El comercio bilateral entre Ecuador y Colombia ha sufrido un nuevo golpe inesperado. El gobierno de Daniel Noboa anunció que a partir del 1 de mayo la tasa de seguridad de los bienes importados de países vecinos aumentará del 50% al 100%. La decisión se basó una vez más en estándares de seguridad nacional y “luego de verificar la falta de implementación de medidas concretas y efectivas en materia de seguridad fronteriza en Colombia”, señaló un comunicado del Ministerio de la Producción. La administración dijo que la medida apunta a fortalecer la corresponsabilidad en la lucha contra el narcotráfico, desafío que aseguraron deben afrontar juntos.
El aumento de precios se produce tras una serie de medidas que han tensado las relaciones comerciales. Hace apenas un mes, el gobierno ecuatoriano volvió a aumentar los aranceles sobre los productos colombianos al 50% e impuso tarifas adicionales al petróleo crudo enviado a través de SOTE.
La escalada coincidió con un nuevo incidente diplomático: un día después de que el presidente ecuatoriano Gustavo Petro emitiera un comunicado sobre el ex vicepresidente Jorge Glass, calificándolo nuevamente de “preso político”, el gobierno ecuatoriano envió una nota de protesta a Bogotá y llamó a consultas a su embajador Arturo Félix Wang. En Quito, el comentario fue interpretado como una intromisión inaceptable en los asuntos internos. Noboa respondió a un mensaje
La nota diplomática solicitó suspender la mención del caso Glass y que el diálogo se centre en temas de seguridad, que Ecuador considera un eje para aliviar las tensiones comerciales. La disputa se remonta a enero, cuando Noboa impuso un “impuesto de seguridad” del 30% a los productos colombianos por la supuesta inacción de Bogotá contra el crimen organizado en la frontera. Sólo un mes después, los aranceles aumentaron al 50%. La Comunidad Andina de Naciones intentó mediar entre los dos países, pero la única reunión que celebró no logró ningún acuerdo.
La canciller de Ecuador, Gabriela Sommerfeld, aseguró que en el transcurso del diálogo con Colombia sobre seguridad fronteriza y aranceles se ha desarrollado una nueva agenda de mesa técnica para avanzar en temas pendientes como energía, comercio y seguridad. Sin embargo, el ministro confirmó que estas reuniones, que debían comenzar la próxima semana, fueron suspendidas el 8 de abril como consecuencia directa de la declaración del presidente Gustavo Petro sobre el caso del exvicepresidente Jorge Glas. Como resultado, la guerra comercial entre Quito y Bogotá ha escalado hasta un punto en el que parece difícil resolverla en una simple mesa de negociaciones.