Aunque no supervisó las tareas individuales de los más de 300 trabajadores adscritos a la orden de Adif, Ignacio Zaldívar, ex subdirector de administración del ferrocarril que supervisó las órdenes de Ineco y Tragsatec, era muy consciente de que Jessica no estaba … Ella es una “empleada” más de estas dos empresas públicas. Así se lo recordó la propia presidenta de Adif, Isabel Pardo de Vera, mientras recibía una llamada del exministro de Transportes, José Luis Ábalos, quejándose porque “la molestaban”.
Zaldívar así lo afirmó en unas declaraciones este miércoles durante la segunda reunión del juicio por el “caso máscara” de Ábalos, Cordo y Aldama. Los testigos no ocultaron la implicación de Pardo de Vera en la contratación de la expareja del ministro (para muchos su “sobrina”), lo que sin duda la distinguía del resto de empleados. Sin embargo, dijo que no recibió instrucciones que respalden su contratación. El directivo señaló que su función era tramitar y certificar los servicios prestados por Ineco y Trasgsatec, más que conocer el desempeño individual de cada trabajador.
El miércoles, Zaldívar detalló la experiencia de Jessica en las dos empresas públicas. La mujer aterrizó en Ineco y “por supuesto” puso a disposición de Adif tareas administrativas. No tenía idea de que la exnovia de Ábalos estaba allí hasta que recibió una llamada de Pardo de Vera informándole que el ministro de Transportes se había puesto en contacto con ella porque “la estaban molestando”. Fue entonces cuando Zaldívar comprobó la ubicación de Jessica entre la plantilla de Ineco y negoció con la empresa. Testigos informaron que la empresa de transporte respondió que habían intentado localizarla y enviarle un cheque de comida correspondiente a ella, pero ella no contestó el teléfono.
El testigo sabía muy bien que el caso de Jessica era especial, por lo que en la hoja de cálculo en la que estaba trabajando escribió “presi” junto a su nombre para recordar que cualquier incidente que la involucrara debía ser comentado con Pardo de Vera. Zaldívar dijo que la nota nunca sugirió que el socio de Ábalos fuera nombrado presidente. Insistió en que no había recibido “trato preferencial” ni cambios en los procedimientos.
El alto directivo de Adif describió un procedimiento “sistemático” de redistribución de personal cuando expiraron los contratos temporales de Ineco: la empresa comunicó su dimisión y Adif aclaró la continuidad de los servicios a Tragsatec. En ese marco, el testigo solicitó las hojas de vida de quienes se iban para promover su continuidad. En el caso de Jessica Rodríguez, Ineco no envió currículum pero sí facilitó un teléfono de contacto. Zaldívar la llamó y el miércoles no ocultó ante el tribunal la “arrogancia y soberbia” que vio en la mujer, quien incluso le dijo que no podía ayudarlo. Tras solicitarle su currículum por correo electrónico, ella se lo envió y el testigo se lo remitió a Tragsatec, como hizo con otros despidos.
“Anomalía inaceptable”
El contrato de Jésica en Ineco finalizó el 28 de febrero de 2021, y aunque el paso a Tragsatec se inició en noviembre de 2020, Zaldívar no recuerda haber hablado con Virginia Barbancho (jefa de Jésica) de que era la “sobrina del ministro” o “Koldo”. El testigo insistió en que no recibió instrucciones de Isabel Pardo de Vera sobre la renovación del contrato de Jessica y no informó al presidente del proceso porque “no tenía motivos para hacerlo”. También ha negado haber dicho a Tragsatec que ADIF estaba “inquieto” por la contratación de Jésica, o que debían “aceptarla” pese al enfado del presidente.
Una vez finalizado el traslado de Jésica a Tragsatec, Zaldívar recibió una segunda llamada de Pardo de Vera, comunicándole que el Ministro (Ábalos) se había puesto en contacto con ella para informarle una vez más que Jésica tenía molestias. Eso sí, aseguró que no había recibido ninguna comunicación relacionada con su ausencia laboral o falta de informes laborales firmados. Lo sabría porque Tragsatec envía los eventos (inscripciones, días libres, días libres, asistencia) “cada mes puntualmente” y en el caso de Jessica no hay “ningún cero” ni señal de inactividad. De hecho, nunca vio sus credenciales laborales individuales, pero “sí adquirió las relaciones comerciales necesarias” para saberlo. Si hay circunstancias “especiales” en las que no se da la firma, se trata de una “anomalía inaceptable”. Eso sí, insistió en repetidas ocasiones en que no había recibido instrucciones para favorecer a la novia de Ábalos ni se había evaluado su currículum, como sí habían hecho otros, cuando pasó a Tragsatec (el primer puesto en Ineco era “un hecho”).
Sin quejas internas
La secretaria general de Ineco, Amparo Monterrey, afirmó que en Ineco nadie sospechó nunca que Jésica Rodríguez no estuviera haciendo bien su trabajo. “Ella o alguien que usó su nombre de usuario llenó un formulario de control del tiempo de trabajo”, dijo. Tampoco pasó desapercibido que los trabajadores debían enviar informes sobre sus jornadas laborales a sus respectivos jefes (porque se encontraban en plena pandemia de teletrabajo). No hubo quejas internas por su ausencia.
“No había ninguna sospecha de que no trabajara para Ineco, cosa que luego supimos por la investigación del Tribunal Supremo”, admitió.