– Evandro Inetti/Zuma Press/ContactoPhoto
Madrid, 11 de abril (Medios europeos)-
En una vigilia por la paz en el Vaticano el sábado, el Papa León XIV denunció “el dinero y el culto a uno mismo” como las causas fundamentales del conflicto armado.
“Basta de adoración a uno mismo y al dinero. Basta de guerra. La verdadera fuerza se encuentra en el servicio a la vida”, dijo el Papa ante miles de fieles reunidos en la Basílica de San Pedro y sus alrededores. Él mismo lo dijo al final de la bendición “Urbi et Orbi” de la pasada Pascua, en la que ya había denunciado la “globalización de la indiferencia” ante los miles de muertos en los conflictos. Estar armado.
Durante la vigilia, León XIV pidió a los responsables de la guerra que pararan. “Ahora es el momento de la paz, de sentarse a la mesa del diálogo y la mediación, no a la mesa donde se planifica el rearme y se negocian operaciones mortíferas”, instó.
Dirigiéndose a los fieles reunidos en la Plaza de San Pedro antes del inicio de la vigilia, el Papa dijo: “Queremos decir a todos que es posible construir la paz, una paz nueva, vivir juntos con todos los pueblos, todas las religiones, todas las razas, y queremos ser discípulos de Jesucristo, unidos como hermanos y hermanas, unidos en un mundo en paz. Orad por la paz con nuestras voces, nuestros corazones y nuestras vidas”.
“Nunca más la guerra”
Asimismo, el Papa se hizo eco del llamamiento de Pablo VI a las Naciones Unidas y a Juan Pablo II: “¡No más guerras!” – y lamentó que la humanidad se haya “acostumbrado a la violencia” y se haya vuelto “indiferente a la muerte”.
“El equilibrio de la familia humana es gravemente precario”, afirmó el Papa, lamentando que “incluso el nombre de Dios, el Dios de la vida, sea arrastrado al discurso de la muerte” y concluyendo que “todo se puede perder en la guerra”.
El Papa concluyó su discurso con una oración, diciendo que pedía “el fin de la locura de la guerra” e instando a los presentes a “volver a casa” con “el compromiso de oración eterna”, convencido de que “la paz no es una utopía” y que la humanidad es “una familia que llora, espera y se levanta”.