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Nueve días después de la renuncia de la gobernadora Consuelo Peña, primera mujer designada subdirectora de Inteligencia, Crimen Organizado y Seguridad Migratoria de la Dirección de Investigaciones Policiales (PDI), con un cargo estratégico en la crisis de seguridad que atraviesa Chile, el presidente José Antonio Castro colocó este martes en una posición incómoda, si no imposible, a su subordinado jefe nacional de la PDI, Eduardo Serna, al señalar que fue su decisión pedir el retiro de Peña. Lo hizo para seguir protegiendo a su ministra de seguridad, Trinidad Steinert, quien hizo un debut de alto perfil, en particular su papel aún no especificado en el despido del veterano detective de 36 años.

Steinert se desempeñó como fiscal jefe de la región de Tarapacá en el extremo norte de Chile antes de renunciar para formar parte del gabinete de Castel. La polémica comenzó el 13 de marzo, cuando la abogada llevaba sólo 48 horas como ministra, y le escribió a Serna para saber por qué Peña ordenó el traslado de cuatro de sus detectives de confianza desde Tarapacá a diferentes puntos del país, entre ellos el subjefe Mauricio Fuentes, jefe de la Brigada Antinarcóticos y Contra el Crimen Organizado (Brianco), quien fue trasladado a otra sede en Santiago. Curiosamente, trabajó estrechamente con ellos, pero en su puesto anterior, cuando la familia Chen, una organización criminal china especializada en fraudes internacionales, fue desmantelada y las detenciones se anunciaron el 9 de enero. Tras recibir una respuesta el 19 de marzo, el director nacional de la PDI pidió al jefe del servicio de inteligencia que se jubilara porque, salvo escándalo, se llevarán a cabo importantes cambios institucionales antes de fin de año.

El martes, Castel fue entrevistado en La Moneda por un grupo de periodistas de distintos medios de comunicación de la Asociación de Locutores de Chile (Archi). Y, entre los diversos temas sobre los que se preguntó, incluido el despido de un alto funcionario del Ministerio de la Mujer con una forma agresiva de cáncer de mama, Peña marcó la agenda a pesar de los intentos de un gobierno de derecha de calmarlo y pasar página. Lo nuevo no es que el presidente respaldó a su ministro repitiendo su breve versión, que Steinert pronunció ante el Comité de Seguridad de la Cámara la semana pasada, cuando dijo que pedirle al jefe de inteligencia que se retirara era una “investigación de decisiones policiales”. Esto se debe también a que Serna fue nuevamente considerado responsable de la decisión, sin dar más detalles sobre las razones que la motivaron.

La falta de explicaciones por parte de las autoridades gubernamentales, sumada al silencio de Serna (un subordinado de Custer y por tanto de Steinert), exacerbó la polémica. Lo que se sabe, y lo que aún no ha sido confirmado ni desmentido por nadie, es que el ministro de Seguridad dio una serie de medidas al asumir su cargo que derivaron en la destitución de Peña. No está claro si el presidente sabía que lo estaban despidiendo, una pregunta que se planteó directamente a Castor en la entrevista. “¿Ella (Steneirt) te contó sobre la situación?” le preguntaron el lunes. “En este asunto hemos manifestado que la decisión es de la máxima autoridad de la PDI”, respondió. Recordó que Serna fue citado a la Comisión de Seguridad de la Cámara el pasado 6 de abril para realizar una exposición sobre el tema. “Mantenemos la línea institucional. El director general de la PDI pidió su renuncia (…) y en esa línea continuamos con las acciones de reestructuración dirigidas por Serna”.

Una gran pregunta para Serna será responder a los miembros del consejo de seguridad la próxima semana por qué pidió a Peña retirarse: si lo hizo por la necesidad real de reorganizar el alto mando, o si lo hizo por orden de Steinert, quien, por su cargo, es la líder civil de la PDI y la Gendarmería. Está atrapado en una disyuntiva imposible, pues también debe mantener su liderazgo dentro de una institución golpeada por escándalos judiciales tras la salida de dos de sus antecesores: Héctor Espinoza (2025-2021) fue condenado en diciembre a 17 años de prisión por malversación de fondos públicos, lavado de dinero y falsificación de instrumentos públicos, mientras que Sergio Muñoz Muñoz (2021-2024) fue condenado a tres años de prisión y se benefició. desde la libertad. Estrecha vigilancia por filtración de información al delincuente Luis Hermosilla, protagonista del hecho caso audio.

La partida de Peña ha llamado la atención en Chile porque tiene una amplia experiencia en las áreas más sensibles del gobierno de Castro, que hizo campaña sobre seguridad, control de la migración irregular y crecimiento económico. Además, el incidente ocurrió en un momento en que varias bandas criminales organizadas transnacionales operaban en Chile, entre ellas la violenta banda criminal Tren de Aragua, que se dedica al tráfico de migrantes y la trata de personas desde 2019 para la explotación sexual, la extorsión y el secuestro de mujeres.

Con ese fin, en una entrevista se le preguntó a Castor sobre las implicaciones para la seguridad nacional de una carta que su secretaria envió a Serna dos días después de asumir el cargo, en medio de todas sus asignaciones, preguntando sobre los traslados de detectives ocurridos mientras Steinert era fiscal. “La seguridad nacional depende no sólo de atrapar a los delincuentes, sino de todos los poderes que puedan tener las autoridades para saber cómo se llevan a cabo determinadas acciones y cómo se ejecutan determinadas órdenes. El alcance de las facultades de la ministra es ordenar cómo gestiona. Ha habido un cambio fundamental en la forma de gestionar el Ministerio de Seguridad y esto es algo que gestionaremos con el tiempo”, respondió.

Consuelo Peña, quien participó en el operativo de desmantelamiento de la familia Chen en Tarapacá el pasado 9 de enero, dijo en su informe que respecto del vicegobernador Mauricio Fuentes, cercano al ministro, por su parte, la decisión de trasladarlo se tomó porque su perfil era “incompatible con la autoridad para el buen funcionamiento” de las fuerzas de Brianco, “especialmente en referencia a la planificación y ejecución de un procedimiento de tan gran escala” como en el caso de los operativos contra organizaciones chinas. Añadió que observó fallas en la planificación policial, “lo que significa que tiene que asumir y corregir estas deficiencias, en particular las relacionadas con la estructura y distribución, el personal y el equipo utilizado y que permitan obtener los resultados correctos del operativo”. Además, señaló que en los días anteriores, el jefe de policía “había dado un feriado legal a un gran número de agentes involucrados en la investigación, lo que no se corresponde con la importancia de la operación a realizar”.

Actualmente, Fuentes es el jefe de la unidad policial del equipo de investigación criminal en Cerrillos, ciudad al suroeste de Santiago. Y, según afirmó Peña en el informe, “hizo un buen trabajo, como lo demuestran los operativos de drogas y las incautaciones realizadas”.

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