La situación interna de Vox en Baleares atraviesa uno de sus momentos más delicados desde 2023. La imagen de Gabriel Le Senne, presidente parlamentario y líder regional del partido, está cada vez más cuestionada tanto dentro como fuera del partido. … El telón de fondo de la política balear es de controversia pública, tensiones internas y una creciente sensación de protección por parte de los dirigentes del país.
Hace dos semanas, Lesena reavivó el debate sobre su liderazgo cuando decidió no presidir una sesión plenaria del parlamento y viajar a Hungría para asistir a una manifestación en apoyo al primer ministro Viktor Orban, en respuesta a un llamado del líder nacional Vox. La ausencia del presidente municipal de la sesión ordinaria del parlamento provocó duras críticas de los partidos de oposición, que cuestionaron sus prioridades institucionales y su compromiso con el cargo que ocupaba.
El incidente sólo aumentará la presión sobre unas cifras que se han estado debilitando durante meses. Lesena, ampliamente considerada dentro del partido de las Islas Baleares como la líder de la imposición madrileña, ha sido designada no sólo para presidir el parlamento tras las elecciones autonómicas de 2023, sino también para liderar el proyecto político de Vox en las islas con la vista puesta en las elecciones de 2027.
Su ascenso estuvo directamente relacionado con el acuerdo de investidura que permitió a Maga Prounz convertirse en presidenta del Govern balear. Vox figuraba el nombre de Le Sena como candidato al cargo de presidente de la Cámara de Diputados autonómica, una campaña que se interpretó en su momento como una apuesta estratégica para ganar visibilidad institucional.
Sin embargo, el punto de inflexión en su carrera llegó en junio de 2025, cuando durante una junta general se vio involucrado en un incidente que marcó el antes y el después de su carrera. En aquel encuentro, Lesena rompió con una imagen de venganza republicana en la guerra civil mostrada en su ordenador por la segunda vicepresidenta del Parlamento, la socialista Mercedes Garrido. Horas más tarde, el propio Le Sena calificó la medida de “desproporcionada” y “equivocada”, provocando una ola de críticas políticas y sociales que le pusieron al borde del despido.
Las consecuencias no se limitan al nivel político. El incidente motivó una denuncia por presunto delito de odio y Lesena deberá ir a juicio en los próximos meses, lo que añade inseguridad jurídica a su reelección.
A pesar de las presiones de la oposición, que en su momento había ofrecido votos al PP para forzar su sucesión, Le Sena logró conservar la presidencia parlamentaria gracias al apoyo del PP, que optó por preservar la estabilidad institucional y los protocolos de gobernanza. Sin embargo, los socialistas renovaron la semana pasada su oferta al Partido Popular para encontrar su sustituto, sugiriendo que su figura sigue siendo un punto de fricción en la política balear.
Más tensión por la reorganización interna
Coincidiendo con esta crisis institucional, La Voz Balear experimentó una reorganización interna que agravó las tensiones. En julio de 2025, la dirección nacional decidió destituir a Patricia de las Heras de su cargo como presidenta del partido isleño y nombrar a Le Senne como nuevo presidente regional. La decisión, adoptada por la sede nacional del Bambú, no estuvo exenta de polémica.
La nueva comisión ejecutiva provincial propuesta por Le Sena dejó fuera a algunas de las principales figuras del partido en Baleares. El general de Vox Fulgencio Coll, artífice de los resultados electorales de Palma de 2023, la presidenta del Parlamento, Manuela Cañadas, y el vicepresidente segundo del Parlamento de Mallorca, Pedro Bestard, no son miembros del nuevo órgano de gobierno. Muchos vieron la exclusión como un intento de debilitar la influencia del liderazgo local en favor de una imagen alineada con Madrid.
Ningún nombre originario de la isla.
Más llamativa aún es la inclusión de nombres sin arraigo insular, como Riccardo Camunhas, que fue nombrado secretario del partido de Baleares y asesor de Lesena en el Parlament Balear, o Jordi Aguiló, jefe de gabinete de Lesena. La presencia de ambos refuerza la percepción de que la dirección balear de Vox opera bajo una supervisión constante desde Madrid.
Esta protección fue especialmente evidente en momentos críticos de las negociaciones con el PPP. La subsecretaria de Estado nacional, Montserrat Lewis, ha viajado en varias ocasiones a Baleares para participar directamente en conversaciones relevantes, como las que desembocaron en el acuerdo de adjudicación o las posteriores negociaciones presupuestarias. Uno de los episodios más tensos se produjo tras los sucesos de junio de 2025, cuando el PP planteó a Vox el dilema de dejar que Le Sena siguiera como presidente del parlamento o avanzar en medidas programáticas como fomentar el bilingüismo en las aulas. Al final, la dirigencia nacional optó por conservar el estatus institucional, decisión que causó descontento entre sectores del partido, particularmente aquellos que creían que Vox debía priorizar sus compromisos ideológicos sobre los escaños.
El principal líder político del partido de las Islas Baleares ha sido excluido de la dirección, mientras que el liderazgo de Lessen parece estar limitado por decisiones externas
Este contexto deja un panorama interno complicado: los principales líderes políticos del partido balear están excluidos del liderazgo, mientras que el liderazgo de Lessen parece estar limitado por decisiones externas.