La capital colombiana se ha pronunciado y lo hace con exasperación. En la conferencia de Asocapitales, organización que reunió a alcaldes de 32 capitales de provincia, se llegó a la “conclusión unánime”, en palabras de Carlos Fernando Galán, alcalde de Bogotá, quien fungió como orador: “El gobierno nacional les ha dado la espalda a las capitales”.
El político centrista hizo la declaración después del primer día de reuniones en Medellín el martes. La reunión continúa hoy con líderes locales discutiendo temas como seguridad, economía, emprendimiento, productividad y gobernanza. La asamblea tiene un fuerte componente político: además de criticar al gobierno de izquierda de Gustavo Petro, los intendentes pidieron a los candidatos presidenciales que expliquen cómo aclararán las relaciones con el gobierno local, garantizarán criterios objetivos para la asignación de recursos y el respeto a las instituciones y proyectos territoriales.
Garland insiste en que el sentimiento de abandono es universal. “Esto no es un problema de la alcaldía ni una discusión entre el gobierno local y el estado, sino que es un sentimiento general”, dijo. Según explicó, varios alcaldes se mostraron “profundamente preocupados” por la “caída significativa” de la inversión estatal. Citó ejemplos de ciudades medianas con poca solidez financiera propia, como Pastor, Popayán, Ibagué y San José del Guaviare. El presidente de Bogotá acusó al gobierno de contradecir su retórica de fortalecer el territorio. “Se habla mucho de invertir en estos territorios, pero esto no se refleja en la realidad”, señaló. Por ello, advirtió que las ciudades se enfrentan cada vez a más desafíos y cada vez tienen menos herramientas para resolverlos.
Garland dijo que las quejas se produjeron en medio de una “falta de diálogo y construcción colectiva” entre el poder ejecutivo y la capital. Como ejemplo, señaló el avance del Metro de Bogotá, del que dijo es un gran proyecto que, a pesar de ser el más grande del país, enfrenta obstáculos por parte del Gobierno nacional “que ha querido bloquearlo desde su inicio”. “Esta administración no tiene ningún respeto por la ciudad y sus proyectos”, concluyó. Desde que el Petro llegó al poder, el Estado ha aportado el 70% del financiamiento para la primera línea del Metro de Bogotá, y el gobierno también ha firmado un acuerdo para cofinanciar la segunda línea bajo el mismo modelo, permitiendo al Estado contribuir hasta el 70%.
El alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, uno de los opositores más visibles del presidente Petro y candidato a su presidencia en 2022, fue más allá. Aseguró que desde que asumió el cargo en enero de 2024 daba por sentado que no recibiría apoyo del Gobierno nacional para su ciudad. “Conozco el odio que el presidente tiene hacia mí y hacia Medellín y Antioquia”, dijo sobre el departamento cuya capital es Medellín y que típicamente vota a la derecha. Fico, sin embargo, dijo estar sorprendido por el abandono generalizado en estas zonas.
El presidente no se ha quedado callado ante las críticas. Esta mañana respondió vía X, su canal de comunicación favorito. No sólo negó las acusaciones, sino que las afirmó y rebatió. Aseguró que los “alcaldes de la oposición” no verían sus esfuerzos conjuntos con las regiones y los acusó de priorizar los intereses de los grupos de poder de la ciudad. Además, enumeró varias inversiones: además de financiar el Metro de Bogotá, también mencionó la construcción del hospital San Juan de Dios en la capital, donaciones a la Universidad de Antioquia en Medellín y proyectos sociales en diferentes ciudades. También mencionó los subsidios para los grupos desfavorecidos, las infraestructuras de transporte y las bonificaciones de pensiones para las personas mayores. “La oposición les ha cegado”, concluyó.
Las tensiones se producen en el contexto de la creciente prominencia de los gobiernos locales en cuestiones clave como la seguridad. La semana pasada, Garland convocó a 17 congresistas actuales y electos de Bogotá para impulsar reformas legislativas nacionales para fortalecer su política regional en este tema; en Barranquilla, Alex Char anunció una inversión de 14 mil millones de pesos para fortalecer al ghola militar; en Medellín, el discurso de Gutiérrez se centró en la reducción de homicidios y la cooperación internacional; ciudades como Cali o Bucaramanga también lanzaron sus propias estrategias para combatir el pequeño tráfico y la violencia urbana.
En este contexto, el Congreso de Asocapitales también sirve como plataforma para enviar mensajes a quienes aspiran a la presidencia. “Queremos que el país sepa cómo se siente acerca de la relación entre el estado y el territorio”, dijo Garland, recordando que la capital alberga a casi el 50 por ciento de la población del país. Este llamamiento va en dos direcciones. Por un lado, es necesario aclarar el apoyo del gobierno nacional a proyectos urbanos estratégicos; por otro lado, es necesario formular reglas claras para la asignación de recursos, de modo que la asignación de recursos no dependa de la afinidad política sino de estándares técnicos.
De cara a las elecciones presidenciales del 31 de mayo, el debate no gira sólo en torno a la ejecución de proyectos o la distribución de recursos, sino también sobre el modelo de gobernanza territorial y quién tiene la última palabra sobre el desarrollo urbano.