A la edad de trece años, Andrés Jiménez Ya es un niño pequeño, mide 1,97 cm. bien. Por la tarde, después de la escuela, iba al quiosco que regentaba su abuelo y empezaba a leer los cómics y las historietas que le rodeaban. … Allá. Sus favoritos son “Mortadelo y Filemón”, “Pulgarcito”, “TBO”, “Astérix y Obélix” o “Spiderman”. “Lo único que me dijo mi abuelo fue que no los abriera mucho, había que venderlos después y no podían parecer usados”, recuerda Jiménez con nostalgia, porque mucho antes de convertirse en jugador de baloncesto había soñado con dibujar sus propios cómics y crear su propio mundo ficticio.
Si nunca es demasiado tarde para ser feliz, ahora el legendario jugador de baloncesto y medallista de plata en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles en 1984 ha publicado su primer gran cómic, “Mi Loca Historia del Baloncesto” (Valnera Gráfica). De hecho, son tres historias juntas. Por un lado, es una autobiografía de sus primeros años y su época como jugador. Entonces, todos los grandes acontecimientos históricos de la historia de la humanidad tienen como eje el baloncesto. Finalmente, está el diario del jugador escrito durante los tensos días de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1984. «Hoy en día todavía no entiendo por qué la gente me pide fotos y autógrafos con entusiasmo. Pero si hubiera visto a Ibáñez o a Uderzo o a cualquiera de los grandes caricaturistas, Dios, hubiera hecho lo mismo, para mí lo son todo. He trabajado dos veces en la redacción de El Jueves y soy el hombre más feliz del mundo”, aseguró Jiménez en declaraciones a ABC.
Los dibujos de Ibáñez son un claro referente, como lo son todos los grandes dibujantes con sus trazos simples, sus caricaturas redondeadas e interesantes y su gran sentido del humor. Cita a personas como Cinchona“Más que Mafalda”, Brillante Sergio Aragonés Como el dibujante de “El Jueves” Vizcarra. «En un momento, Ibáñez me dio una imagen completa de Mortadelo lanzando la bola a la canasta fuera de la portería, cuando Falmon asomaba la cabeza. “Esto es un verdadero tesoro”, admite.
El camino de Jiménez para llegar hasta aquí no fue fácil. nació en Carmona, el pueblo de las casas blancas de Sevilladonde no se sabe nada del baloncesto. No empezó a jugar al fútbol hasta los 13 años, cuando los reclutadores del primer equipo de la ciudad vieron su ascenso. “Claro que a esa edad yo ya tenía 1,97 y siempre me ponían de portero, cosa que no me gustaba nada. Pero algunos de los mayores querían formar un equipo y venir al colegio, y como entonces, cuando entraba alguien a la clase, todos nos poníamos de pie y en cuanto me veía decían: ‘Ven acá'”, recuerda divertido el jugador.
Algunos extractos del libro.
(Jimmyx)
En aquel momento no sabía nada de baloncesto y le costó mucho aprender, pero a los 15 empezó a destacar y pronto lo ficharon. cotonficio badalona. «Fue difícil adaptarme porque vine solo. “Pasé de un pueblo tranquilo con casas blancas a una ciudad industrial estresante, lo que me mareaba un poco, pero cuando logré adaptarme todo estuvo bien”, dijo. El shock llegó cuando tenía 17 años, cuando su padre murió y su familia tuvo que instalarse con él en Badalona. Tuvo que madurar a fuerza, pero su fuerte carácter y determinación le permitieron seguir adelante y convertirse en uno de los mejores jugadores españoles de todos los tiempos.
El talentoso ‘Jimix’ resucita Los Ángeles ’84 y su vida entre el baloncesto y los cómics
Durante los primeros años, mientras luchaba por convertirse en jugador profesional y mantener a su familia, coincidió con un jovencísimo de una categoría inferior. Fernando MartínEl esperado jugador del Real Madrid es además el primer español en jugar en la NBA. “Recuerdo que éramos los dos peores jugadores del filial porque los dos empezamos muy tarde. Los dos nacimos en el 62 y teníamos personalidades parecidas, su madre era andaluza y teníamos mucho en común. En el 82 yo ya estaba en la selección absoluta y me puso Jimix porque había estado dibujando y me gustaban Astérix y Obélix, donde todos los nombres de los personajes terminaban en ‘x'”, dijo Jiménez.
Eso Jimex Hizo una fortuna y empezó a firmar sus cuadros con este nombre. Tal como lo hizo en los históricos Juegos Olímpicos de 1984, dibujó caricaturas de todos los miembros del equipo en su diario. Los jugadores siempre lo ven con una libreta y le piden que les muestre lo que hizo ese día. Finalmente, tras el fenómeno que fue la Olimpiada Deportiva Española, todos le pidieron que lo publicara. Acabó en una revista de baloncesto ya desaparecida, pero ahora las notas aparecen en todo su esplendor en un apéndice. “Mi loca historia del baloncesto”. “Mis dibujos siempre eran simpáticos, pero por supuesto tenían que ser divertidos, así que si tenías orejas grandes o la cabeza calva, esos serían los rasgos que más destacaba. Cada uno estaba contento con los suyos. Pau Gasol firmó el prefacio y se sorprendió con las explicaciones del prefacio. Por supuesto, así era la vida cotidiana en aquella época, con muchas anécdotas. Ahora el equipo cuenta con un gran número de entrenadores, fisioterapeutas y otro personal. “Así que éramos los jugadores y otros cuatro gente”, dijo Jiménez.
Interludio de Andrés Jiménez y los jugadores en su estudio.
(Jimmyx/Adrián Quiroga)
En aquella época aún compaginaba su pasión por la pintura con el baloncesto. Incluso en Badalona estuvo Juventus. También colaboró con revistas para poder aprovechar la creatividad que nunca lo abandonó. “El problema fue que cuando llegué al Barça, la presión y los constantes viajes poco a poco hicieron que fuera imposible compaginar las dos cosas, así que me fui. Durante 20 años lo olvidé. Me seguían gustando los cómics, pero dejé de dibujar. Aunque me retiré, todavía no entiendo por qué no volví a dibujar inmediatamente”, afirmó el ex jugador del Barça.
Cómics muy personales.
atrás ganó 18 campeonatos A lo largo de su carrera, la jubilación no fue un trauma. Comenzó a trabajar en su propia empresa relacionada con temas inmobiliarios y facilitó la transición. «El problema es cuando te retiras por lesión o por no encontrar equipo. En lo que a mí respecta, fue una decisión muy meditada. Soy una persona muy organizada y metódica. “Necesitaba que todo encajara para poder lanzarme directamente a mi nueva carrera”, admite.
Actualmente vive en Badalona y lleva una vida tranquila. Cerciorarse Nunca tuvo la intención de dejar la pintura.pero tampoco querrás someterte a un estrés innecesario. Sólo quería una excusa para seguir pintando y dejar que otros disfrutaran de sus inventos. «Carmona y Badalona son mis dos casas. Seguiré aquí, continuando con mis personajes y dibujos. No soy un profesional, tengo un gran respeto por los ilustradores y me considero más que un gran aficionado, pero me encanta coger un lápiz. Estoy un poco cansado del baloncesto, pero la pintura siempre será mi mayor pasión”, concluyó Jiménez.