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El debate sobre la corrupción en Petrim ha fracturado por completo el centro político de Colombia. La dirección nacional de la Alianza Verde, encabezada por Antanas Mokus, bajo la bandera de la democracia y la defensa de las instituciones, anunció que negociará un acuerdo programático con la campaña presidencial de Iván Cepeda. Dará prioridad a la armonía con el gobierno de izquierda en cuestiones de política social, a pesar de las dudas planteadas por sus miembros sobre los escándalos de corrupción. Un grupo disidente respondió que la decisión significaba “el fin de los partidos políticos” porque significaría abandonar ideales que los caracterizaban, como que “los recursos públicos son sagrados”. “El presidente Petro y su gobierno no se apegan a estos principios”, lamentó la senadora Angélica Lozano.

La decisión no supone una adhesión inmediata, como hizo hace unos días el senador de los Verdes Ariel Ávila, sino más bien el inicio de las negociaciones. El representante de Boyacá, Jaime Raúl Salamanca, explicó en declaraciones a los medios: “Si esto sucede, apoyaremos esta campaña presidencial. Si no, tendremos que reunirnos y decidir de otra manera. Pero primero les daremos prioridad”. Los parlamentarios elegidos en las elecciones legislativas de marzo no podrán apoyar a Sergio Fajardo ni a Claudia López López, dos candidatos presidenciales centristas que eran miembros del partido pero que luego lo abandonaron. “Vamos a asegurar que nuestras ideas y propuestas estén incluidas en la campaña (de Cepeda). Si se llega a un acuerdo, todos los partidos verdes de Colombia estarán involucrados en la campaña desde el primer día”, insistió Salamanca, señalando que los disidentes no eran libres de apoyar otra candidatura.

Petrim celebró la victoria de sus aliados de la Alianza Verde, que lleva años dividida entre izquierda, centro y derecha. “La buena noticia es que valoramos la decisión mayoritaria de los Verdes de impulsar un acuerdo programático (…). Estoy dispuesta a iniciar el camino de este acuerdo junto a los centristas y progresistas que han recuperado su identidad”, escribió la senadora María José Pizarro, líder del debate de campaña de Cepeda, en “X”, la causa que propusieron a Alianza por la Vida, que será la base de un gran acuerdo nacional para el próximo gobierno. “

Cepeda está avanzando en conversaciones para ampliar su base electoral y desafiar los votos más moderados de la uribista Paloma Valencia y su compañero de fórmula, el centroderecha Juan Daniel Oviedo. Además de la toma de posesión de Cristo, la semana pasada celebró el respaldo del senador Ávila, quien apoya las reformas sociales de la administración en el Congreso. El candidato de izquierda elogió el ámbito al que quiere dirigirse: “El papel de los ciudadanos centristas es decisivo en este camino de alianzas en el mundo de hoy. No se trata de un centro frívolo, de un equilibrio vacío o de una neutralidad cómoda. Sino de un centro con carácter, determinación, capacidad de tomar posición y situarse en el lado correcto de la historia”.

La senadora Lozano, esposa del candidato presidencial López, lideró la minoría al vetar la resolución del partido. Lozano denunció: “Impidió que cientos de electos apoyaran a Claudia López. Es una decisión antidemocrática, muy similar, y acorde con el sentir del presidente Petro, que quiere la reelección de la Asamblea Constituyente”. Lozano podrá seguir apoyando a López, quien no fue reelegido en marzo. “Sí En realidad Expulsando a los que vinimos con Morkus, que mantenemos la frente en alto y respetamos este espíritu de lucha sin rastro de corrupción. ” añadió. Aunque ella y sus aliados apoyan a Petro en la segunda vuelta de las elecciones de 2022, creen que el escándalo de corrupción y la propuesta de la asamblea constitucional deberían ser líneas rojas.

La reelecta representante Catherine Juvinao profundizó en estos temas en una entrevista con Radio Caracol el martes. “La Ola Verde[el movimiento popular que impulsó a Mokus a la segunda vuelta en 2010]hablaba de una revolución moral y cultural, y el comportamiento de Petro va completamente en contra de esa suposición. Antes de que se pueda lograr un cambio cultural de manera política, lo que ha hecho es rendirse a las prácticas tradicionales”, subrayó, refiriéndose a redes como la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres, donde parlamentarios y administradores, incluidos los del Partido Verde, han sido encarcelados por razones políticas. Sobornar a los legisladores. Para Giovino, el objetivo compartido con Petris de “reparar las desigualdades históricas” no puede llevar al partido a “justificar la corrupción” o “permanecer en silencio ante el machismo y la misoginia”.

Hasta ahora, la Alianza Verde ha dejado margen de maniobra para sus diversos matices. En 2022, se les ha dado rienda suelta para apoyar al candidato presidencial que consideren mejor. Durante esos cuatro años, algunos parlamentarios apoyaron al gobierno y otros se opusieron firmemente. La decisión del lunes solidifica controles más estrictos en la unidad petrista. “El Partido Verde siempre ha sido diverso en el espectro alternativo (…). (Pero) ya no considera la diversidad una virtud y ha dado pasos para fusionarse con el peterismo”, evaluó Juvinao.

El representante Duvalier Sánchez respondió en la misma emisora ​​de radio que era “legítimo” que el partido apoyara a Cepeda ahora después de haber elegido apoyar a los centristas Fajardo y López en 2018. “Por supuesto que hay errores y acusaciones de corrupción (en el gobierno), pero eso no significa que debamos detenernos y volver al pasado”, declaró. Para los parlamentarios, los partidos no pueden estar equidistantes entre el peterismo y el urianismo. Calificó a la derecha como un sector que nunca ha sido reformado para fortalecer el financiamiento de las universidades públicas o entregar bienes tomados del narcotráfico a los agricultores, sino a “los propios ricos”. Señaló que a través de Cepeda buscamos una mayor igualdad. Aclaró que querían un acuerdo en el que los candidatos de izquierda prometieran no impulsar una convención constitucional.

La división de la derecha

Al mismo tiempo, otro grupo minoritario también inició el proceso de salida del partido. La dirección nacional de la Alianza Verde aprobó este lunes la escisión del grupo liderado por el senador ultraconservador Jota Pe Hernández, que obtuvo la mayor cantidad de votos comunitarios en las elecciones legislativas de marzo. El congresista celebró la decisión pero aún tiene que decidir si apoya al partido uribista valenciano o al extremista Abelardo de la Espriera, dos candidatos que la dirección nacional de la Liga Verde ha excluido.

La representante Katherine Miranda, que entró en política con Mockus pero no fue reelecta, ha estado en el medio. Lo que lo distingue es que le ha dado la espalda a Fajardo y López, aunque se describe a sí mismo como un centrista y el lunes cuestionó a Lozano sobre decisiones de la dirigencia nacional. Ella fue más crítica con el gobierno de Petro y pidió pragmatismo y votación efectiva porque el derecho a postularse para presidente sería una mayor posibilidad. “Apoyaré a Paloma Valencia y a Juan Daniel Oviedo en defensa de la Constitución y de la independencia del poder”, declaró el lunes en la revista X. El partido Liga Verde, que alguna vez fue un ícono centrista, se ha diluido entre los extremos.

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