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Las manifestaciones del 25 de abril, día de protesta, criticaron al gobierno “sectario” y defendieron servicios públicos como la lengua y la salud de Valencia. “Queremos un país con futuro, democracia y libertad”, declaró. De esta forma, en declaraciones a los medios antes del inicio de la marcha, Anna Oliver, presidenta de la Asociación Cultural Nacional Valenciana (APCV), destacó que la lengua y la cultura valencianas “son capaces de combinar, a través de la memoria democrática, la necesidad del desarrollo sostenible y la protección de los jardines con la lucha horizontal por servicios públicos como la salud pública”.

La marcha, organizada por el Instituto Nacional de Cultura de Valencia, comenzó pasadas las 18.20 horas. Saliendo de la Plaza de San Agustín, aunque con unos 20 minutos de retraso, transcurrió sin incidentes. Los participantes exhibieron carteles y pancartas con lemas como “País Valencià, llengua, cultura i futur”, “Qui estima la llengua la faserve”, “La llengua no es puede”, “Revertim la substició lingüstica” o “La mòria no es tumba” y corearon “Valencia será la tumba del feixisme” o “País Valencià antifeixista”.

El lema de la manifestación de este año es Davant les agresiones, som la fortaleza nacional,-Somos la fuerza del país ante la agresión- está liderado por un grupo de tabal i dolçaina, en el que participan diferentes dirigentes y responsables políticos, como Àgueda Micó (Compromís) y otros partidos de izquierdas, e insiste en que la sociedad quiere que el Gobierno “no persiga” a los valencianoparlantes.

En palabras de Anna Oliver, “Queremos un país democrático y libre; queremos que la administración valenciana deje de ser sectaria y queremos que gobierne para todos”, afirmó, destacando: “Queremos un gobierno que no persiga a los que hablamos valenciano”. Además, también quiere un “país donde los jóvenes del futuro puedan encontrar trabajo sin tener que dedicarse exclusivamente al turismo”.

Por su parte, la diputada Àgueda Micó destacó en declaraciones a los medios que “hoy estamos aquí para defender nuestros derechos”. Y continuó: “En un momento en el que la extrema derecha quiere poner fin a todo lo que es diferente, incluida nuestra propia cultura y lengua, creo que más que nunca tenemos que afirmar que estamos vivos”.

En esta línea, celebra “la intocabilidad de nuestra lengua, de nuestra cultura y de nuestra forma de verla”. “No permitiremos que nadie nos haga daño a los valencianos”, añadió.

Al final de la marcha se leyó un manifiesto en el que se denunciaba “la mal llamada ‘Ley de Libertad Educativa’, que ofrece falsas libertades a cambio de acorralar a los valencianos en las escuelas, lo que, unido a la reciente censura a escritores catalanes y baleares en las aulas, es uno de los ejemplos más desastrosos de las tendencias ideológicas antivalencianas de Conseil”.

Asimismo, “es vergonzoso el abuso que sufren los nombres de nuestros pueblos y ciudades. Sin ir más lejos, la propia ciudad de Valencia contradice los estándares lingüísticos de la Academia Valenciana de las Lenguas (AVL), que quiere aceptar acentos de bravella y formas bilingües”.

También fue criticada la gestión de las inundaciones que mataron a 230 personas y causaron numerosos daños el 29 de octubre de 2024: “No olvidaremos la gestión negligente y asesina de la limosna. Porque nunca podremos olvidarla, porque se nos hunde el corazón cuando pensamos en cuántas vidas se podrían haber salvado, en el inmenso sufrimiento que se podría haber evitado”.

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