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La cadena de custodia de los restos del accidente ferroviario de Adamus (Córdoba) ha levantado mucha polvareda en torno al caso que lleva la Sección Civil e Instrucción del Juzgado de Montoro, también en la provincia de Córdoba. Según el auto firmado por la jueza Cristina Pastor el 10 de febrero, esto se debió a que el administrador de infraestructuras de Adif recogió posibles pruebas y las trasladó a su almacén de la localidad de Hornachuelos, en la provincia de Córdoba, tal y como anunció. mundo. “Adif no realizará, sin autorización judicial previa, ninguna actuación encaminada a la extracción o traslado del material relevante ni a la investigación de los motivos y prácticas de cualquier prueba de la extracción del material, ni a la devolución inmediata del material en su poder, todo ello con la salvedad de que podrá imponerse la responsabilidad penal que corresponda”, se lee en la sentencia.

Hace unos días, el 26 de enero, la empresa pública solicitó, a través de un escrito de la jueza en funciones María Jesús Salamanca Serrano, que se permitiera la entrada de maquinaria pesada en el lugar donde el tren de alta velocidad Iryo descarriló el 18 de enero, provocando una inmediata colisión con el convoy de Renfe Alvia que circulaba en sentido contrario. El número restante de muertos es 46.

Un día después, el 27 de enero, la jueza María Jesús Salamanca reaccionó a las pretensiones de Adif e incoó diligencias previas, autorizando a las empresas adscritas al Ministerio de Transportes a acceder al lugar del accidente ferroviario “con la condición de que todos los restos y pruebas materiales recabados por Adif sean tan detallados que este Juzgado esté siempre informado del lugar donde se encontraban, del estado en que fueron encontrados y de la descripción de todas las actuaciones realizadas sobre ellos”. Se envía el correspondiente informe de actuación para su tramitación ante las autoridades judiciales. ”

Adif dijo al juez en funciones que entregará a la nueva presidenta del Juzgado de Montoro, Cristina Pastor, que espera “utilizar medios técnicos y profesionales para acceder a las zonas afectadas y realizar las obras necesarias de reconstrucción y reparación de las infraestructuras para restablecer los servicios ferroviarios, porque son actuaciones urgentes y de interés general”. Con autorización judicial, el administrador de infraestructuras comenzó a retirar los restos del accidente, que no habían sido recogidos por la Guardia Civil ni por los investigadores técnicos del CIAF en los días anteriores, y los depositó en las oficinas de la empresa en Hornachuelos (Córdoba), donde fueron inventariados.

Antes de permitir que Adif se centrara en el incidente, la jueza en funciones quiso asegurarse de que no comprometería la investigación. Para ello, solicitó a la Unidad Organizativa de la Policía Judicial de Córdoba (UOPJ) la presentación de un informe “donde indique si se ha completado la inspección visual del área y si se ocasionarán inconvenientes al acceso de maquinaria pesada y demás medidas para los fines solicitados, en su caso”. A través de una carta enviada por la propia UOPJ el 27 de enero, se informó al tribunal que “todas las mediciones, actuaciones y recolección de pruebas por parte de la Guardia Nacional han sido concluidas y por lo tanto no se oponen al acceso, reparación y reconstrucción necesarios”.

El juez impuso a Adif sólo una condición: que antes de actuar, la Guardia Nacional pudiera recoger de la zona delimitada “las muestras necesarias o suficientes del material de grava o machaqueo (lastre) depositado en la plataforma ferroviaria con el fin de colocar y fijar en ella las traviesas que sustentan los carriles o la calzada, para su posterior análisis por peritos o técnicos especializados en la materia. El informe que se emita en esta materia deberá ser remitido a este tribunal. El análisis anterior”.

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