“Cada vez se sabe más sobre los efectos nocivos de los pesticidas y por eso ya no quiero hacer nada a medias”, explica en un comunicado la concejal Melanie van der Horst. La comunidad espera plantar y sembrar aproximadamente 70.000 metros cuadrados de vegetación no tóxica por año.
Dura de dos a tres años.
Es posible que lleve algún tiempo llegar a estar completamente libre de pesticidas. “Al celebrar contratos de compra con los productores, ahora pueden empezar a cultivar nuevas plantas, de modo que en dos o tres años todas las plantas puedan entregarse libres de toxinas”, afirma el municipio.
El municipio ahora también compra tantas plantas no tóxicas como sea posible, pero Ámsterdam actualmente sólo puede obtener el 37 por ciento de sus plantas que sean completamente no tóxicas. “El veneno que los agricultores rocían sobre las plantas para protegerlas de los insectos también mata a las abejas, las mariposas y otros polinizadores. La mitad de las especies de abejas silvestres están en riesgo de extinción”.
“No más medias tintas”
El veneno también llega a animales y personas a través de la cadena alimentaria, afirma el ayuntamiento. “Cada vez se sabe más sobre los efectos nocivos de los pesticidas y por eso ya no quiero hacer nada a medias. También se puede hacer sin venenos, así que lo haremos”. Espera que esta decisión conduzca a que más agricultores opten por cultivos no tóxicos “para que la naturaleza mejore en todo el país”.
Siguen siendo posibles excepciones durante otros tres años para los parques monumentales, los cementerios y los lugares conmemorativos circundantes.