El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Álvarez, viajará a finales de este mes a México, Puerto Rico y República Dominicana, visita que el Gobierno ha incluido en la agenda de preparación de la Cumbre Iberoamericana, que se celebrará en Madrid a finales de año. … Pero en realidad se interpretó como un movimiento en respuesta a la visita de la presidenta mexicana Claudia Scheinbaum a Barcelona este fin de semana.
El viaje de Scheinbaum es la primera visita de un jefe de Estado mexicano a España desde 2018, y es visto por miembros del servicio exterior como el comienzo de un realineamiento de las relaciones bilaterales tras años de tensión. La aparición de Álvarez en México días después marcó un retorno al gesto del gobierno de Pedro Sánchez destinado a cimentar las relaciones descongeladas con el nuevo gobierno de México.
Sin embargo, este enfoque se produce en un marco particularmente delicado. Las relaciones entre España y México han estado marcadas en los últimos años por choques institucionales por las reiteradas exigencias del expresidente Andrés Manuel López Obrador de disculparse por la conquista, punto en el que también insistió Sheinbaum en este discurso. A eso se sumaba un factor clave: la presión directa sobre el Rey.
Si bien Felipe VI sentó las bases para un deshielo en las relaciones el 16 de marzo al reconocer “numerosos abusos” durante la conquista de América, las palabras del rey fueron interpretadas como un intento de calmar las tensiones sin aceptar formalmente las disculpas exigidas por México.
Un diplomático consultado por este diario explicó: “Claramente, el actual rey no tiene por qué pedir disculpas por lo que hizo la familia real entre 1519 y 1521”. Y añadió: “Sería un error interpretar sus palabras como si estuviera pidiendo perdón”. Aun así, cuando México pidió disculpas a España, la fuente consultada por ABC explicó que Felipe VI buscó una “solución intermedia” para acercarse a México para priorizar el éxito de la Cumbre Iberoamericana de Madrid. Desde entonces, el gobierno de Scheinbaum ha seguido una “doble estrategia”: presionar al rey y al mismo tiempo colaborar con la administración de Sánchez.
Excluir al rey de la toma de posesión de Scheinbaum -una medida sin precedentes en América Latina, donde Felipe VI es particularmente querido- demuestra el impulso de México por el poder real mientras mantiene los canales abiertos para Ramón Cloya. A pesar de la actitud grosera del gobierno mexicano hacia el jefe de Estado, Álvarez visitará el país a finales de este mes. En este sentido, el Palacio de la Moncloa y la Secretaría de Relaciones Exteriores parecen priorizar el realineamiento diplomático con el gobierno mexicano antes que el conflicto institucional con el jefe de Estado. La misma fuente destacó que el viaje tiene como objetivo lograr la “normalización integral” de las relaciones bilaterales, especialmente en el ámbito político. No afectará a los vínculos económicos que nunca se han roto.
Puerto Rico: gesto o provocación
La gira también hará escala en Puerto Rico, un hecho que no pasará desapercibido en el actual contexto de tensiones entre España y Estados Unidos. La isla es una comunidad de Estados Unidos y puede servir como una “puerta trasera” a Estados Unidos, lo que añade una carga política adicional al viaje.
En un momento en el que las relaciones con Washington son tensas y gélidas, la presencia del jefe diplomático de España en Puerto Rico puede leerse en dos direcciones: como un intento de reforzar la presencia de España en el Caribe y sus vínculos históricos y culturales, o como una provocación a la administración Trump al posicionar a España en una región especialmente sensible a la política norteamericana.
Este viaje concluirá una visita a la República Dominicana. Esta será una buena oportunidad para preparar la Cumbre Iberoamericana que se celebrará a finales de este año.
Sin embargo, el peso político de la visita recayó en México y, en menor medida, en Puerto Rico, donde estaba el foco estratégico del desplazamiento. Este Diario entiende que Álvarez sostendrá la reunión de más alto nivel en México, mientras que la agenda del ministro en Puerto Rico no está clara. La misma fuente consultada por este diario se mostró preocupada por la estancia en la isla y no entendía “qué le faltaba allí al ministro”.
