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El proveedor de servicios de pago Klarna ha violado gravemente las normas relativas al crédito al consumo. El Kifid Complaint Institute llega a esta conclusión tras las quejas de dos consumidores. Aprovecharon la oportunidad para pagar posteriormente sus compras online a través de Klarna.
Klarna es el mayor proveedor de “compre ahora, pague después”. Uno de los consumidores dijo que nunca recibió el artículo y el otro consumidor supuestamente lo devolvió. Luego recibieron una factura a través de Klarna.
Según el comité de arbitraje, los clientes no tienen que pagar sus facturas de 215 y 579 euros.
Según el comité de arbitraje, Klarna no realizó en ambas compras una verificación de crédito obligatoria que compruebe si una persona es solvente. El pago aplazado es una forma de concesión de crédito que requiere la realización de dicha verificación.
Reglas poco claras
Según Kifid, Klarna tampoco aportó pruebas suficientes de que se cumplieran los requisitos de información aplicables a la celebración de un contrato de crédito. Klarna debe explicar claramente qué normas se aplican, pero también qué riesgos existen para el consumidor.
En ambos casos Klarna no lo ha hecho y, por lo tanto, ambos consumidores no tienen que pagar. Si entretanto lo han hecho, Klarna tendrá que reembolsar este importe, afirma Kifid.
Kifid gestiona varias quejas sobre pagos adicionales ante Klarna. Cuando se trate de denuncias similares, la Comisión Arbitral seguirá la misma línea que en estas dos sentencias.
Klarna aún no ha respondido a las acusaciones.