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Las reformas electorales prometidas por la presidenta mexicana Claudia Scheinbaum han llegado a un precipicio. Fuentes cercanas al presidente confirmaron que los mil y un obstáculos que enfrenta la enmienda constitucional, que el presidente propuso y prometió entregar en enero, apuntan inevitablemente al PVEM y al PT, dos partidos alineados con Morena que secuestraron la propuesta incluso antes de su publicación. Reducir el financiamiento público de los partidos políticos a través de las llamadas prerrogativas y eliminar la representación proporcional de los legisladores, conocida como plurinominales, son los elementos más atractivos esbozados por el presidente en su propuesta, que sólo fue detallada en un discurso y aún no se ha implementado en el papel. Estos factores también son un punto de inflexión para los partidos aliados, que están utilizando el contenido de la reforma como moneda de cambio para las coaliciones electorales en las negociaciones previas a las elecciones intermedias de 2027 que comenzarán en enero. “No podemos permitir que las reformas sean secuestradas o limitadas a los grupos parlamentarios que conforman la coalición Morena, PT, PVEM”, dijo el coordinador adjunto de Morena en la Cámara de Diputados, Alfonso Ramírez Cuellar, cercano al presidente.

La situación pone en una posición difícil al presidente y al partido gobernante, Morena, que analiza cómo acatar las palabras del presidente sin crear ninguna grieta con los aliados, cuyos votos son decisivos para la aprobación de enmiendas constitucionales. La escena se ha reducido. El primer objetivo y el más factible, dijeron Morenstad y sus aliados, es dejar el bote a un lado para que la propuesta no se haga realidad; en segundo lugar, asumir los costes y presentar una iniciativa diluida sin recortar el presupuesto, sin eliminar a muchos diputados o, en su caso, adoptar alternativas simbólicas que no sirvan a los intereses de todos los partidos; y tercero, presentar un debate que impulse las enmiendas ciudadanas hasta un punto en el que los socios del partido gobernante no puedan negarse a votar. Esta situación es casi imposible que ocurra en el corto plazo.

En este contexto, Morena busca desviar el foco de los recortes presupuestarios y las desapariciones integrales en las que ha estado insistiendo el presidente mexicano. Todos tienen como objetivo establecer reformas integrales que hagan hincapié en otras cuestiones importantes pero menos controvertidas. Ramírez Cuellar dijo: “Sería un enorme desperdicio limitar el debate a temas en los que muchos miembros están a favor o en contra. La situación en el país exige reformas profundas en el Estado mexicano”.

Las piezas del rompecabezas de la reforma electoral ya están sobre la mesa. El primer borrador ya está elaborado y el punto de inflexión está por llegar. En materia de finanzas públicas, sólo se preserva la prerrogativa del proceso electoral y se suspende el pago de los gastos diarios de los grupos políticos. En el ámbito de los escaños plurinominales, se propone suprimir el sistema de representación proporcional únicamente en los 32 escaños del Senado y conservar los 200 escaños plurinominales de la Cámara de Representantes.

Por otro lado, una facción del partido gobernante más cercana al presidente presionó para incluir la eliminación de la inmunidad en la reforma presidencial, a lo que se opusieron firmemente los partidos Verdes, Petistas y Morensta; el restablecimiento de la auditoría federal de alto nivel, bajo el liderazgo de Pablo Gómez, “usaremos nuestra fuerza, la reforma electoral no será producto de facciones”, afirmó la auditoría, que atraviesa una crisis de transparencia y credibilidad, al igual que las auditorías estatales; Luego de la desaparición del Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales, el Congreso mexicano promulgó profundas reformas y estableció un nuevo sistema nacional anticorrupción. Se trata de una propuesta difícil con un potencial limitado de progreso.

Morenista se prepara para el plato fuerte de la próxima sesión del Congreso de México. La agenda legislativa para determinar la mayoría de Morena será una hoja de ruta del 1 de febrero al 30 de abril de 2026, período que incluye la primera sesión. Las reformas electorales, el cambio de la fecha de la consulta sobre la demanda para que coincida con las elecciones de 2027 en lugar de las de 2028 y la eliminación de la jurisdicción constitucional se han delineado como parte de un paquete clave que se debatirá en la legislatura. Dos de los temas, la reforma electoral y la eliminación de la jurisdicción constitucional, ya enfrentan la oposición de los aliados y la oposición.

La comisión presidencial encargada de redactar la iniciativa que presentará Scheinbaum, bajo la dirección de Pablo Gómez, un político de larga trayectoria en la izquierda mexicana, concluyó un foro consultivo en el que participaron todos los sectores de la sociedad. La fase de análisis ha comenzado con el objetivo de presentar el producto legislativo al Congreso mexicano el próximo 1 de febrero, el cual deberá analizar, discutir y votar la propuesta en el primer semestre de este año. Las perspectivas están lejos de ser alentadoras. En el período previo a las elecciones de 2027, con un río revuelto que corre entre disputas internas sobre la asignación de candidatos entre la coalición tripartita y intentos de división dentro del partido gobernante, Morena sopesó los pros y los contras de múltiples reformas electorales que fracasaron durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador y que ahora apuntan en la misma dirección.

Los pesos pesados ​​del PVEM, PT y Morena vieron en los intentos de Sheinbaum de impulsar reformas una batalla presidencial innecesaria y expusieron el pulso de las inminentes elecciones presidenciales de mitad de período. “Si hubiera presentado esto en sus términos, no sabemos si habría obtenido votación”, dijo el miembro que analiza la propuesta. Los Verdes ven claramente que la propuesta no se materializará y el debate se congelará si es necesario.

El enfoque ha encontrado resistencia tanto de aliados como de oponentes desde que fue propuesto. “Esta es una reforma que nació muerta”, dijeron los dirigentes del Partido Verde, pero no se atrevieron a rechazarla rotundamente porque insistieron en que aún se desconocía su contenido y que había buenas razones para dudar de que alguna vez fuera presentada. El presidente insiste en que la propuesta avanza y será presentada al Congreso. En este contexto, la mejor solución que ven en el Grupo Cherry es que se trate de una iniciativa suavizada, o en el caso más extremo, para usar su terminología, pero sin posibilidad de avance, lo que supone un coste político para Schinbaum, que volverá a ser menos poderosa respecto al partido que la impulsó a la presidencia. En más de una ocasión, Morena y sus aliados ignoraron las enmiendas propuestas por el presidente y las cambiaron sin su consentimiento. Como la reforma que prohíbe el nepotismo en cargos electos, conocida como sucesión laboral, que se implementará a partir de 2027. En este caso, los Verdes lograron mantenerla vigente hasta 2030, más allá de los deseos de Sheinbaum.

La cuenta regresiva para la reforma electoral podría comenzar en las primeras semanas de enero, aunque en privado aún se analizan en los términos trazados por el presidente el costo político de Sheinbaum y el impacto de la medida en las coaliciones oficiales. Los legisladores de los tres partidos dijeron que la disputa podría centrarse en otros temas importantes en materia económica y de seguridad.

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