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El Congreso de Álava, con el apoyo de todos los grupos excepto Vox, aprobó la revocación del título honorífico de “Padre de la Provincia” otorgado a Francisco Franco y Emilio Mora durante la dictadura. La Asamblea Provincial también comenzó a examinar otros posibles honores, como el otorgado a la máxima autoridad militar de Victoria, Camilo Alonso Vega, el 18 de julio de 1936, quien convirtió a la ciudad en la primera capital capturada por los rebeldes.

La propuesta de reglamento, aprobada este miércoles por la Asamblea Provincial, fue presentada por el PNV, EH Bildu, PSE-EE y la Alianza Elkarrekin de Podemos e IU. El Partido Popular no firmó la propuesta -pues la izquierda nacionalista era una de sus defensoras-, pero siempre ha estado de acuerdo con su contenido. Según informa EFE, la decisión, que entrará en vigor tras su publicación en el Boletín Oficial del Territorio Histórico de Álava (BOTHA), consta de cuatro artículos y un artículo final.

Revoca y declara oficial e inequívocamente los nombramientos honoríficos de “Padre de la Provincia” y “Representante General Honorario” otorgados al dictador Franco, así como el nombramiento honorífico de “Padre de la Provincia” otorgado al golpista general Emilio Mora, fallecido en un vuelo desde Vitoria. El Reglamento establece que esta revocación se hará constar claramente en todos los registros, padrones o archivos del Consejo Provincial donde consten estos nombramientos, y que el presente Acuerdo estará sujeto al más alto nivel de publicidad institucional.

Hace casi noventa años, el 12 de noviembre de 1936, la diputación provincial de Álava, que había sido conquistada por los sublevados, aprobó el nombramiento de “Padres de Provincia” a dos militares alzados contra la Segunda República. El texto aprobado recuerda que los títulos revocados constituyen “el máximo paso en el reconocimiento de la ciudadanía en Álava, históricamente reservada a quienes se han distinguido en la defensa y protección de las libertades”. La revocación de estos títulos se ajusta a las leyes nacionales y vascas sobre memoria histórica.

Durante el debate, el portavoz del PNV, Iñaki Ruiz de Galarreta, afirmó que era un día “importante” para Álava. Ruiz de Galareta añadió que aunque algunos creían que llegó demasiado tarde, “no hay mejor momento” cuando “la extrema derecha está en ascenso en todo el mundo” y cuando los jóvenes que no vivieron a Franco “alaban” sus políticas.

Eva López de Arroyabe, de EH Bildu, también se pronunció sobre los motivos del retraso en revocar estos títulos a los dos generales golpistas, atribuyéndolo a que la transición española se basa en “el olvido y el olvido”. Josu López Ubierna, del PSE-EE, abogó por la retirada de las designaciones, afirmando que “no es un honor dar un golpe de Estado” y señalando la designación aprobada el miércoles como un mensaje de “reconocimiento a todas las víctimas del franquismo”. Daniel García (Partido Popular) ha explicado que su organización apoya esta norma porque supone un respaldo a los valores democráticos y ha manifestado su esperanza de que otras víctimas se presenten con el mismo nivel de consenso respecto a las víctimas del terrorismo que se consigue hoy respecto a las víctimas del franquismo. David Rodríguez (de la alianza Podemos y El Karequin) habló del “gran día”.

El único abogado que votó en contra del texto fue Jonathan Romero, de Vox, quien dijo que la medida era un ejemplo más de la imposición de una “mal llamada ley de memoria democrática que busca dividir a los españoles en buenos y malos”. El objetivo, insiste, es “reescribir la historia desde el cargo”.

El edificio donde se desarrolló el debate fue el Palacio Provincial de la Asamblea y Pleno Provincial y sede del primer Ministerio de Justicia de la dictadura. A partir de ahí, el nuevo régimen abolió los derechos civiles preconstitucionales y diseñó cuatro décadas de represión.



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