El uso terapéutico de la luz roja se está popularizando más que nunca en las redes sociales. Mientras varias celebridades utilizan sus populares megáfonos para promover los supuestos beneficios de la fotobiomodulación como parte de su vida diaria, … Hoy en día, estos tratamientos han comenzado a infiltrarse en la vida diaria de muchas personas.
Cada vez más empresas promocionan esta nueva tendencia por beneficios como reducción de la fatiga visual, menos dolores de cabeza y migrañas, mejor sueño y claridad de imagen, entre otros beneficios. Sin embargo, el apoyo científico a menudo sigue siendo limitado.
Máscaras, paneles o incluso dispositivos que aplican esta iluminación al rostro o al cuerpo. ¿Cuál es la verdadera razón detrás de esta tendencia? Marcos Vázquez, divulgador y autor del blog Fitness Revolucionario, dedicó uno de sus últimos videos a explicar lo que dice la ciencia sobre el tema.
Según Vázquez, las luces rojas no son un invento reciente. Su uso terapéutico se remonta a décadas atrás, aunque el interés ha resurgido gracias a los avances tecnológicos y la proliferación de dispositivos domésticos. Sus efectos más estudiados se centran en la dermatología, y algunos estudios respaldan sus efectos antiinflamatorios y su capacidad para acelerar la curación de heridas, quemaduras o cicatrices. Estas propiedades también lo hacen útil después de una intervención quirúrgica o para mejorar el acné.
Piel y cabello visiblemente mejorados
Los promotores citan ensayos que muestran una mejora significativa en la piel después de varias semanas de uso continuo. En algunos casos, las patas de gallo se reducen entre un 20 y un 30 por ciento, la densidad de la piel aumenta en más de un 40 por ciento y mejora la elasticidad. “El impacto no es inmediato sino acumulativo”, afirmó el experto, advirtiendo que los resultados, aunque sutiles, son reales y mensurables.
Además, no solo están destinados a lucir bien, sino también a mejorar la función de la piel al estimular la producción de colágeno y reducir el estrés oxidativo que causa el envejecimiento. “Se necesitan al menos cuatro semanas para ver resultados, e incluso más para lograr estas mejoras”, afirmó.
Otra área prometedora es el tratamiento de la alopecia androgénica en hombres y mujeres. En estudios citados por el divulgador del fitness, el uso constante de la luz roja puede aumentar el crecimiento de cabello nuevo en un 37%, aunque este efecto tarda varios meses en lograrse.
A pesar del entusiasmo por el tratamiento, los autores de libros como “Ancient Lessons from Wild Health” recuerdan que el respaldo científico sigue siendo limitado y no todos los dispositivos ofrecen la misma calidad o potencia. Por ello, se recomienda estar bien informado y tener expectativas realistas antes de invertir en paneles.
La terapia con luz roja en realidad expone nuestra piel a luz roja o frecuencias infrarrojas para lograr una variedad de beneficios. Este tipo de terapia utiliza luz con longitudes de onda muy largas -que se ha demostrado que funcionan mejor en frecuencias entre 630 y 660 nanómetros y entre 810 y 880 nanómetros- que penetran más fácilmente en la piel y estimulan las mitocondrias de las células dérmicas.