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El Baskonia regresa a la Copa del Rey tras dos años de ausencia. Demasiado doloroso para un equipo con mucha historia aprovechar su regreso para imponerse al siempre organizado Laguna Tenerife (91-81), que luchó hasta el final pese a perder a su ídolo Marcelinho Huertas.

Laguna Tenerife apareció en el suelo del Arena Roig, un derroche colosal de decibelios, como si le sacaran un diente. Si no, ¿cómo sería para este equipo perder a su líder, Marcelinho Huertas, por una lesión en el camino? Este es su primer desafío. Luego está el Baskonia, que se ha revitalizado desde que Paolo Galbiati en Lombardía pasó al frente del banquillo. Otro entrenador que favorece el ritmo alto y la ofensiva de cortas yardas.

Apenas un minuto y medio de juego, Marcus Howard abandonó el campo con dos faltas y el marcador de cuartos de final estuvo lleno de una sensación de justicia poética. El Tenerife siguió a lo suyo, haciendo un juego paciente y equilibrado, siempre manteniendo el orden en medio del caos, intentando prosperar en la copa pese a perder a su líder.

La sensación de vulnerabilidad del Tenerife aumentó cuando entró el suplente Timothy Luwawu-Cabarrot (TLC). La forma en que terminó el primer cuarto con un triple largo y un gesto vacilante hacia la grada ha sido un golpe en el hígado de Tex Vidoretta, que está empeñado en convencer a sus hijos de que sí, es posible vibrar en el Roeg Arena, donde cada Día de Copa es sábado. Pero sus rivales siguieron creciendo, impulsados ​​por Diakite, y este acto de fe no fue fácil. Tras un dos y uno de TLC, Laguna Tenerife (36-21) escuchó un crujido como de cristal roto.

Shermadini sabe que necesita cargar al equipo sobre sus hombros o corren el riesgo de ser abandonado prematuramente. Pero el buen porcentaje de tiro del Baskonia complicó sus goles. Vittorano disparó alrededor del 50% en su segundo y tercer tiro de campo, mientras que el Laguna Tenerife no acertó el 40%, y no olió ningún rebote ofensivo al descanso (45-33).

El equipo de Vidoretta flaqueó y el Baskonia rescató a Howard en un intento de eliminarles. Pero después de que el equipo dos veces derrotado en la Copa tomara la mayor ventaja (49-33), la esperada reacción de Kojima igualó el juego una vez más con un marcador de 5-20. La dirección tranquila de Jaime Fernández y los goles de Bruno Fittipaldo y Thomas Scrubb les permitieron corregir sus carencias -mejora en rebotes y precisión en el tiro- para enfrentarse una vez más al Baskonia (54-53).

El tiempo pasaba y el Laguna Tenerife no pudo alcanzar a los de Galbiati en toda la tarde. No fue hasta la segunda mitad que el mágico Jaime Fernández, aún cuando vio un rastro de sangre en su frente, no dudó en romperle la cintura a Howard y sellar un breve empate (66-66), haciendo creer nuevamente a sus compañeros. Están en la copa, una competición que siempre les ha ido bien y tienen la buena costumbre de llegar a semifinales.

El marcador fue como un aviso para el Baskonia. El equipo de Galbiati recibió la noticia de inmediato. No se permiten bromas en el último cuarto. A tipos como Marcus Howard o Trent Forrest les encantan esos momentos conmovedores. Es hora de demostrar que son especiales. Su actuación, su gol, encendió un fuego en la garganta de la afición baskonia, que permaneció demasiado tiempo en silencio. Se les extraña. Sin el Victoria Classic la Copa ya no sería Copa.

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