En el segundo mandato de Trump, será mucho más difícil ser un aliado de Washington que un adversario. La nueva Estrategia de Seguridad Nacional lo demuestra: es muy crítica con la UE y sus estados miembros y no tiene ningún problema con el expansionismo ruso o China, salvo algunas advertencias sobre Taiwán. En el caso de Europa, la intervención es radical: los aliados deben abrazar el trumpismo. Estados Unidos esperaba “promover la grandeza europea” haciendo que el Viejo Continente fuera como los Estados Unidos de hoy. De esta manera, la llamada pérdida de la identidad nacional del país, su política de inmigración y la sobrerregulación de Bruselas han sido objeto de duras críticas… Ver más
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