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El gobierno conservará la autoridad final para autorizar, restringir o impedir que la empresa de tecnología de defensa Escribano Mechanical & Engineering (EM&E) realice cualquier negocio frente a ofertas de adquisición de grupos extranjeros, incluida una posible adquisición por parte de la alemana Rheinmetall. Con la dimisión de Ángel Escribano como presidente de Indra por presiones de Moncloya, y el fracaso de la fusión de EM&M e Indra por conflictos de intereses entre ambos líderes, la probabilidad de un negocio así aumenta ante el creciente interés de grupos extranjeros por la empresa familiar de defensa, valorada en más de 2.000 millones de euros.

De todos modos, si bien se trata de una empresa totalmente controlada por los hermanos Escribano, el gobierno seguirá teniendo la última palabra sobre cualquier movimiento corporativo que realicen, si ese movimiento proviene del extranjero. Todo ello, sumado a que la SEPI siempre ha querido que Indra se hiciera cargo de EM&E para las capacidades industriales y operativas de defensa, aunque para ello sería necesario resolver primero la incompatibilidad del presidente como comprador y vendedor, cuestión que se resolvió el pasado miércoles.

El comité ejecutivo de Pedro Sánchez consolida el uso del mecanismo de control de inversiones extranjeras, conocido técnicamente como Escudo anti-OPAS, A través de una serie de intervenciones en ámbitos como el transporte ferroviario, la energía y las telecomunicaciones. La norma, prorrogada por decreto hace más de un año hasta el 31 de diciembre de 2026, aunque introducida durante la pandemia, tiene como objetivo proteger a la comunidad empresarial del país de ofertas públicas de adquisición agresivas y oportunistas cuando los precios son muy bajos, pero otorga al ejecutivo la capacidad de vetar o bloquear la entrada de capital extracomunitario (y en algunos casos de capital comunitario) en empresas vistas como una estrategia de seguridad y orden público.

Pero en lo que respecta a EM&M, además de esta regla Antíopas, Al tratarse de una empresa de defensa, estará sujeta a un triple control previo: la aprobación del Comité de Inversiones Extranjeras (JINVEX), en el que participan múltiples ministerios; informe favorable del Ministerio de Defensa, y en última instancia aprobación del Consejo de Ministros.

Según el actual marco regulatorio de sectores estratégicos, cualquier operación de inversión extranjera de empresas relacionadas con la defensa o de carácter estratégico requiere la aprobación del Consejo de Ministros y está sujeta a los mismos estándares de seguridad nacional que otras operaciones, como la entrada del operador saudí STC en el capital español o la fallida adquisición de Talgo por la húngara Ganz-Mavag.

El propio Rheinmettal también tendrá que examinar la mesa gubernamental del martes sobre su adquisición en 2023 de la empresa española de municiones Expal por unos 1.200 millones de euros. La acción aún está pendiente en los tribunales después de que la Comisión Nacional del Mercado y la Competencia (CNMC) abriera una causa contra el comprador.

El Real Decreto 571/2023, de 4 de julio, sobre inversiones extranjeras, aclara la normativa que regula estos negocios internacionales. La legislación establece que el Estado tiene derecho a intervenir en las transacciones si el adquirente es una entidad extranjera y el objetivo es una empresa española que desarrolla actividades relacionadas con la defensa, la seguridad pública o sectores clave como la energía y las telecomunicaciones. En el caso específico de la industria de defensa, el umbral de intervención es más estricto que en otras industrias. Mientras que en otras empresas civiles la revisión suele comenzar con el 10% del capital, en empresas con contratos de defensa o derechos a información confidencial, cualquier adquisición de más del 5% de las acciones debe ser autorizada previamente, o incluso menos si esas acciones confieren importantes derechos de voto o puestos en la junta directiva.

Fuentes del ejecutivo confirmaron que el proceso de revisión de una posible opa de Rheinmetall sobre Escribano seguirá el canal JINVEX. El organismo técnico, formado por ministerios, incluidos Defensa, Economía e Interior, es responsable de evaluar el impacto de las inversiones en las capacidades industriales estratégicas de España y luego presentar recomendaciones al poder ejecutivo. Además, el Ministerio de Defensa deberá emitir un informe preceptivo para autorizar la venta, similar a lo que hizo Rolls-Royce cuando decidió vender la compañía vasca ITP Aero, que fabrica turbinas para aviones de combate como el Eurofighter, al fondo estadounidense Bain Capital en 2022.

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Una vez recibida una solicitud formal de inversión, JINVEX emitirá un informe dentro del plazo legal. Durante este período, es necesario analizar no sólo el origen de los fondos, sino también el plan industrial propuesto por el comprador. El gobierno puede imponer promesa o condiciones de cumplimiento obligatorio para operaciones autorizadas. Estos suelen incluir: mantenimiento de la sede corporativa y operativa española; garantizar la continuidad de los contratos de suministro con las Fuerzas Armadas españolas; protección de la propiedad intelectual y patentes desarrolladas con fondos públicos o de interés nacional, y restricciones a la transferencia de información sensible a empresas matrices extranjeras.

Si el poder ejecutivo considera que estas condiciones no pueden mitigar los riesgos para la seguridad nacional o la autonomía estratégica, tiene la facultad legal de vetar unilateralmente dicha acción, de conformidad con el artículo 7 bis de la Ley 19/2003 sobre régimen jurídico de los movimientos de capitales introducida durante la pandemia de coronavirus en 2020.

Fuentes del Ministerio de Industria y Tecnologías de la Información reiteraron que Escudo anti-OPAS Es una herramienta neutral que no pretende desalentar la inversión, sino más bien garantizar que la inversión no perjudique la seguridad nacional. Sin embargo, en defensa, donde la discreción del Consejo de Ministros es mayor, cualquier cambio en las participaciones de Escribano que sugiera una pérdida de control nacional sería examinado minuciosamente.

El precedente del STC

Existe un precedente reciente para la aplicación de este acuerdo de seguridad nacional: la fusión de Saudi Telecommunications Company (STC) con Telefónica. En septiembre de 2023, la compañía saudí anunció la adquisición del 9,9% del operador español. Debido a que Telefónica es un proveedor de infraestructura crítica para el Departamento de Defensa y tiene un contrato de comunicaciones cifradas, la operación requirió autorización del gobierno, que tardó más de un año en autorizarse formalmente.

La similitud con Escribano radica en la naturaleza de sus actividades. La empresa española, con sede en Alcalá de Henares, es un importante proveedor de las Fuerzas Armadas. Su cartera de productos incluye estaciones remotas de armas (RWS), conjuntos de guía de municiones de precisión y sistemas electroópticos. Estos componentes están integrados en plataformas críticas como el vehículo de combate con ruedas (VCR) Dragon 8×8 del Ejército.

Al igual que con la vigilancia de la soberanía tecnológica por parte de Telefónica, el gobierno ha manifestado en repetidas ocasiones su intención de conservar la autonomía estratégica de la Base Industrial y Tecnológica de Defensa (BITD). La posible absorción de una empresa tecnológica nacional por gigantes europeos como Rheinmetall se analiza desde la perspectiva de si esta actuación puede asegurar el mantenimiento de los centros de decisión y las capacidades de ingeniería en España.

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