La cantante Clara Montes está inmersa en la gira de “Marinera en Tierra”, un proyecto nacido con motivo del centenario del icónico poemario de Rafael Alberti, Premio Nacional de Literatura, en el que la artista viajará a Sevilla el día 4. … posible. Según explica, esta obra se convirtió en “la excusa perfecta” para volver a poner en primer plano la poesía del escritor gaditano, y fue acogida con gran entusiasmo: “Llevamos un año dando este concierto y todos los demás conciertos nuestros porque la verdad es que ha tenido muchísimas acogida y nos están convocando en muchos sitios”.
Montes, acostumbrada a escribir en lenguaje poético, reconoció que llevar la poesía a los escenarios no era ajeno a ella. “Se ha convertido en algo natural para mí porque he usado la poesía como fuente de composición toda mi vida”, dijo. También en este caso el contacto con Alberti tuvo un origen especial, ya que se realizó por invitación de la Fundación de los Poetas. Aunque al principio sintió cierto respeto, “sentía vergüenza por un poeta al que habían visitado tanto”, pronto tomó conciencia de un vacío reciente: “Me di cuenta de que en los últimos 20 años no había sido marcado, como si se hubiera olvidado un poquito”. De ahí la necesidad de restaurarlo: “Me parecía importante volver a poner en primer plano a un poeta tan importante”.
rendir homenaje a la altura
El diálogo con las obras de los autores de la “Generación 27” se ha convertido también en un viaje personal. Revisitar “Marinero en tierra” es, en sus palabras, “como volver a la infancia”, un proceso de relectura e interiorización en el que la música emerge casi de forma orgánica: “Siempre digo que para mí la música se esconde detrás de los versos y sólo hay que ajustar los oídos para escucharla”. El resultado es una propuesta de fusión que refleja la propia vida del poeta: “Rafael es muy gaditano, pero vivió en todo el mundo y fue fusión”, explica, dejando que cada poema marque su propio camino sonoro.
Más que buscar una mezcla forzada de estilos, Montes encontró coherencia en su identidad artística. “Ese equilibrio es lo que soy”, afirma, defendiendo la honestidad como eje de su trabajo: “No importa lo que me ponga, sigo siendo la misma”. Esta naturalidad permite que en las actuaciones convivan ritmos de ida y vuelta, ecos mediterráneos o ritmos más flamencos sin perder la unidad. Uno de los momentos más especiales del proyecto fue la incorporación de textos inéditos de poetas, como el sevillano levantino. “Imagínense encontrarse ante un poema de un escritor tan importante que nadie ha leído”, admitió. Acepta este desafío con respeto y cariño: “Es un honor… intenta dar lo mejor como siempre”. A esto se suma un diálogo entre el joven Alberti y el más maduro Alberti, que combina su primer y último libro en un círculo importante: “Siempre digo que la vida es como un círculo, y el final es también el comienzo”.
“Los grandes hombres son aquellos que nunca pierden a sus hijos, y Rafael nunca lo perdió a él”
A pesar de la esencia común, esta evolución se intuye a través de los matices del texto. “Se nota una madurez, pero los temas son los mismos: el amor, el mar y las estrellas”, explica. Para Montes, esto forma parte de la grandeza de los poetas: “Un gran hombre es aquel que nunca pierde a su hijo, y Rafael nunca lo perdió”. No era la primera vez que el artista se sumergía en el mundo de obras maestras de la literatura, como Federico García Lorca o Antonio Gala, pero cada experiencia fue diferente. “La poesía es la parte más íntima de ser escritor”, reflexiona. “Mirar profundamente estos poemas me permitió comprender a la gente”, dice, y agrega que entiende cada proyecto como un retrato emocional del autor.
Esta actitud abierta también se trasladó a su filosofía musical. Montes asegura que su personalidad mestiza es difícil de clasificar: “En un taller escribo canciones, en otro bailo flamenco, todo eso, porque soy todos ellos”. Su enfoque creativo está muy ligado a su estilo de vida: “Soy una persona muy empática y mi música siempre intenta ser muy honesta conmigo misma”. En el escenario, “Marinera en Tierra” apuesta por la sencillez. “Es un espectáculo sobrio, sólo luces bonitas y nada más, sin trucos ni cartón”, explica. La reacción del público confirmó esa conexión: “La gente se fue muy contenta, fue un espectáculo feliz”, comentó, destacando también la intimidad posterior al concierto, donde compartió tiempo con quienes escucharon su actuación.
Sin duda, una de las fechas más especiales de este viaje será en Sevilla. “Para mí es un bastión”, admite emocionada, recordando sus raíces familiares en la ciudad. “Viene toda mi familia, es como estar con mi papá años después”, añadió, en un emotivo confesionario que hace de este concierto algo más que una simple parada en una gira. Después de una carrera que abarca casi tres décadas, la artista sigue encontrando sentido a estar en el escenario a pesar de las dificultades de su trabajo. “Esto es crítico”, dijo. “Para mí, fue liberador, terapéutico y entregado”. Con la misma honestidad con la que construyó su carrera, sabía exactamente lo que quería suscitar en el público: “Dejarlos con ganas de más”.