El presidente conservador de derecha de Chile, José Antonio Castel, se sometió el miércoles a una prueba voluntaria de detección de drogas y demostró el procedimiento en la Asociación para la Seguridad de Chile (ACHS) en Las Condes, al este de Santiago. La prueba, que incluyó una muestra de cabello, fue costeada con recursos propios porque no era obligatoria para él y costó más de 300.000 pesos chilenos (aproximadamente 330 dólares). Anunció que se anunciarán sus resultados.
Castel destacó que en el examen previo a la toma de posesión el 11 de marzo, casi todos los miembros del gabinete, excepto los viceministros, ya habían elegido a los segundos jefes de los 24 ministerios, lo que se debe a que estos cargos están regulados por la ley. Dijo que aún quedan casos pendientes, como los del ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, y “dos o tres viceministros”, pero que pronto culminarán sus pruebas. “Todos son muy conscientes de que cuando llegan a cada puesto, tienen que tomar una muestra de cabello”, dijo.
La prueba fue realizada el pasado lunes por tres diputados socialistas, la senadora Daniella Cicardini. Los diputados Daniel Manouchehri y Juan Santana presentaron una solicitud a la Contraloría General de la República para monitorear si las autoridades públicas cumplen con su obligación de realizar exámenes luego de asumir sus funciones, de acuerdo con las leyes vigentes. Entre ellos se incluyen ministros, viceministros, representantes presidenciales, secretarios generales ministeriales y jefes de departamento.
El presidente anunció cambios a un decreto de 2006 para que a partir de ahora se estandaricen los exámenes para todos los altos funcionarios públicos. Será un chequeo capilar con una “ventana de detección de 90 días a partir de la fecha de ejecución” y se garantizará su financiación. “Queremos redondear esto porque obviamente si planteamos que sí tenemos un problema con el narcotráfico y el crimen organizado, tenemos que demostrar que cualquier organismo que ejerza un cargo público tiene que distanciarse de las redes de narcotráfico”, afirmó.
Agregó que como gobierno la publicidad de los resultados estaría garantizada porque “cualquier persona que ejerza un cargo público, además de tener que presentar una declaración de intereses y patrimonio, también deberá presentar un certificado acreditado por un laboratorio reconocido a nivel nacional que acredite si tiene drogodependencia”. “Quienes quieran prestar servicios públicos al pueblo deben abandonar ciertas normas protectoras”, afirmó.

Castells ha señalado que “es comprensible la situación de las personas que toman medicamentos por motivos de salud, según prescripción médica”. Pero en otros casos estipulan, al menos en la web de cada servicio, que los resultados se publiquen 10 días después de la entrega.
Al mismo tiempo, Castel informó que presentará al Congreso un proyecto de ley en el mismo sentido que ampliaría la legislación existente con el fin de extender las pruebas a diputados, senadores, alcaldes, gobernadores regionales, consejeros regionales (bancadas), dirigentes de partidos políticos (representados en el Congreso y que reciben financiamiento público) y al Presidente de la República.
En enero se aprobó una norma que excluye al presidente, y Castro dijo que como gobierno querían que “quien ejerza el mando nacional esté sujeto a las mismas obligaciones que los ministros, viceministros y cualquier funcionario público” y que “también es público”.
“Queremos que el Congreso nos apoye e incluya a quienes ocupan altos cargos de responsabilidad pública (…) Si el presidente está dispuesto a hacer eso, ¿por qué no están los gobernadores, alcaldes, miembros de caucus y legisladores?” dijo Cástor. Respecto a los legisladores, agregó, “todo senador y diputado estaría dispuesto a participar en un chequeo si ejerciera el mandato legislativo del pueblo, al menos una vez al año, y lo administrara y dirigiera la Contraloría”.
“Los ciudadanos esperan una mayor transparencia de sus representantes”, afirmó el presidente. “Tenemos que recuperar la confianza en cada institución, y eso comienza con su propia voluntad. Ojalá, antes de que esto se convierta en ley, todos los legisladores, todos los alcaldes, todos los gobernadores acepten que los ciudadanos exijan estándares diferentes”.
“Hoy me hice (la prueba). Espero que a partir de mañana todos sigan la misma línea y recuperemos la credibilidad en el ejercicio de nuestras funciones públicas”, añadió.