Valparaíso, a unos 120 kilómetros de Santiago, donde Gabriel Boric renunció a su cargo y deseó éxito a su sucesor desde la oposición ideológica. A pesar de las tensiones entre los dos hombres en los días anteriores, la ceremonia se desarrolló según lo previsto, en el estilo tranquilo y republicano típico de la tradición democrática de Chile.

Luego almorzó en Monte Castillo con autoridades internacionales invitadas, entre ellas varios mandatarios, entre ellos el rey Felipe VI y Javier Milay, que viajaron para asistir al cambio de mando. El evento duró más de lo esperado y trastocó los planes. Luego, Castor voló en helicóptero a Santiago para hacer su primera aparición pública como director del Liceo Augusto D’Halmar de Nuña, que había obtenido excelentes resultados en los exámenes escolares nacionales. Lo hizo en presencia de cuatro miembros del Gabinete: María Paz Arzola del Ministerio de Educación, Natalia Duco del Ministerio de Educación, Natalia Duco del Ministerio de Deportes; María Jesús Wulf de Desarrollo Social y Ximena Lincolao de Ciencias. Todas las mujeres. “No es coincidencia que estemos aquí hoy”, dijo Custer. “Queremos hacer hincapié en la juventud, la esperanza y la calidad de la educación”, añadió.

Por la tarde, también asistió a un breve acto en la Escuela de la Policía Armada de Chile, en Providencia, al oriente de Santiago. El mensaje es el mismo que ha estado tratando de enviar desde su elección a mediados de diciembre: trabajar para satisfacer las necesidades de los chilenos. Una de las cosas más simbólicas fue la decisión de vivir en La Moneda con su esposa, quien esta noche dormiría en Palacio.

Una de las primeras acciones de Castor el miércoles fue renunciar al Partido Republicano, el partido de extrema derecha que fundó en 2019, como gesto de unidad para su departamento. Lo mismo hicieron cuando el expresidente Sebastián Piñera (2010-2014 y 2018-2022), de la derecha tradicional, renunció al Movimiento Renovador, y cuando Patricio Irwin (1990-1994), primer presidente de transición tras la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), llegó a La Moneda. Demócratacristianos.

Referencia

About The Author